El diputado de Avanzada Progresista a la Asamblea Nacional ve en la figura revocatoria un fuente de inestabilidad y afirma que obliga a los electos por voto popular a caminar la senda del populismo para evitar el cuestionamiento a mitad de periodo

Bruno Gallo es un gran conversador. Se muestra siempre franco y cercano cuando intercambia ideas con sus interlocutores.

Llega puntual. Habla desde su formación en la izquierda venezolana que asume errores y que cree en el debate de las ideas y ya rompió con las derivas autoritarias que marcaron sus años de joven “cabeza caliente”.

Cuestiona el errático comportamiento de “las oposiciones” venezolanas de las que se siente y sentencia que los políticos no pueden trabajar “solo para alcanzar el poder, sino para resolver la crisis”.

Con sentido autocrítico conversamos sobre las expectativas que tiene la gente de los diputados opositores frente a las decisiones que se toman en el parlamento y señala que “hay que revisar y ser más incisivos”.

Después de un café, se encienden las luces del estudio y comenzamos la entrevista

-¿Cuáles son las posibles salidas que existen en este primer semestre del año 2022 para tratar de dibujar alternativas a la solución de la crisis política, económica y social que vive el país?

-Hay que hacer un poquito de historia. En algún momento toda la oposición se embarcó en la idea de salir del gobierno, primero de Chávez y después de Maduro lo más pronto posible.

-¡Chávez vete ya! Maduro Vete ya!

-Exactamente. Entonces esa consigna, ese apuro por salir de un gobierno que estaba destruyendo la vida de los venezolanos, nos embarcó a todos en una política insurreccional. Permanentemente andábamos buscando atajos acciones cuyo objetivo fundamental no era hacer política sino era derrocar el gobierno. He utilizado el símil de lo que ocurrió en Venezuela en los años 60 cuando buena parte de la izquierda optó por la vía insurreccional, pero en serio. Llamaron a la lucha armada -siguiendo en ejemplo que Cuba dio-, pero llega un momento en que ellos mismos se dieron cuenta que habían sido derrotados en el 68. El Partido Comunista participa en las elecciones y el MIR participó después. El Partido Comunista y el MIR dijeron en algún momento: “¡Coño! Nos derrotaron en la vía insurreccional”, y se  dice incorporaron de nuevo a la política. Abandonaron el terreno de la guerra y se incorporaron a la política. Esa es la situación que hoy vivimos.

-Entonces la parte que tomó la vía insurreccional ya dijo que…

-No lo ha dicho. Por lo menos no lo ha hecho todos. Aquí en este momento hay dos oposiciones. Le pueden poner todos los nombres zoológicos que se le ocurra, pero hay dos una que está con la vía insurreccional y otra que está con la política. ¿Qué significa eso? Reconocer que el que está en Miraflores es Maduro. ¿Te gusta? No. Al MIR tampoco le gustaba Betancourt, no le gustaba Leoni, seguramente no le gustó Caldera pero los reconocieron. Eran los que estaban en Miraflores, pagaban la nómina de los empleados públicos, decidían la vida del país y eso es lo que está haciendo Nicolás Maduro en este momento. Ese sector de la oposición importante, que no sólo está en la Alianza Democrática porque también en el G4 hay quien reconoce que el error no se puede seguir prolongando, de decir que Maduro no es el presidente. El interinato es una fantasía.

-Pero hay países que reconocen a Guaidó. De hecho los Estados Unidos que son la primera potencia del planeta dice que reconoce a Juan Guaidó. No es solo fantasía, por lo menos en el plano internacional.

-Pero eso es otra cosa. Eso en el juego geopolítico internacional. Si tienes un aliado que tiene alguna posibilidad de sustentarte, pero hasta eso se va ir derrumbando.

-Pero… ¿Qué clase de aliado! El peso político de los Estados Unidos en este juego es innegable.

-Claro pero los Estados Unidos cuando compra petróleo no se lo compra a Guaidó. Cuando extienden los permisos a alguna petrolera muy importante para que sigan Venezuela a pesar de las sanciones no es a Guaidó.. Entonces por un lado están las declaraciones por otro lado a la realidad y eso está pasando en el contexto geopolítico internacional pero también a nivel interno.  En el país está pasando que cada vez más fuerzas del G4 reconocen que seguir en el interinato es una torpeza.

-El resultado de Barinas qué influencia tiene dentro de ese reacomodo en las fuerzas de la oposición. ¿Atenta contra el interinato?

-Atenta contra la política que ha se seguido el interinato durante muchos años que es con la convocatoria abstención,  porque entonces dicen un montón de clichés como que “en Venezuela se vota pero no se elige”, y ahí está Barinas. ¡Barinas! El reino de los Chávez, se pudo derrotar por la vía electoral. A un gobierno que tenía 22 años sucediéndose de padres a hijos a hermanos, tíos y ahora le tocaba al yerno, pero se pudo derrotar la dinastía Chávez. Entonces… ¿por qué no seguir utilizando la vía de la política que incluye la participación electoral?

