A pesar de entrenar en precarias condiciones, la balista nacional se encuentra en el puesto 27 en el ranking y a 35 centímetros de entrar a los Juegos Olímpicos

Los Juegos Olímpicos representan la máxima ilusión para todo atleta de alto rendimiento, en Venezuela la realidad de la mayoría de los deportistas es cuesta arriba, y el solo hecho de poder clasificar, tener los gastos costeados y en orden es algo realmente titánico. Tal es el caso de Ahymara Espinoza, atleta especializada en el lanzamiento de bala y que actualmente se encuentra en la recta final para alcanzar la marca que la coloque en Tokio.

Ahymara entrena en condiciones precarias desde Barlovento, en un rincón habilitado desde un campo de beisbol deteriorado, sin embargo la balista a base de esfuerzo, sacrificio y amor propio, se encuentra a 35 centímetros de la marca para llegar a Japón y representar a Venezuela, para lo que pide la ayuda necesaria para poder cumplir el objetivo.

La atleta venezolana conversó con Contrapunto y nos dio detalles de su actualidad, condiciones y requerimientos para poder inscribir su nombre en la magna cita del deporte mundial.

Ah Espinoza imara de Venezuela gana plata durante la Competencia de Bala de los Juegos XI juegos Suramericanos Cocha 2018 foto Edixon Gamez

Camino con obstáculos

“El camino no ha sido fácil, comenzamos el año pasado cuando Rosa Rodríguez y mi persona decidimos emprender un viaje a Eslovenia donde tenemos el entrenador con el que estamos desde 2012. Decidimos ir allá con nuestros propios recursos para trabajar y luchar por el cupo a Tokio”, afirmó Espinoza.

Estuvo siete meses en Eslovenia entrenando fuerte, pero se tuvo que regresar en septiembre del año pasado. Tuvo que seguir con sus entrenamientos, donde ha tenido innumerables obstáculos y trabas.

Sin embargo ha tratado de pasar y superar cada una de las dificultades, y por esta razón continúa nadando contra la corriente y lanzando la bala cada vez más fuerte y desde el corazón para obtener ese ansiado cupo olímpico.

“Entrenar y trabajar sola no ha sido fácil, por esta razón es que te digo, que no ha sido para nada fácil el camino”, añadió.

Condiciones mínimas

Actualmente, se encuentra entrenando en San José de Barlovento, en un estadio de beisbol, allí tiene su círculo en donde realiza sus lanzamientos, destaca que no es el mejor sitio, pero sin embargo, ve para adelante desde un recinto donde dio sus primeros pasos en el deporte hace 25 años.

Cuenta con los materiales medianamente adecuados para poder lanzar y entrenar y en la casa de su madre cuenta con un banco, unas pesas y unos parales, allí es donde trabaja la fuerza para complementar sus entrenamientos.

Cupo con las uñas

Ahymara Espinoza estuvo hace aproximadamente un mes en el Campeonato Nacional en Barinas, allí logró lanzar 18,15 centímetros, muy cerca de la marca requerida para asistir a los Olímpicos, la cual es de 18,50: “Me separan 35 centímetros para clasificar a Tokio por marca. Sin embargo en el atletismo tenemos dos modalidades de clasificar, por posición en el ranking y por marca. Por la posición me encuentro en el puesto 27 y clasifican 32, es decir estoy prácticamente clasificada”.

Afirma que es ambiciosa y no se conforma con esperar a que cierre el ranking para clasificar, razón por la que quiere hacer la marca de 18,50. Por puntos debería esperar que cierre el 29 de junio el límite de clasificación: “Yo quiero clasificar por marca, no quiero esperar que cierre el límite”, enfatizó.

Competir y estar con su entrenador

La balista venezolana destaca que necesita estar en Eslovenia y entrenar junto a su entrenador, el no puede trasladarse a Venezuela, por lo que pide ir hasta allá y terminar este mes y medio para el cierre de clasificación. De igual manera quiere poder cerrar el registro en las próximas competencias.

Junto a su entrenador puede ajustar y afinar los detalles para lograr esa marca de manera directa y darle la alegría a Venezuela con su cupo olímpico.

Motivación

Ante tanta adversidad y luchar contra corriente, Espinoza sigue teniendo el objetivo claro, y el amor propio responde a su motivación de tener una historia de campeona.

“Lo que me motiva en este momento es demostrarle a la gente que no cree en mi trabajo, que no cree que esta negra de Barlovento sin ningún tipo de apoyo o ayuda pueda lograrlo. Me molesta que me subestimen y eso me da mucha fuerza, a esas personas que me subestiman les agradezco por que me dan esa motivación de trabajar el doble, de ponerle más ganas. Con todo y su negatividad, esta negra si puede estar en Tokio”.

Se visualiza en Tokio, en el podio, recibiendo su medalla, y escuchando las notas del himno nacional. Sin embargo asegura ser realista y afirma que un campeón olímpico no se hace en las condiciones en las que ella entrena.

“Es lamentable que tengamos que luchar solamente por una clasificación. Eso me entristece porque yo siento que puedo dar más que una simple clasificación. Mi sueño es ser campeona olímpica, pero lamentablemente mi condición de entrenamiento no está para eso, soy realista”.

Llamado a las autoridades deportivas

“Mi llamado es a las autoridades correspondientes para que me apoyen y así poder ir a Eslovenia y terminar de ajustar las fallas técnicas con mi entrenador, poder mejorar y conseguir ese cupo olímpico”, concluyó.