La “mano dura” aplicada por Nicolás Maduro, lejos de reducir la criminalidad, la ha aumentado. José Luis Fernández-Shaw, profesor de la Ucab, advierte que los hombres jóvenes de los sectores populares son víctimas y victimarios

Lo que proclama José Luis Fernández-Shaw puede caer mal entre quienes han sentido el colmillo de la criminalidad clavado en su propia carne (un secuestrado en Barlovento o una rehén de un apartamento en El Paraíso), pero sus palabras tienen el espaldarazo de los números y, también, el de los hechos. La “mano dura”, reitera este sociólogo y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), ha sido inútil para contener el aumento de los asesinatos.

Hombre de argumentos y no de violencia, Fernández-Shaw hace gala de ellos para derrotar las medidas –mas no las políticas inexistentes- implementadas por el Ejecutivo de Nicolás Maduro. La proliferación de alcabalas en ciudades como Caracas es “una cosa absolutamente inútil para combatir el problema”, y se convierte en algo “más publicitario que efectivo”.

En conversación con Contrapunto, a propósito de un informe de Naciones Unidas que coloca a Venezuela como el segundo país del mundo con más homicidios después de El Salvador, el investigador afirma que “las Faes” (Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana) deberían desaparecer.

-¿Qué haría con la Faes?

-Habría que eliminarla totalmente. La evidencia apunta a que todo ese despliegue represivo no ha tenido ninguna incidencia en el descenso de la violencia. Las Faes, lejos de reducir la violencia, la dejó igual o la incrementó. Ha creado un círculo de violencia: entra al barrio, ajustician a un joven y la familia puede quedar irrecuperable. La violencia de las Faes produce más violencia, y violencia más dura y resistente.

-Un ejemplo

-El ejemplo es lo que sucede en la Cota 905, que sigue teniendo el mismo problema.

La conversación con Fernández-Shaw ocurrió un par de semanas antes del nuevo episodio en la Cota 905, registrado este viernes, con cuatro funcionarios del Cicpc heridos (cifras oficiales) y posiblemente uno fallecido (no confirmado por las autoridades).

De las OLP a la FAES: la misma ruta violenta

-Somos uno de los países con más homicidios. ¿Por qué?

-El informe de la ONU dice que Venezuela es el segundo país del mundo con más homicidios después de El Salvador. Estamos en la región más violenta y somos el segundo país con más homicidios, y en un nivel en el cual no está ningún país suramericano.

-¿Por qué?

-Cuando se analiza históricamente el principal punto de ascenso fue con el Caracazo, en 1989. Duplicamos en un solo año los muertos que teníamos en el país, y a partir del Caracazo la violencia no paró de crecer.

-¿Qué pasó con el Caracazo?

-Fue una evidencia de que la sociedad venezolana estaba rota, quebrada. Si me preguntan cuál es el principal problema de la sociedad venezolana, diría que es la ausencia de integración social. El Caracazo fue la manifestación más evidente de ese quiebre de la sociedad. Pasamos mucho tiempo sin atender el problema. El Caracazo desemboca en un quiebre del sistema político, y eso explica la irrupción del chavismo.

-¿Por qué eso se convierte en homicidios?

-A partir de los años 80 empezó la importación masiva de armas de fuego. A medida que fuimos comprando pistolas y revólveres, que importamos armas, se incrementaron las muertes por armas de fuego: A mayor presencia de armas, mayor presencia de muertes. Esa ecuación está presente en el informe mundial de homicidios. A más pistolas y revólveres, más homicidios por armas de fuego.

-¿Sin armas de fuego no hay homicidios?

-Hubiésemos tenido una letalidad menor. Vemos el fenómeno de las cárceles: tienes una letalidad mucho menor con la presencia del arma blanca. Hoy día hay muchos muertos porque hay muchas armas de fuego.

-¿Sobre qué otro problema llamaría la atención?