-En ese escenario el revocatorio es el próximo paso para seguir dentro de la vía electoral, en función de seguir minando el respaldo que tiene electoralmente el gobierno de Nicolás Maduro.

-Yo tengo una opinión de principios sobre el tema del revocatorio. Yo soy de La Guaira. ¿Tú recuerdas aquella locura que se incluyó en la Ley Orgánica de Régimen Municipal alguna vez que decía que si los concejales votaban en contra la Memoria y Cuenta del alcalde, el alcalde era sustituido? Eso fue generador de una inestabilidad en los municipios y especialmente en La Guaira, donde un tipo que estaba haciendo una buena gestión, con una especie de conspiración de los concejales lo sacaron. Mutatis mutandis el referéndum es exactamente eso. ¿Es una figura constitucional? ¡Sí! Pero es un figura generadora de inestabilidad, porque en el momento en que tú estás en la mitad de tu período, que probablemente has tenido que tomar decisiones que son impopulares en la primera parte de tu gestión, entonces en ese momento te someten a referéndum. Entonces se está obligando al gobernante a hacer populismo en los primeros tres años para quen no lo saquen. Estoy hablando de una figura teórica, no estoy hablando de que si Maduro debe ser revocado o no. Es una figura generadora inestabilidad, de tanta inestabilidad como esa locura que inventó Chávez de la reelección indefinida. Para mí, yo creo que en algún momento los venezolanos tenemos que poner los pies sobre la tierra y sacar esas dos figuras de la Constitución.

-Es decir excluir de nuestra constitución la posibilidad del referéndum revocatorio y la reelección indefinida.

-Las dos cosas hay que sacarlas de la Constitución. Veamos el revocatorio hoy 2022. Tiene unos pasos el primero es constituir una organización política que la impulsa y recoger una firmas.

-Ya eso se hizo

-Y extrañamente se eliminó el paso de la recolección de firmas para legitimar al solicitante. Pero ahora hay que recoger el 20% del Registro Electoral. Esto es un poco más de 21 millones es decir que como 4,23 millones de firmas. La oposición acaba de sacar, toda junta, todas las oposiciones acaban de sacar un número cercano a ese, pero son votos, votos secretos. La firma es pública, con un antecedente terrible fascistoide. Una lista que se convirtió en una especie de estrella amarilla en la solapa de la chaqueta, una letra escarlata. Hubo gente a la que votaron de sus trabajos. ¿Tú le vas a pedir a la gente, a cuatro millones doscientos y pico de mil personas que vayan y firmen? Pero además tienes que lograr que en el revocatorio vaya a votar el 25% del padrón electoral y después, para ganarle a Maduro, tienes que sacar más votos que él en el 2018, es decir seis millones doscientos y pico ‘e mil de votos. ¿Valdrá la pena embarcarnos en esa aventura que requiere tanto esfuerzo? Pero además, ni siquiera sabemos si el Tribunal Supremo de Justicia o cualquiera de los organismos del Estado lo invaliden.

-Quienes defienden el revocatorio le salen al paso a esa argumentación preguntando: ¿No damos la pelea? ¿Nos quedamos en la casa? ¿Nos la calamos?.

-Lo que hay es que dar la pelea que se gana.

-¿Y esta es imposible de ganar?

-Yo creo que eso. Con franqueza. No lo veo.

-Además si después de eso ganan, tienen que tener un candidato. ¿Eso no es posible generarlo en un año?

-Si lo hacemos algún año ya no hay elecciones, porque además debería hacerse antes de la mitad del periodo, porque si no se queda el vicepresidente y no pasó nada. Todo es demasiado precipitado con muchas posibilidades de resbalones, en lugar de dedicarnos de aquí al 2024 a organizarnos, a unirnos a buscar alternativas.

-¿Cómo se hace eso en una oposición tan variopinta? Pareciera tener demasiadas cabezas y demasiados intereses. ¿Cuál va a ser ese espacio de encuentro para lograr una propuesta para el 2024?

-El único espacio de encuentro posible es una agenda mínima común. Yo no me puedo poner de acuerdo con Leopoldo López en todo, pero si puedo ponerme de acuerdo con López en tres cosas.

-¿Cuáles serían esas tres cosas?

-Esas son prepararnos para el 2024. Cada quien organiza su fuerza electoral con ese objetivo. Yo no quiero ser el mismo partido que el de López, pero hay espacios en donde podemos buscarnos toda la oposición. Cuando digo Leopoldo es por que creo estar en la en las antípodas de donde él se ubica. ¿Qu´es lo que ha venido reclamando alguna gente la posición toda la vida?  Decidamos una estrategia, decidamos cuáles son las tácticas que apoyan esa estrategia y vamos a concentrarnos en eso no más.

