El economista e investigador Víctor Álvarez hace una análisis sobre las acciones que ha tomado el gigante asiático para enfrentar el problema

Mil 400 millones de chinos encaran el brote de neumonía por coronavirus. Para evitar su propagación en tan inmensa población, Beijing ha puesto en marcha un mecanismo interinstitucional de cobertura nacional, aplicando rigurosas medidas para proteger la vida del pueblo chino y no poner en riesgo la salud pública mundial.

China ha logrado desacelerar el avance del virus. Luego del pico epidémico han bajado la intensidad y proporción de casos graves y muertes. Los modelos de pronóstico chinos estiman que las medidas preventivas han reducido las infecciones en aproximadamente un 80%, así como la exportación de casos. Al cortar la cadena de transmisión y poner bajo control la epidemia nacional, han controlado la epidemia en territorio chino y su propagación hacia otros países.

El Gobierno concede gran importancia a la seguridad y el bienestar de los ciudadanos extranjeros, incluidos los estudiantes, y mantiene un estrecho contacto con todas las misiones extranjeras. Para evitar la propagación del virus, China divulga medidas preventivas y atienden oportunamente los casos de pacientes extranjeros a través de apoyo psicológico, suministros de insumos de prevención, cursos en línea, y gestión de visas y permiso de residencia para estudiantes internacionales, así como atención médica en casos de infecciones confirmadas.

Los casos confirmados

A nivel nacional, los casos confirmados en Wuhan disminuyeron de 3.190 el 13 de febrero, a 1.660 el 18 de febrero. Las últimas cifras oficiales publicadas sitúan el total de infecciones en 72.436 y las muertes en 1.868. La proporción de casos mortales se redujo del 9% el 26 de enero, al 3,2% el 16 de febrero. Los casos confirmados fuera de Hubei han registrado una caída a lo largo de febrero en Wuhan, otros lugares de Hubei y provincias del país. Las tasas de mortalidad de los casos confirmados son del 3,37% en Wuhan, del 0,66% en lugares fuera de Hubei y del 2,7% en todo el país.

A nivel mundial, los casos fuera de China sólo representan el 1% del total. Según datos de la Universidad Johns Hopkins, hasta el 6 de marzo el número de casos confirmados había superado los 100.000 a nivel mundial para llegar a 100.113. En comparación con la pandemia de H1N1 de 2009, hay muchos menos países afectados, pacientes, casos fatales y una propagación más lenta de la epidemia.

Los expertos chinos creen que, dado el conocimiento limitado de la enfermedad y la disminución del virus, es difícil pronosticar y determinar el punto de inflexión. La epidemia se encontraba en una etapa grave desde finales de enero hasta principios de febrero y ya en marzo la propagación ha disminuido. 

Medidas preventivas en Beijing

El gobierno municipal de Beijing aprobó requisitos adicionales para las personas que regresan a Beijing, las cuales son consideradas como “medidas críticas destinadas a proteger la vida y la salud de los ciudadanos, incluidos los extranjeros que viven en Beijing”.

En el caso de los diplomáticos que viven en Beijing, las misiones y las residencias diplomáticas estarán a cargo del Buró de Servicios del Ministerio de Relaciones Exteriores. Para aquellos que viven fuera de las residencias diplomáticas, deben reportar a las comunidades donde residen y cumplir con los requisitos de control de epidemias en sus comunidades.

Los miembros del cuerpo diplomático y las personas que vienen a Beijing en viajes de negocios, si no presentan síntomas no se les exigirá que hagan un período de cuarentena. Sin embargo, se deberán supervisar sus condiciones de salud diariamente y tomar las precauciones necesarias. El Ministerio de Asuntos Exteriores advierte que “la prevención comunitaria es un eslabón crucial en el control de epidemias. (…) Esperamos que todos los ciudadanos extranjeros que viven en varias comunidades tomen la iniciativa de contactar a sus comunidades, muestren comprensión y cooperación con la gerencia e implementen las medidas de prevención y control”.

El Ministerio de Educación atiende el control de epidemias entre estudiantes extranjeros en China y ha activado un plan de contingencia. A los estudiantes que residen en los campus universitarios se les ofrecen servicios de asesoramiento psicológico y la satisfacción de suministros para el control de la epidemia. Los estudiantes que viven alquilados fuera del campus, reciben apoyo doble: de la comunidad y de sus universidades, para la satisfacción de sus necesidades diarias, como el acceso a alimentos, materiales de protección y servicios médicos. En el caso de los estudiantes extranjeros becados, deben mantenerse en contacto con sus universidades y no regresar antes de recibir el aviso de apertura de la escuela.

Todas las medidas emprendidas por el Gobierno chino tienen como objetivo evitar la propagación del virus y proteger a los ciudadanos extranjeros. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras organizaciones internacionales han acompañado la lucha contra la epidemia y han reconocido que las rápidas acciones de China han frenado la propagación del virus dentro de su territorio y hacia otros países.

El gigante asiático ha desplegado un descomunal operativo que supera los requerimientos de la OMS, tal como lo reconoció su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus. China ha demostrado que puede contener el coronavirus mediante la combinación de normas fundamentales de salud pública, una robusta infraestructura y las nuevas tecnologías.

El doctor Bruce Aylward, jefe de la misión de expertos internacionales independientes en China ha explicado cómo esa gran potencia ha demostrado que si se puede contener el coronavirus: “China ha cambiado el curso del brote dentro del país. Lo que era un brote de rápido crecimiento se estabilizó y ha comenzado a bajar más rápido que lo que uno puede esperar. El mundo no está listo, pero puede estarlo rápidamente si hay un cambio de mentalidad sobre cómo vamos a manejar la enfermedad. Para que exista ese cambio de mentalidad, los países deberían estar tomando ya las decisiones políticas necesarias y aplicando las estrategias de salud pública adecuadas para evitar y contener el contagio. En lugar de estar debatiendo si el COVID-19 es o será una pandemia, lo que deberían hacer los Gobiernos es copiar las estrategias que han funcionado en China”.

@victoralvarezr