Juan Barreto: El pueblo tiene la fuerza para darles una “pela” con votos a quienes lideran la polarización

José Gregorio Yépez

Estados Unidos están dando un giro, asegura el dirigente político; en la práctica se distancia del mantra de Guaidó, que “terminará quedando solo en el terreno”

Juan Barreto se siente orgulloso de venir del chavismo y recordemos que su ruptura con Chávez surge de la creación del Psuv. Se ha manifestado partidario de la condición de movimiento de la organizaciones políticas y se aleja de la estructura del partido la cual considera menos democrática.

“No hay condiciones ideales para ir a las elecciones, pero hay que estar allí para dar la pelea. Los venezolanos tenemos la fuerza suficiente para darle una pela a las élites políticas que lideran la polarización y lograr que surja la posibilidad de darle al país soluciones a sus problemas más profundos”, sentencia el periodista y sociólogo.

Barreto no deja de lado el tema geopolítico y afirma que “Trump no moverá una ceja en algo que atente contra su reeleción”.

“Todo parece indicar que hay un cambio de brújula desde que Pompeo ha planteado una salida rápida negociada que tomara en cuenta al chavismo y otros factores. Estados Unidos no está aferrado al mantra de Guaidó y aunque lo defiendan públicamente como mecanismo de presión han flexibilizado su postura”, asegura el líder del Movimiento Redes.

En su análisis advierte que a Estados Unidos le preocupa más el Medio Oriente que Venezuela y la tregua comercial con China le da la posibilidad de “zafarse de la presión de los votos radicales de La Florida”.

“Con Guaidó debilitado y deslegitimado ante los gringos, la oposición radical desmovilizada y con una negociación directa con los Estados Unidos, le entra un fresquito al Gobierno”, señala Barreto.

Agrega que “eso hace más duro el trabajo porque los que creemos en la salida pacífica, negociada y electoral estamos en debilidad. El pueblo debe comprender en estas circunstancias que hay que debe apostar al quiebre de la polarización y a que emerjan nuevas posibilidades de salidas”.

-Usted sostiene que “más temprano que tarde el pueblo le pasará factura a la polarización”. ¿Cuánto falta?

-Falta menos. Ya comenzó la cuenta regresiva de los polarizados y no es solo un deseo. Es una constatación empírica. Todas las encuestas, así las pague el Gobierno o la oposición, señalan que entre 60% y 70% de la población se declara harta de la polarización y rechaza los extremos. Obviamente eso no es intención de voto y por supuesto que no significa que la gente se está identificando con la propuestas que nosotros encarnamos. El trabajo es ese. Convencer a la grandes mayorías desencantadas de la polarización de la necesidad de un nuevo factor que, no solo refresque la política,  sino que permita la construcción de una salida de este desastre y horror.

-¿A qué se refiere?

-Me refiero a problemas como la gasolina. Hay salir un poquito más allá de Caracas y ver cómo es vía crucis de los venezolanos para llenar un tanque y salir a trabajar, para moverse a comprar su comida. Mientras más te alejas del centro es un desastre el asunto. Eso demuestra la falta de control. Un Estado mínimo sin capacidad de acción. Un gobierno que conserva el poder pero que no Gobierna.

-¿Cómo se sale de esto?

-Golpeando a la polarización. Neutralizando a los radicales y creándole una opción de cambio democrático y pacífico a la gente. Una alternativa que permita hacer un plan confiable que genere un plan creíble para la recuperación económica, política y social del país. Pero eso pasa por un quiebre político que nos lleve a la reinstitucionalización del país.

Rafael Briceño Sierralta

-Las encuestas como Delphos indican que no hay identificación con los partidos políticos. La respuesta al preguntar su empatía partidista es “Ninguno”, mayoritariamente.

-Hasta ahora la polarización ha traído una desafiliación política. La gente tiene un buen nivel de análisis y comprensión pero no confía en los políticos y vive un proceso acelerado de desencuentro con los liderazgos y las organizaciones. Eso no bueno ni malo por sí mismo. El asunto es que se torna peligroso porque surgen tendencias fascistoides que pueden agravar los problemas. Estamos en presencia de un Estado mínimo que no tiene proyecto ni programa. Cuando uno escucha el discurso del señor presidente Maduro ante la ANC lo que ve es una serie de deseos, juicios, criterios y pareceres divorciados de la realidad. Los escuchamos en un discurso excesivamente optimista frente a los números de la economía. Cuando la gente confronta los discursos de los políticos con la cotidianidad, no hay punto de encuentro y por eso no se identifica.

-¿Y el discurso opositor?

-Como se sentirán los opositores que inundaron las calles el año pasado esperanzados y que compraron un retórica inmediatista. Un Guaidó  anunciando un cambio no se sabe a dónde, solo animado en la rabia, el deseo de cambio. Cuando evalúas un año después, no vez nada. Solo una relación oportunista para aprovechar el movimiento de las masas en una política aventurera.

