El dirigente señala que es urgente que la UCV se maneje con más transparencia para “generar la confianza” necesaria y lograr una interacción con todos los sectores de la sociedad venezolana

Es estudiante de sociología y forma parte de la plancha “La U que soñamos” que aspira ganar la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y sostiene que “el ejercicio político en la universidad se ha convertido en un problema de lealtades, de si eres leal a un grupo u otro”.

“A la universidad, institucionalmente, la convirtieron en lo que juraron destruir y no queremos eso”, sentencia el joven dirigente.

Al describir el panorama ucevista de este momento señala que “pasaron 720 días hasta que el Consejo Universitario decidió que necesitábamos volver a la semipresencialidad, pero además con un dictamen poco certero porque le dieron la potestad a cada facultad y cada profesor de decidir si volvían”.

“Eso hizo que después que nos fuimos dos años y cuando volvimos, no solo encontramos a la Comisión Presidencial instalada haciendo reparaciones y demás, sino que encontramos a la universidad vacía. Nos dimos cuenta que ese volver a la universidad no iba a ser tan fácil”, señala Milano.

Indica que enfrentan el proceso electoral con el planteamiento de aterrizar en realidades que envuelven a la comunidad universitaria. “Hemos proyectado sueños aspiraciones, estamos idealizando una universidad que creemos que es posible, pero que hoy no la tenemos.

-¿Cuál es esa universidad que sueñan?

-Una universidad que confeccione de forma distinta una cultura universitaria. Porque la universidad no es solo la relación entre profesor y el alumno en un salón de clase, la UCV se convirtió en nuestra casa.

-Pero hace 720 días que eso no existe. ¿Cómo transformar esa realidad?

-El primer planteamiento es reconectar con los propósitos estudiantiles. El movimiento estudiantil se abocó a la liberación de Venezuela, la recuperación de la democracia y le quedó grande el objetivo. Ahora tenemos que volver y reconectar con el estudiante.

-¿Cómo se hace eso?

-Los estudiantes están trabajando con los pensa que no han sido actualizados hace mucho tiempo. La dirección de transporte no está funcionando, es decir, que el estudiante que no tiene como desplazarse a la universidad y la UCV no le provee ese servicio. No está habilitado el comedor universitario. Los atletas de la UCV no pueden usar sus instalaciones.

-¿Por qué no pueden usar el Olímpico o Sierra Maestra?

-Porque las autoridades no lo permiten. Porque es un espacio que está reservado para eventos de otro tipo. Eso es un problema porque es difícil reconectar con las demandas estudiantiles si las mismas autoridades no nos dejan actuar ni utilizar nuestros propios espacios. Eso tiene solución. La renovación estudiantil es parte de un proceso más complejo. En julio vienen las elecciones de los egresados, en octubre vienen las elecciones del gremio de los profesores y, en teoría, en diciembre deberíamos tener un proceso de renovación de autoridades, que no se da ya hace más de 15 años.

-¿Cómo se resuelven los temas urgentes: el estudiante con clases, el profesor que pueda cobrar?

-Hicimos una visita a la Oficina de Bienestar Estudiantil (OBE) y chequeamos los espacios, que están bastante renovados. Ellos nos indicaron que dentro de un mes van a habilitar por lo menos los servicios de odontología. Tienen deficiencias con el techo y los aires acondicionados, pero nos dijeron que tienen la disposición, a pesar del mal salario y las condiciones adversas. A eso es lo que estamos apelando de seguir apostándole a la universidad.

Se detiene en su respuesta solo para puntualizar que “sí existe un conflicto salarial con los profesores, pero ese conflicto no tiene dos años, es de mucho tiempo atrás, y resulta que hay una comunidad profesoral que está yendo a la universidad y no está esperando un buen salario porque ya no está viviendo de eso. La pandemia lo obligó a reinventarse. Vamos a vivir de esas voluntades, de esos profesores y estudiantes que le están dando la poca vida que tiene hoy la universidad para generar un inicio”.

-¿Qué necesitan en lo inmediato?

-En lo urgentísimo… que el comedor funcione. Pero no que tenga tres comidas y le den arroz blanco a los estudiantes. La Federación de Centros Universitarios tiene que salir a buscar la forma de vincular a la universidad con la empresa privada. Salir de la narrativa de la asfixia universitaria, que existe y no es mentira, pero que bajo la lógica de la autonomía universitaria también tenemos que generar una autonomía financiera.

-¿Entonces se privatiza formalmente la UCV?

