El rey británico, Carlos III, adoptó un tono irónico la noche del martes durante una cena de Estado en la Casa Blanca, en Washington, y lanzó una sutil provocación al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al afirmar que, de no ser por el Reino Unido, los estadounidenses probablemente hablarían «francés» y no inglés.
A lot of jokes from King Charles tonight.
— Acyn (@Acyn) April 29, 2026
“You recently commented, Mr. President, that if it were not for the United States, European countries would be speaking German. Dare I say that if it wasn't for us, you'd be speaking French” pic.twitter.com/9EyxNMLxCR
En su discurso, el monarca hizo referencia a una reciente declaración de Trump sobre el papel de Estados Unidos en la historia europea.
«Usted observó recientemente que, si no fuera por Estados Unidos, los países europeos estarían hablando alemán», recordó Carlos III.
A continuación, y en tono distendido, añadió: «Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes estarían hablando francés».
El comentario provocó risas entre los asistentes, y el rey completó rápidamente: «Por supuesto, ambos amamos profundamente a nuestros primos franceses».
Al inicio de su intervención, Carlos III ya había bromeado sobre las reformas en curso en la Casa Blanca, vinculándolas con un episodio histórico que involucra al Reino Unido.
«No puedo dejar de notar los ‘ajustes’ en el Ala Este, señor presidente, tras su visita al Castillo de Windsor el año pasado.
Lamento decir que nosotros, los británicos, hicimos nuestro propio intento de ‘reforma’ aquí en 1814″, señaló, en referencia a la Guerra anglo-estadounidense de 1812, cuando tropas británicas incendiaron la residencia presidencial durante un ataque a Washington.
El tono provocador continuó cuando el monarca mencionó la relación entre Estados Unidos y Canadá, en una alusión indirecta al deseo expresado por Trump de convertir al país vecino en el estado número 51.
«En pocas semanas, Estados Unidos y Canadá serán anfitriones de la Copa del Mundo de fútbol. Así que, en cierto sentido, señor presidente, como jefes de Estado, somos coanfitriones», declaró.
Durante el evento, Carlos III también obsequió al mandatario estadounidense una reliquia naval de gran valor histórico: una campana original del HMS Trump, un submarino británico botado en 1944 que operó en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, acompañando el gesto con otra broma: «Si necesita contactarnos, no dude en llamar».
Por su parte, Trump adoptó un tono elogioso en su discurso y destacó la importancia histórica de la relación bilateral, exaltando la Declaración de Independencia de los Estados Unidos como «un milagro para los siglos venideros».
Asimismo, brindó por el 250° aniversario de Estados Unidos y por la alianza con el Reino Unido, señalando que muchas excolonias británicas desconocen cuánto le deben a Londres.
«Que nuestros dos países permanezcan unidos para siempre en nombre de la justicia y la libertad», afirmó el presidente, alzando su copa para celebrar «los 250 años de libertad estadounidense y al gran hombre», en referencia al rey británico.
Finalmente, Trump subrayó que Estados Unidos y el Reino Unido han luchado juntos, «orgullosos y triunfantes, contra las fuerzas del comunismo, el fascismo y la tiranía».