-¿Cuál es el papel del Guaidó?

-En la medida que se acerca al fin de su propia historia, se ve como una figura patética, montado en una cerca tratando de buscar una imagen que sirva en el plano internacional. ¿Qué piensan las mayorías de Guaidó? Lo vez en las redes sociales donde quienes apostaron por él lo ven como un traidor como un charlatán e inconsistente. Esa es una reputación ganada a pulso. Él creó una estructura política organizativa y le queda alguna fuerza. También hay algunos que se siguen arrecostando al liderazgo que le va que quedando, a falta de otra alternativa. El resultado de sus acciones, la inconsistencia de su discurso se traduce en desencanto, rabia, frustración. Eso lo que hace es que un sector, en vez de buscar una salida política, se mueve hacia sentimientos de venganza, revancha, exterminio y persecución. Esto es un círculo vicioso, porque en la medida en que se radicalizan en las redes, chantajean a los políticos para seguir en la polarización.

-¿Y el Gobierno?

-Tenemos un Gobierno que no gobierna, que perdió la gobernanza y perdió la capacidad de dar soluciones y de proyectarse al futuro. ¿Hacia donde va el país? Nadie sabe. El discurso de Maduro es de resistencia, a la defensiva. Dice que está librando una guerra económica que ahora la llaman multifactorial. Está en una guerra que obviamente está perdiendo con la inflación más alta del mundo, desempleo alto, el salario más bajo del planeta. Ese es el resultado de 7 años de gestión. Yo he escuchado en las bases del chavismo la queja de la gente que dice: “En una guerra hay muertos de lado y lado. En esta guerra económica los únicos muertos de hambre somos nosotros el pueblo. No veo las víctimas del otro lado”. El saldo de la guerra es que ha surgido una clase que hace unas fiestas bestiales, que monta bodegones, la burguesía importadora se ha fortalecido. Enchufado no es sinónimo de chavista. Es aquel personaje que supo pescar la oportunidad y colocarse en las relaciones económicas y de poder.

Rafael Briceño Sierralta

-¿Quien es el presidente de la AN?

-El que tuvo quórum en el Palacio Legislativo. Parra.

-¿Por qué no la que se hizo en El Nacional?

-Se podría razonar que la hizo por los actos sobrevenidos en los alrededores de la Asamblea Nacional. Eso podría justificar el traslado de la sesión. Sin embargo, tenía que haber una sesión donde se votara el traslado y eso no se hizo. Guaidó a Jalisco la convocó donde le dio la gana y va a El Nacional, donde 100 diputados votan por él .

Si eso es verdad, pierde contra sí mismo. Guaidó fue elegido anteriormete con 112 diputados, eso implica 12 menos. Y si es verdad lo que dice Guaidó y Stalin González que fueron 32 diputados los que saltaron la talanquera, hay que sacar la cuenta a ver si las matemáticas mienten.

Barreto se detiene y elabora el planteamiento: “Hay 22 diputados fuera del país. Es decir quedan 141 del total, a eso le restan 32 que saltaron la talanquera. Ahora quedan 109. A esos le restas 53 diputados del madurismo. Así quedan 56 votos. Supongamos 60 diputados. Parra tenía 32 de los disidentes, más 49 del chavismo, entonces Parra está ganando. ¿Cómo se convierten 60 diputados en 100? Se hace de manera espuria. Incorporando a diputados fuera del país e incorporando a suplentes que estuvieron presentes en la sesión del Palacio Legislativo.  No tengo simpatía por Parra. No lo conozco ni de saludo. No tengo interés particular. Actúo como analista. Fue electo el que tiene más votos”.

Rafael Briceño Sierralta

-¿Hay dudas por la comprobación del quórum?

-Curiosamente parlamentarios veteranos adeptos a Guaidó no rompieron ese quórum claramente. Yo fui parlamentario y el MVR tenía una mayoría precaria, la diferencia era de dos diputados. Una de las cosas que hacíamos cuando la oposición nos quería imponer algo era romper el quórum. Ellos lo hacían también. Cuando presenté junto a Willian Lara la Ley Resorte la oposición rompió el quórum durante dos meses. Así se juega en ese escenario. A mi me extraña que gente con tanta experiencia como Ramos Allup, Zambrano y Stalin González dejaron que sesión transcurriera mansamente con todos los improperios del caso, como tradicionalmente pasa en ese escenario. Nadie pidió verificación de quórum para que quedara en evidencia la falta de votos si así fuera el caso. Ellos estaban allí, los vimos. Mientras, Guaidó en la calle montó un show. La noticia es que se le fracturó el apoyo a Guaidó. El tipo perdió un tercio del apoyo político y pareciera que hay un descontento residual. Que los gringos y la UE le dan un respaldo… Bien. Eso no le da capacidad de gestión está en la práctica neutralizado.

