Lo ideal es que haya acceso universal al remdesivir, señala la experta venezolana e integrante de la Sociedad Venezolana de Infectología.
“Ni para tratamientos, ni para diagnóstico, ni para reinicio de clases, ni para playas. Lamentándolo mucho la Sociedad Venezolana de Infectología no ha sido consultada” por las autoridades

La voz dulce y la gentileza de la infectóloga Patricia Valenzuela han marcado la cobertura de la epidemia de COVID-19 en Venezuela. Valenzuela ha escuchado las preguntas más locas, ha dado respuesta a las inquietudes más insólitas. Pero no deja de sorprenderla que ninguna autoridad consulte a la Sociedad Venezolana de Infectología para tomar decisiones sobre la enfermedad.

“Ni para tratamientos, ni para diagnóstico, ni para reinicio de clases, ni para playas. Lamentándolo mucho la Sociedad Venezolana de Infectología no ha sido consultada. Siempre hemos estado a la orden, hemos tratado de llevar información confirmada científicamente, a la orden de periodistas”, señala Valenzuela en entrevista por zoom para contrapunto.com en la que se abordaron varios temas desarrollados en otras notas periodísticas.

-¿La crisis de servicios públicos dispara el contagio de COVID-19?

-Claro. Una de las principales medidas de prevención es el lavado de manos. El venezolano no tiene cómo lavarse las manos, no tiene agua y jabón. Cuando tienes las manos visiblemente sucias debes usar agua y jabón. Ya por allí se dificulta esa medida. Ahora no hay gasolina, se concentra cualquier cantidad de personas en una cola y la gente dirá “te quedas en tu carro”, pero no: Te vas a bajar, vas a hablar con el otro, vas a comentar la pesadilla y lo que has vivido. Es inevitable. Esa es la idiosincrasia del venezolano. El venezolano es conversador, le gusta hablar con el que tiene al lado. Es compleja la situación, y cada vez que hay déficit o deterioro de los servicios públicos la salud sufre.

-¿Las fallas eléctricas?

-Es grave, porque al no tener electricidad las plantas eléctricas de los hospitales no necesariamente funcionan. Hemos tenido calamidades en hospitales, donde ha fallecido gente porque la planta eléctrica no prendió o se retrasó su encendido. Estas plantas eléctricas usan gasoil o gasolina. Ahora tenemos escasez de combustible. Todo esto dificulta las medidas de prevención. Si no tienes electricidad las bombas de agua de las casas y los edificios no funcionan. Es una cadena de eventos desafortunados que se van sumando y que facilitan la transmisión del virus.

-¿Realmente es útil, marca una diferencia el remdesivir entre el vivir y el morir?

-Sí. Tenemos que entender que hemos ido aprendiendo sobre la marcha del virus, de su tratamiento, qué sirve y qué no sirve. El único medicamento antiviral específico que tenemos aprobado por FDA y por su similar en Europa es remdesivir. Se han ido modificando sus indicaciones y recomendaciones para prescribirlo. Inicialmente los trabajos que se hicieron en EEUU eran en pacientes graves. Pero se modificó la indicación. Cualquier persona caso sospechoso o confirmado de COVID-19, que tenga criterios de hospitalización y que durante esta hospitalización necesite suministro de oxígeno bajo cualquier modalidad debe recibir remdesivir, en los primeros siete días preferiblemente. Los cambios son notorios, la recuperación es evidente en cuanto a la sintomatología. Reduce el número de días de hospitalización y los cambios radiológicos y tomográficos quedan en evidencia.

-No está en el protocolo formal y la gente se desespera buscando el remdesivir.

-Ante esta desesperación hay que hacer un llamado de atención. La gente debe ser cuidadosa, porque se están dando estafas. No solamente porque te roban y te quitan el dinero, sino porque puedes poner en riesgo tu vida. El medicamento no es de calidad. Te expones tú y expones a tu familiar a este riesgo. Ya se consigue en las cadenas comerciales. Su costo no es bajo, es un costo alto, pero siempre será preferible que usted lo adquiera en la cadena comercial a que lo adquiera vía redes sociales. Las redes sociales se prestan para estafas, mala calidad de los medicamentos. Es un riesgo. Lo ideal sería que haya un acceso universal al medicamento. Que la persona que lo necesite lo pueda adquirir, lo pueda tener, porque estamos en pandemia, debe haber solidaridad y empatía, tenemos que ayudarnos los unos a los otros.

-¿Habría que incorporarlo al protocolo?

-Sí. Debería incorporarse, porque es un medicamento que tiene su tiempo, tiene su indicación, y si lo usas dentro de estos parámetros al paciente le va a ir bien. Hay pacientes a los que les va mal, porque está muy avanzado el proceso, porque tiene afecciones crónicas de base que complican su estado como la diabetes o la EPOC, hipertensión arterial. Pero si tenemos en cuenta que se trata del paciente hospitalizado que necesita oxígeno en sus primeros siete días, la mejoría sí se logra, y lo demás es garantizar el oxígeno, el esteroide, la heparina.

Valenzuela recuerda que 80 de cada 100 contagidados son casos leves. Para ese 15% de moderado a severo sí hay beneficios con el uso del remdesivir, ya que disminuye síntomas y días de hospitalización.