El presidente del Parlamento Latinoamericano capítulo Venezuela condenó la muerte del capitán Acosta Arévalo. “La persecución contra militares es realmente fuerte, incluso más fuerte que contra los civiles”, advirtió

Ángel Medina es mucho más que un diputado del partido Primero Justicia (PJ) por el estado Bolívar y presidente del Parlamento Latinoamericano capítulo Venezuela. Su voz no es de las que vociferan para exigir cárcel o cacería de brujas, sino de las que llaman a la búsqueda de una salida negociada a la crisis. Egresado en ciencias políticas, esgrime la política como la ruta a seguir en una coyuntura que tiene mucho de herida abierta y de trincheras.

La conversación con Contrapunto transcurre por partes. Una, durante el foro que organizó la semana pasada el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (Covri) sobre Venezuela en el Caribe. Otra, por teléfono. Pero en todos los pedazos hay un común denominador: la insistencia en buscar salidas pacíficas a la crisis venezolana.

La muerte del capitán Acosta Arévalo por presuntas torturas infligidas mientras se encontraba bajo custodia del Estado marcó el país. Medina advirtió que hechos como este “dan cuenta de la violación masiva de derechos humanos que se está dando en Venezuela”. El parlamentario señaló que no solo es “que se practique la tortura” sino que también se acosa “a todo venezolano que piense distinto”.

En el país “no solo se persigue a civiles”, aseguró. “La persecución contra militares es realmente fuerte, incluso más fuerte que contra los civiles”.

Lo ocurrido con el capitán “es una muestra terrible, dura, de lo que está pasando en los cuerpos de seguridad y de inteligencia del Estado”, donde se ha creado “un sistema generalizado de tortura que va desde la tortura psicológica hasta la tortura física”. Todos los testimonios dan cuenta de que eso ocurre en los centros de detención.

En Venezuela, afirma el dirigente, “no hay un sistema de justicia. A ti te apresan y la razón fundamental por la cual te detienen es porque piensas distinto del poder”. Tampoco hay derecho ni acceso a la defensa, la persona detenida queda incomunicada. “No hay procedimiento judicial, no hay imputaciones reales; todo es es un montaje para simplemente acallar una voz disidente”.

Hay, sostuvo, “un sistema de tortura y maltrato físico”, de agresión física y psicológica, además de “la conjugación perfecta de todas las instituciones del poder para que no exista justicia”.

Es muy crítico con la gestión del fiscal designado por la constituyente, Tarek William Saab, hasta el punto de considerar que actúa igual que la Dgcim, “tanto o igual como el Sebin”.

Advirtió, también, que “estos delitos no prescriben”.

El miedo frena la salida

Todos los sectores del país que apuestan por una salida deben, en primer lugar, “reconocer la Constitución”, que es “un marco de referencia para todos”, asevera.

-¿Qué está torpedeando una salida política?

-Lo que la está torpedeando es el miedo. El miedo de quienes están en el poder, miedo de perder sus privilegios, de sentirse acorralados. Lo segundo es una idea muy vieja: el sentimiento de pertenencia, de titularidad sobre el país. Desde hace mucho tiempo existe la creencia de que ellos compraron a Venezuela. Se sienten dueños del territorio y al ser dueño no estás dispuesto a cederlo porque eso es tuyo por obra y gracia del Espíritu Santo.

-¿Qué instituciones pueden ayudar a resolver la crisis política?

-La Asamblea Nacional, que termina siendo el único espacio institucional para resolver la enorme crisis que está viviendo el país. Es un espacio constitucional, de debate, para la construcción de soluciones; ese es el mejor escenario. Por eso a veces no entiendo cómo se montan en tratar de destruir la Asamblea, tratar de aniquilarla, cuando es uno de los pocos espacios donde se puede reconstruir el país.

-¿Cuál es la ruta para una salida política?

-La construcción de política y la construcción de la posibilidad de que todos los venezolanos puedan decidir libremente. Ese es el camino final, y eso tiene que ver con elecciones y con una serie de procesos previos.

-¿Cuál sería un final feliz para Venezuela?

-El día cuando todos los venezolanos finalmente voten de manera libre, de manera abierta, sin coacción. Que haya presencia internacional para certificar esa decisión y que se pueda elegir un gobierno nacional que construya un nuevo camino para el país. Creo que ese sería, no un final feliz, sino un comienzo feliz.

-Usted dice que las elecciones son parte del mecanismo, pero no todo. ¿Cuáles son los otros elementos?

-Una elección en sí misma no garantiza ningún cambio. La elección es el acto administrativo, el acto de ejercicio del derecho, pero alrededor tiene que haber condiciones de equilibrio y garantías para todos. No puedes tener elecciones con presos políticos ni partidos ilegalizados, dirigentes inhabilitados, exilados. Debes tener elecciones en el marco de las mayores garantías. No puedes tener elecciones con los medios de comunicación cercenados como están hoy en día. Debes tener elecciones con enormes garantías, elecciones con un acuerdo de construcción de un nuevo modelo de nación, porque elecciones para que el que quede haga lo que le dé la gana es más de lo mismo; debe haber un acuerdo previo de hacia dónde debe ir el país.

-¿Los errores de la dirigencia opositora han atornillado a Maduro?

-No. La dirigencia opositora ha cometido enormes errores, pero Maduro se ha atornillado solo en el poder, porque el autócrata tiende a atornillarse en el poder.

El orden de la “ruta Guaidó”

-¿Sigue teniendo vigencia la ruta Guaidó en el orden en que ha sido ordenada?

-Es que se orden no es ordenado. Cuando ves “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres” no necesariamente es una cosa que viene después de la otra, o antes de la otra. La gran verdad es que, al final, todas se están dando en conjunto. Cuando tienes Plan País, una serie de personas trabajando, control de activos estás haciendo, de una forma u otra, un gobierno de transición. Cuando haces marchas, cuando obligas, cuando presionas, cuando vas a Oslo, cuando buscas provocar una salida política estás generando el cese de la usurpación. Cuando estás trabajando en el tema electoral estás llevando a las elecciones libres. Esto no tiene un tiempo, un orden; es la posibilidad de que las tres se conjuguen, se compaginen y puedan servir como mecanismo para cambiar el país.

-¿En qué debe ceder la oposición para una negociación política?

-En todo lo que haya que ceder para poder construir ese proceso que permita salir de este desastre en el que estamos viviendo. Tú cedes en medio de la propia negociación, porque llegas con un concepto previo y puedes terminar con otro concepto.

-Si fracasan Noruega y Suecia, ¿qué debe venir?

-Es un nuevo fracaso de la política. La verdad es que me preocupa muchísimo que la política fracase. Mi posición, en este momento, es buscar que eso pueda triunfar; que triunfen la política y la posibilidad de salir de este desastre.

-¿Qué consecuencias tendrá o debería tener la visita de Bachelet?

-La primera es que ya hay dos oficiales en materia de DDHH en Venezuela, y eso es importantísimo rescatarlo. Lo segundo es que deberían venir relatores en distintas materias para que constaten la situación. Lo tercero es que esto podría ayudar a la posible liberación de muchos presos políticos.