Venezuela debe replantear su política exterior hacia “una más pragmática, que coloque la ideología en segundo lugar”

La internacionalista Giovanna De Michele considera como un elemento de presión importante para el gobierno de Nicolás Maduro la posible inclusión de Brasil a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), planteada el martes por el presidente estadounidense Donald Trump.

“Brasil tiene una de las Fuerzas Armadas más numerosas de toda América Latina y sin lugar a dudas representaría un gran impacto para lo que tiene que ver con la estabilidad regional”.

La especialista, quien descarta la posibilidad de una intervención militar extranjera, manifestó que “quienes la defienden argumentan que ésta pudiera darse a través del territorio de uno de los países fronterizos, bien sea Colombia o bien sea Brasil”.

A su juicio, “Trump y Bolsonaro no hacen ninguna apología a la guerra” como lo denunció el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza el martes.

“Bolsonaro ha sido categórico al decir que él no apoyaría una acción militar extranjera sobre territorio venezolano”, sentenció.

En el caso de Trump, -indicó- ha dicho que todas las opciones están sobre la mesa, más no ha asomado de manera seria la posibilidad de una intervención militar.

“Trump no especificó que estuviera hablando de la opción militar como una intervención extranjera”, argumentó De Michele al indicar que “se pudiera pensar que cuando habla de la opción militar se refiere a la opción militar a nivel interno en Venezuela”.

De Michele considera que la situación en Venezuela ha afectado a toda la región. Citó como ejemplo cómo el decrecimiento económico del país ha empujado hacia abajo el de toda América Latina; y el brote de algunas enfermedades, como el sarampión, que habían sido erradicadas en el continente, ha hecho que éste pierda certificaciones.

Las naciones más afectadas son las fronterizas, “porque son las más proclives a ser contagiadas por las enfermedades que han vuelto a aparecer en territorio venezolano, además de la ola migratoria que parece no detenerse”.

En torno a si Venezuela debe replantear su política exterior, la internacionalista considera que debe tender hacia “una más pragmática, que coloque la ideología en segundo lugar, y permita ver a la política exterior como un instrumento para la consecución de objetivos, tanto en materia internacional como en materia de política interna.

“La política exterior venezolana en los últimos 20 años ha estado muy marcada de un componente ideológico, lo cual nos ha alejado de buena parte del mundo y nos ha acercado a muchos estados considerados forajidos, (aquellos que desafían la institucionalidad formal. No acatan las decisiones y resoluciones de los organismos a los cuales pertenece)”.