-No es privatizarla. Es entender que nada es gratis. La educación pública no es gratis, la paga el Estado venezolano con impuestos de todos los venezolanos. La UCV tiene espacios que le pueden permitir generar recursos.

-¿Por ejemplo?

-La Estación Experimental San Nicolás en el estado Portuguesa. Es un finca donde tenían siembra y ganado. Allí se hacían prácticas rurales, pero hace 10 años le fue expropiada la mitad del terreno. Podemos hacer acuerdos con los ganaderos, los agricultores y quienes están en el mundo de la agroindustria y la universidad pueden generar sus propios recursos.

En este punto de la conversación se detiene y sentencia: “También hay que generar confianza. Tenemos un problema porque un conjunto de profesores de la Apucv hicieron una denuncia en Fiscalía por presuntos casos de corrupción, en donde señalan a Cecilia Arocha con un fondo de jubilaciones”

-¿Qué posición tienen ustedes frente eso?

-Necesitamos transparencia plena. Nosotros no sabemos cuántas partidas están asignadas en nuestras escuelas y esa una información que se queda en el Consejo Universitario.

-¿Y el consejero universitario no informa nada?

-Sí replica información, pero no es suficiente. Porque si hablamos de una cultura universitaria democrática hay que generar canales de participación que no se quede solo en la participación del representante estudiantil, sino el que quiera saber por qué se han contratado más profesores, a dónde fueron asignadas las partidas, qué pasa con el dinero de la Fundación UCV, con la Fundación Fondo Andrés Bello, que en algún momento reportaron cuantiosos ingresos a la universidad, pero que de un tiempo a esta a parte no hay información al respecto.

-De llegar ustedes a la Federación de Centros Universitarios… ¿Qué acciones tomarían para avanzar hacia esa transparencia que exigen?

-Un punto de partida pueden ser la gestión de los estadios. Debemos decirle a la universidad, al país con quiénes fueron contratados, cuáles fueron las licitaciones que se hicieron. Si esos contratos se pueden hacer públicos o no. Esos recursos que ingresan por esa vía pueden ser dedicados a financiar emprendimientos que surgen en la UCV y así optimizar sus ingresos. Que podamos vincular a la universidad con las federaciones deportivas y así explotar el talento de los atletas universitarios con las instalaciones que por derecho deben disfrutar. Hay que tratar de salir de una lógica de la crisis, entender que hay problemas y hay que resolverlos.

-¿Por qué las instalaciones deportivas del sector Sierra Maestra no pueden ser utilizadas por la comunidad universitaria?

-Miles de excusas. Un día están vacías y el personal de vigilancia te dice que tienes que retirarte. Otro día están siendo utilizadas por personas que no se sabe quién las autorizó. A veces es la empresa privada, pero no se sabe si hay un contrato o convenio. Todo se hace a espaldas de la comunidad universitaria. Necesitamos ser más transparentes con la gestión de los espacios y los recursos de la universidad. Hay que democratizar los espacios y lograr que esa gestión esté vinculada al resto de las esferas de la sociedad venezolana.

-Cuáles son los intereses con los que tiene que conectarse la FCU y ayudar a la universidad a que vuelva a ser la universidad.

-La primera crisis es la de confianza. La empresa privada tampoco confía en la UCV porque no tiene un manejo transparente. Ese primer paso debe ir dirigido a la renovación universitaria, a la renovación plena de todos los liderazgos en todas las instancias de toma de decisiones. Distinto será, para entendernos con el resto de los sectores de la sociedad venezolana, si existen rostros nuevos, figuras más frescas, nuevas propuestas, nuevas visiones y que al final la universidad sea un tema de integración de debate y no de lealtades. El ejercicio político en la universidad se ha convertido en un problema de lealtades, de si eres leal a un grupo u otro.

-Esa es la principal crítica que se le hace al oficialismo.

-A la universidad, institucionalmente, la convirtieron en lo que juraron destruir y no queremos eso. Queremos que todos nos sintamos cómodos, que todos podamos pertenecer, que sea una universidad libre, democrática. pero que no solo sea la consigna, que sea real. Después que logremos esa renovación, hay que generar la confianza que traen consigo los nuevos actores para vincularnos incluso con el Estado que tiene una responsabilidad para con la universidad, para vincularnos con la sociedad civil y el sector privado. Que la universidad vuelva a ser ese sector intermedio de la sociedad, un recinto que genera contenido, que se dedica a interpretar la realidad venezolana.