“Las funciones y limitaciones de estos funcionarios las determinan las credenciales que está entregando la Asamblea Nacional a las personas que están siendo elegidas por Juan Guaidó en su condición de presidente interino”

La internacionalista Giovanna De Michele consideró como una “muy mala forma de debutar”, la toma de la embajada de Venezuela en Costa Rica, por parte del personal designado por el autoproclamado presidente Juan Guaidó, el pasado miércoles.

A su juicio, la acción, no fue la más conveniente, “porque le está generando una gran incomodidad al Estado receptor (Costa Rica) que ha sido tan comprensivo con la situación venezolana”.

Además, calificó la toma como un procedimiento característico de grupos políticos “que adversamos y tanto criticamos”. “Entonces digamos que lo peor que puede suceder es parecernos un poco a lo que estamos rechazando, a lo que estamos cuestionando”.

Tomando en cuenta que el gobierno de Costa Rica, -que ha reconocido al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente encargado del país-, el pasado 15 de febrero, otorgó 60 días a la delegación venezolana para que abandonara el territorio costarricense, “lo prudente era esperar que ese tiempo se cumpliera”, dijo la especialista.

Señaló que el hecho le generó “una situación difícil al gobierno de Costa Rica, porque lo obligó a tomar posición como efectivamente lo hizo”, debido a que la seguridad de las sedes diplomáticas es responsabilidad del Estado receptor, de acuerdo con la Convención de Viena.

El mismo día de la toma de la sede diplomática, la Cancillería costarricense reaccionó deplorando la acción de la embajadora designada por Guaidó, María Faría, y la calificó como “un procedimiento inaceptable que lesiona elementales normas diplomáticas de respeto y confianza de las relaciones en la comunidad internacional, y sobre todo, del derecho internacional”.

“Es una muy mala forma de debutar”, dijo De Michele, al comentar que la preocupación que existe por preservar los intereses y bienes de la nación, ha podido influir en la toma de la sede diplomática.

Asimismo, la internacionalista dijo que hasta el presente se desconocen las funciones y limitaciones de los funcionarios designados por Guaidó en su condición de presidente interino.

En este sentido, precisó que “un representante de gobierno no es igual a un embajador. En todo caso, si se asume como embajador, inmediatamente pasa a regir lo que es la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas”.

Al relacionar los recientes hechos con lo ocurrido en la Embajada de Cuba, en Caracas, el 12 de abril del año 2002, cuando grupos de personas adversas a Hugo Chávez atacaron las instalaciones de la sede diplomática, De Michele opinó que el caso actual “es más grave porque las personas se arrogan un estatus diplomático”.