Los trabajadores marcharán este 18 de noviembre para exigir un salario igual al costo de la canasta básica, pero también medidas para atender la emergencia humanitaria compleja, señala Ana Yánez, integrante de la coordinación de la Unión Nacional de Trabajadores (Unete) y de la plataforma nacional de conflicto, además de dirigente del Movimiento por la Democracia y la Inclusión (MDI)

Con asambleas, encuentros, debates, declaraciones de prensa, protestas de todos los tamaños las trabajadoras y los trabajadores venezolanos han retomado una agenda de lucha por sus reivindicaciones. No es solo la lucha por un mejor salario y mejores condiciones laborales; es, también, la exigencia de medidas para atender la emergencia humanitaria compleja.

La próxima convocatoria es el 18 de noviembre ( en seis días) en algún punto de Caracas y hasta algún sitio “del poder”, como lo han adelantado dirigentes sindicales. La semana pasada marcharon desde la Maternidad Concepción Palacios, en San Martín, hasta la sede del Ministerio del Trabajo, en plaza Caracas.

Ana Yánez, integrante de la coordinación de la Unión Nacional de Trabajadores (Unete) y de la plataforma nacional de conflicto, además de dirigente del Movimiento por la Democracia y la Inclusión (MDI), indica que esperan ser escuchados por el ejecutivo nacional. ¿Quién? “Debe ser Nicolás Maduro”, replica, quien “llame a una mesa” para un diálogo. “A eso es a lo que se aspira, pero ‘del dicho al hecho hay mucho trecho’. Si vas a montar una mesa con unos interlocutores que no tienen capacidad de resolver, no llegamos a ningún lado”.

-¿Quieren hablar directamente con Maduro?

-Creo que debe ser Maduro.

-¿De trabajador a trabajador?

-De trabajador a trabajador. Él dice que es presidente obrero, pues demuéstrelo y siéntese en una mesa con toda la dirigencia obrera y sindical y escuche los reclamos, si es que se quiere buscar solución.

Sin embargo, piensa que no hay voluntad de cambio, aunque “la gente se está muriendo de hambre” y la crisis humanitaria es severa.

Yáñez señala que deben levantar las banderas de lucha “para que se dé el cambio” de modelo y el país retome la senda del desarrollo sin exclusiones. Considera que el más reciente ajuste salarial, ni siquiera notificado oficialmente, “es una burla a los trabajadores”, porque apenas roza los dos dólares. El salario debe ser igual al costo de la canasta alimentaria, “por lo menos 300 dólares”, y si se incluye el resto de las necesidades, unos 600 dólares.

Con pocas esperanzas en la consulta popular convocada por la Asamblea Nacional (AN), y aún menos expectativas con las elecciones parlamentarias que se aproximan,Yánez reitera que se necesitan soluciones inmediatas.