-¿Quien resuelve esto?

El Tribunal Supremo de Justica. Enrique Ochoa Antich pidió un amparo porque como ciudadano no cuál es la Asamblea Nacional. Y este le está pidiendo los numeritos a cada uno.

-Pero… el TSJ es parte interesada según un sector de la Oposición.

-La oposición radical que sigue a Guaidó, tiene una falla de origen. Ellos están peleados con el TSJ, no aceptan la figura del desacato no lo reconocen porque dice que no fueron legalmente electos. Hay jurisprudencia en el propio TSJ respecto a los derechos adquiridos de los funcionarios nombrados y juramentados, pasándoles por encima a la torera la decisión de la AN anterior, que tenía una correlación de fuerzas política distinta. Si eso se acepta quedaría un mal precedente, porque siempre se conseguiría un detalle una rendija para decir que no es legal. De esta forma los poderes estarían a merced de que cada vez que cambia la mayoría en la AN, cambia todo en los poderes públicos.

Para ilustrar su posición cita dos ejemplos: “Al Gore en Estados Unidos contra Bush Junior, en unas elecciones controvertidas pone en duda los resultados de Florida. Gore pide a la Suprema Corte de Justicia un reconteo de los votos. ¿Qué pasó? La Suprema Corte dice que no habrá reconteo porque el Tribunal Electoral ya habló. Y si eso se hacía, cada vez que un resultado fuera reñido habría que recontar. Gore ante senado asume con gallardía que aunque no está de acuerdo, ‘la suprema corte ha hablado’”.

“Chávez, en el 2002, cuando el TSJ estaba a favor de la oposición dijo que aquí no se había producido un golpe de Estado, sino que un grupo de militares y empresarios le habían dado cobijo al presidente en una situación de inestabilidad y vacío de poder. ¿Que hizo Chávez? La criticó en su programa dijo que era una ‘miasma’, pero la acató, se la caló”, recuerda Barreto.

-Redes se ha visto afectado por decisiones del TSJ y el CNE.

-Nos hicieron legalizar como partido de una forma que no está en la Constitución y lo hicimos. Después el CNE nos las aplicó y nos dejó por fuera. Y nosotros los criticamos y cuestionamos y seguimos dando la pelea. La idea es crear una mayoría y una fuerza que nos ayude a salir de esas instituciones que han puesto al servicio de la partidización los Poderes Públicos. Pero la pelea es peleando no desconociéndolos. Los radicales solo se reconocen a sí mismos. Eso los lleva a estar fuera de la constitución, que es donde quiere tenerlos el Gobierno, que también viola la constitución con toda su fuerza.

Esas son dos élites que usan la tesis de aniquilación del otro.

-Usted no ha criticado los obstáculos para la llegada de los diputados

No me lo habías preguntado. Pero la oposición miente cuando dice que por eso perdió por esos hechos. La falta de votos no es culpa de los obstáculos puesto por el Gobierno a la sesión. Su derrota es anterior, por su problemas interiores. Es deleznable como el Gobierno usa la represión de una forma grotesca el 5 de enero. Pero no es menos cierto que Guaidó dice que esto es una tiranía y una dictadura… ¿porque se extraña que actúe de una forma despótica y represiva? Raro sería lo contrario. El gobierno debe salir pero debe salir de forma democrática y pacífica.

-El chavismo le llama traidor y la oposición lo llama cómplice del chavismo.

-Vamos por partes. Hay un refrán que dice “no hay peor cuña que la del mismo palo”. El Gobierno tiene miedo de que consolide con fuerza e una corriente del chavismo que le dispute el significante simbólico, de lo que fue el proceso de cambio liderado por el Presidente Chávez. Ellos han querido monopolizar a Chávez y hacer creer que el chavismo son ellos. Eso no es verdad. El chavismo no es un hombre, no es un partido. Es una corriente heterogénea que tiene tendencias, distintas expresiones. El madurismo es una tendencia y yo considero que es la expresión burocrática autoritaria. Es una de sus derivas. Hay otros chavismos que están en la calle. Una más radicales otros más comunales. Nosotros creemos que de Chávez debemos rescatar la idea del poder autónomo del pueblo. El poder originario constituyente, la democracia participativa. Todo esto suena a frase hueca en la boca de la deriva madurista. Hay un lucha por la invisibilización del otro de modo que no surja un contrincante que les reclame. Se nos ha hecho difícil por la persecución, la descalificación sistemática que quines tienen el poder y encarnan el pensamiento burocrático y autoritario.

-¿Y la oposición?

-La oposición es un archipiélago de tendencias donde las corrientes democráticas han sido desplazadas y están como vagón de cola de una deriva autoritaria y antidemocrática, que peligrosamente atenta contra las instituciones en tanto y cuanto obedece a intereses extranjeros. Guaidó es un empleado Trump y eso no puede ser avalado.