“He dicho que el gobierno de Maduro cada vez se parece más al de Rómulo Betancourt en cuanto a la represión, y ahora se iguala; al allanar la inmunidad parlamentaria de los diputados”, , reprochó Barreto, promotor de la Alianza por el Referéndum Consultivo

Nadie le va a dar lecciones de revolución a Juan Barreto, profesor universitario y fundador del partido Redes. Por eso, toma la decisión de hablar en voz alta y condenar las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, (TSJ) y la asamblea constituyente contra diputados de la oposición; las más recientes, tomadas este martes 14 de mayo.

“Me preocupa mucho la deriva autoritaria que, de manera acelerada, viene tomando el gobierno del presidente Maduro, apoyándose en los errores y desviaciones cometidas por la facción o grupo que hoy gobierna los destinos de la Asamblea Nacional”, señala Barreto, promotor de la Alianza por el Referéndum Consultivo (ARC), en entrevista con Contrapunto.

“He dicho que el gobierno de Maduro cada vez se parece más al de Rómulo Betancourt en cuanto a la represión, y ahora se iguala; al allanar la inmunidad parlamentaria de los diputados”, reprochó.

Barreto afirma que el presidente Hugo Chávez habría procedido de otra manera. “Vengo del chavismo, conocí bien a Chávez. Recuerdo la crisis que se vivió luego del golpe de Estado y del paro petrolero. Habría que revisar cuál fue la conducta de Chávez; cómo abordó el problema de plaza Altamira cuando durante, meses políticos y militares llamaban cotidianamente a la rebelión militar, y todos los días goteaban las deserciones militares”.

En ese momento Chávez “demostró paciencia, tolerancia y talante democrático y fue desgastando poco a poco aquella intentona, reduciéndola al absurdo y derrotándola políticamente sin necesidad de apelar a la intimidación, la persecución y la represión”, rememoró.

Aunque aclara que las circunstancias no son las mismas, y tampoco lo son los personajes, insiste en que “es bueno que reflexionemos sobre la manera como fueron dirimidas las contradicciones durante el gobierno de Chávez, y cómo éste permitió una negociación que culminó en la solicitud de referéndum revocatorio que llevó a cabo la oposición en el año 2004”.

–¿Qué deben aprender de eso Maduro y la oposición?

–Ojalá de bando y bando surja una reflexión. Por un lado, luego de la derrota del la aventura del 30 de abril por parte de los opositores que apostaron por una aventura golpista; y por otro, para el Gobierno, la necesaria paciencia y tolerancia para comprender que las medidas que está tomando no hacen otra cosa que exacerbar la confrontación y el choque entre venezolanos, estimulando la intolerancia y el odio que se ha sembrado.

Tres preguntas para destrancar el juego político

Barreto se ha convertido en un adalid del referéndum consultivo para destrancar el juego político.

“Al ser consultado el pueblo, al devolverle la soberanía a su dueño originario, no será ninguna de las dos facciones enfrentadas la que tomará una decisión imponiéndosela al resto del país. Será la voluntad del dueño de esa soberanía, expresándose. Eso significa que surgiría un mandato que debe ser acatado por todos los ciudadanos, y se crearía una mayoría a partir de la cual se construiría el consenso”.

Otro elemento es que “al apelar a la soberanía consagrada en la Constitución, comenzaría un proceso de reinstitucionalización del país”. Es decir, “los dos factores en conflicto tendrían que acatar el dictamen popular con carácter constitucional y vinculante”.

Según Barreto, las elecciones presidenciales y legislativas que surjan de este modo, que sean convocadas por la propia soberanía y acatadas por todas las partes, “darían la legitimidad nacional e internacional que obligaría al reconocimiento de los resultados, sean cuales sean”.

La pregunta de ese referéndum “debería emplazar al ciudadano sobre qué desea como salida a la crisis”. En realidad no es una, sino tres preguntas:

¿Cree usted que debe finalizar su mandato el presidente Nicolás Maduro? ¿Cree usted que debe ser sustituido inmediatamente por el presidente de la Asamblea Nacional? ¿Piensa usted que deben llevarse a cabo elecciones generales para los poderes públicos nacionales, y que sea el pueblo soberano el que decida la composición del nuevo gobierno?

La activación del referéndum consultivo está contemplada en el artículo 71 de la Constitución, que se la otorga al presidente, a la AN o a 10% de los ciudadanos registrados en el CNE.

Como alianza por el referéndum “creemos que podría lograrse un acuerdo político entre las partes en conflicto, para que simultáneamente el Ejecutivo y el Legislativo lo convoquen”, pero “de no lograrse ese consenso debemos ser los ciudadanos los que, de manera autónoma, tomemos la decisión de recoger las firmas para activarlo”.

La ARC tomó la decisión de comenzar una campaña, a partir de este miércoles, para “motivar y promover el referéndum”, y a partir de la próxima semana “discutiremos las condiciones en las cuales comenzaremos el proceso de recolección de las voluntades”.

Barreto, junto a los integrantes de la ARC, tienen previsto acudir al CNE, posiblemente la próxima semana, para informar “que un grupo de ciudadanos estamos dispuestos a activar nuestro derecho constitucional a la participación y la consulta”.

Este miércoles se presentarán ante la Defensoría del Pueblo para solicitarle que vele por el cumplimiento del derecho al referéndum consultivo.

Una tercera voz

Para Juan Barreto “es necesario que desde la socieda surja un grupo de ciudadanos que se la juegue por el reencuentro, la tolerancia, el diálogo y el acuerdo”, ya que “el tejido social que hace posible el funcionamiento de una sociedad democrática se viene perdiendo aceleradamente”.

En su opinión “ni Gobierno ni oposición están gobernando ni dejan gobernar”, y a la crisis económica se le suman la social y política “que parecen no ser visualizadas por las élites políticas que dirigen Gobierno y oposición”.

Como analista, advierte que por la vía de los hechos, “han surgido dos Venezuelas con su relato, sus mitologías, su presidente y sus instituciones. Una situación así es estimulada por los intereses de las superpotencias para desgajar la identidad y el espíritu nacional, y crear las condiciones para la balcanización de nuestro país”. Teme que los bandos trabajan “para la aniquilación del otro, y no se dan cuenta de que ninguno de los dos va a ser derrotado.

–¿Las fuerzas están equiparadas?

En este momento hay una situación que, en términos gramscianos, podría equipararse con el empate catastrófico: cada una de las fuerzas desgasta a la otra sin lograr derrotarla, acabando con el entorno y creando un daño colateral irremediable. Por eso he afirmado que estamos atrapados en el medio de una confrontación que ha pulverizado al pueblo, la economía y las instituciones, y que ahora amenaza con el desmembramiento del Estado nacional y de sus instituciones.