-Otro problema en la sociedad venezolana es el de los jóvenes. En la medida en que les niega oportunidad a los jóvenes, los jóvenes terminan enfrascados en las economías ilícitas. En la medida en que no tienen oportunidades para desarrollar un oficio que les garantice calidad de vida terminan empujados a las economías ilícitas. ¿Cómo competir con las economías ilícitas? ¿Cómo competir con el poder de las bandas? Anteriormente el delincuente se tapaba la cara, hasta como medida de protección. Hoy día observas muchachos que se filman videos y los colocan en las redes sociales con el propósito de brillar y sentirse reconocido. Son tres elementos explosivos que terminan componiendo la situación que tenemos.

-¿Qué pasa con las políticas públicas?

-Lo más dramático es que desde 2015 terminamos reorientando la política de seguridad hacia una política policial, cuyo foco es la contención policial del fenómeno. La principal bandera de la política de seguridad actual son los cuadrantes de seguridad, que es una respuesta de represión de eventos delictivos.

-¿Y las OLP?

-Tuvimos una gran política de la mano dura, como la de las OLP, que debido a las matanzas y los escándalos fueron eliminadas. En su lugar crearon la Faes, que termina operando de la misma forma.

Fernández-Shaw expone que, desde 2015 y bajo la gestión de Nicolás Maduro, la política de seguridad “es de contención policial con el criterio de la mano dura: más represión contra los sectores populares, más control y menos promoción de los jóvenes”. La intención del presidente Hugo Chávez de hacer algo diferente, con la misión A toda vida Venezuela, quedó atrás. “Hoy tenemos cuadrantes de seguridad más Faes, que es mano dura”.

-¿Por qué la mano dura no funciona?

-Tenemos una política de mano dura que puede haber costado más de 10 mil jóvenes fallecidos en sectores populares, y terminamos con los mismos niveles de violencia que cuando empezamos con la mano dura. Tenemos una cantidad inmensa de fallecidos, lo cual es éticamente condenable, y además no es efectivo para resolver lo que pretendía resolver. No sirvió.

Hombres jóvenes, víctimas y victimarios

-¿Qué pasa con los hombres jóvenes?

-Con ellos vemos los estereotipos que deberían estar superados en un Gobierno humanista y socialista. La criminalización de los hombres jóvenes de los sectores populares en los últimos años ha sido terrible, recuerda épocas que parecían superadas. El joven es culpable de ser pobre, y ese hombre es la principal víctima de la violencia. Ellos son los que más mueren. Tenemos a jóvenes víctimas de la violencia de bandas, y por otro lado víctimas de la violencia del Estado. La mayoría de las muertes violentas se concentran en jóvenes de 15 a 29 años.

-¿Y las mujeres?

-Hay más muertes de muchachos que de muchachas por violencia por armas de fuego en Venezuela. La tasa de homicidios en mujeres está por debajo de la de El Salvador y de Jamaica, y por encima de Brasil y México. Pero hay poca información. Lo más preocupante del informe de la ONU es que la información que se tiene de Venezuela es poca. Hay un tomo destinado al género, en el cual está el nivel de homicidios en general y si se producen en el contexto del robo, o en su entorno íntimo. Hasta el momento no podemos discriminar por qué se produce. En hombres y en mujeres; sólo sabemos la magnitud.

-¿Cuáles son las zonas con más muertes por armas de fuego?

-La estadística oficial se remite a una rueda de prensa que da el ministro al fin de año con la tasa global de homicidios, y algunos tuits. No hay un solo lugar donde se pueda apreciar sistemáticamente la estadística de la violencia en Venezuela. Es una debilidad que tenemos. Organizaciones como Reacin, Amnistía Internacional y el Observatorio Venezolano de Violencia han hecho esfuerzos por mantener la investigación, y disponen de algunos datos que apuntan a que la violencia en las ciudades se ha mantenido estable, pero en sectores periféricos ha aumentado.