-Eso lo venimos escuchando hace mucho tiempo y no vemos cuáles son esas acciones. Vemos a los partidos totalmente ajenos a lo que la gente está deseando y hay ciertamente una actitud política de la población venezolana de darle la espalda a los partidos.

-El problema es que si tú tienes como referente político de quien se enfrenta al gobierno a una gente que ha cometido tantos y tan variados errores, y todos hemos cometido errores. Hay como que hacer un borrón y cuenta nueva y comenzar desde el principio. Ponernos de acuerdo en tres o cuatro cosas y una de las cosas en las que es ponerse de acuerdo es cómo generar la confianza a los electores, a la población. ¿Cómo les les generas confianza a alguien a quien has defraudado tantas veces? Los convocantes a la marcha y marcharon. Los convocantes a votar y votaron. Los convocantes a no votar y no votaron. ¡Coño! Vamos a ofrecerles un camino, es éste, clarito. No pensar que este rojo, ahora rosado, este anaranjado y este blanco. ¡Bueno vale! Pero en estas cuatro cosas estamos de acuerdo. Darle a todas esas oposiciones una agenda mínima, mínima, no nos vamos a poner de acuerdo en cosas irrealizables, es en tres o cuatro cosas que nos lleven a derrotar el modelo autoritario que representa el chavismo.

-¿La posibilidad de retomar el proceso de negociación en México o alguna otra forma de negociación podría ser un punto para tratar de conseguir salidas a las crisis multidimensional que vive el país?

-Una de las cosas por las cuales la oposición no reúne los afectos que debería reunir, es porque sacó de la mesa de negociación los problemas de la gente. La gente no acompaña a estas oposiciones y a sus tumbos, entre otras cosas porque no ve en su accionar reflejado sus necesidades, sus aspiraciones. La negociación es la única manera de avanzar hacia tener una mejor calidad de vida, prosperidad, y eso no significa que estés traicionando a nadie. Lo que significa es que estás viendo hacia el futuro desde el punto de vista de un hombre de Estado, de una mujer de Estado,  o de unos organizaciones que entienden que deben ver el futuro y sentarnos con los oponentes del chavismo el otro lado de la oposición a buscar salidas para resolver la crisis.

Gallo hace una pausa y sentencia que los políticos no pueden trabajar “solo para alcanzar el poder, sino para resolver la crisis”.

“Sí, la oposición tiene un reto que es alcanzar el poder, pero el país tiene otro reto: que la gente coma, que la gente tenga un salario decente, que la gente pueda tener servicios, que salga agua cuando abra el grifo. ¿Cuándo la oposición ha hecho oposición? Solo se han preocupado de andar buscando a atajos, dar declaraciones altisonantes. Cuando yo llegué a la política lo que reclamaba era agua, pasaje estudiantil, eran reivindicaciones y las reivindicaciones van construyendo las organizaciones”.

Cuando mira hacia los problemas de la población señala que “los hospitales no sirven y la oposición no tiene que ver con ello. Estos tipos acabaron con el salario. Este gobierno con su discurso de la izquierda logró lo que los neoliberales han soñado siempre. Acabaron con todas las reivindicaciones de los trabajadores”.

-¿Están trabajando los partidos en eso?

-No.

-¿Y qué está haciendo Avanzada Progresista para cambiar eso?

-Avanzada Progresista está diciendo que es es el camino. Hacer oposición dentro del marco de la Constitución, participar en elecciones, construir organización y esa es la agenda nuestra.

-Ya para cerrar, como un miembro de la Asamblea Nacional, qué se propone Avanzada Progresista, la Alianza Democrática, que no sabemos si Barinas le escribió el epitafio, como propuesta de leyes para este para este primer período de sesiones.

-La Alianza Democrática es una realidad más allá del fallido intento de Claudio Fermín en Barinas, que Avanzada Progresista no acompañó. Allí hay organizaciones que no son son solo una figura, entonces no hay epitafio. La agenda de Avanzada Progresista en la Asamblea Nacional y en la calle es exactamente lo mismo. Es defender los derechos de la gente, defender la calidad de vida de la gente, defender el futuro de los chamos que estudian en colegios destartalados, defender el salario de los maestros, de los médicos, de los trabajadores y en eso vamos a estar, desde una minoría, lo cual a mí no me no me hace la más mínima mella. Yo fui militante de la Liga Socialista que siempre tuvo un solo diputado, David Nieves, y él decía lo que tenía que decir y eso es lo que le corresponde a una minoría en una Asamblea Nacional: decir lo que tiene que decir, aunque al gobierno no le guste y a un lado de la oposición tampoco.

-Aunque a veces aparecen decisiones aprobadas por unanimidad y se esperaría una respuesta de los diputados de oposición.

-Habrá que corregir, habrá que ser más cuidadoso, ser más incisivo, no confiar en la dinámica abrumadora de la Asamblea Nacional y tomarse el tiempo necesario para disentir.