La periodista Yesmín Daniela Sánchez presentó esta semana su segundo libro, Feliz donde sea, en el cual cuenta en primera persona su búsqueda de la felicidad

Yesmín Daniela Sánchez es periodista, escritora, conferencista y caraqueña. Nació hace casi 41 años (los cumple el 1 de septiembre) en la Maternidad Concepción Palacios. Ha escrito dos libros: De empleado a emprendedor en cinco pasos (digital) y Feliz donde sea, que bautizó esta semana.

-¿Por qué “feliz donde sea”?

-Es la pregunta recurrente que nos hacen a muchos de los que todavía estamos aquí. Nos preguntan: “¿Qué haces en Venezuela? Te estás desperdiciando, eres una persona talentosa”. Y yo respondo: “porque soy feliz aquí”, con mis razones súper válidas. Me lo repitieron tanto, que me dije: “Tengo que escribir un libro sobre eso, para dar respuesta a eso”.

-¿Se iba a llamar así desde el principio?

-No. El libro se iba a llamar Madre a los 40, porque tenía ese plan en pro de la prevención del embarazo adolescente. Quería llevar el mensaje de que esperar es mejor, e incluso ya tenía la portada del libro: Como soy canosa, era una foto en blanco y negro con mis canas y mi barriga.

-¿Y qué pasó?

-No fui madre por elección, lo escogimos así mi esposo y yo, pero igual tenía que hacer el libro y ocurrió el cambio de nombre. Es más universal.

-¿Es un libro para quienes?

-Para toda persona que esté en la búsqueda de propósito, de felicidad. Lo que ha sucedido con el libro es bellísimo, por lo que despierta. Cuando lo escribí pensé en el lector; siempre lo tienes presente, pero nunca te imaginas cómo lo van a recibir o qué va a generar. Imagino que es lo mismo que pasa con un artista, con una obra de teatro, con una presentación. La retroalimentación ha sido buena, porque más que el libro ser acerca de mí, es sobre la persona que lo lee. Es lo que genera en la persona que lo lee, lo que resuena. Ha habido personas que me han dicho: “Me inspiraste y voy a estudiar inglés, o me quiero poner en serio con mi emprendimiento, o quiero regresar a Venezuela.

-¿Puede inspirar decisiones de vida?

-Sí. Sin ánimo de vender humo, o de que sea el camino fácil. A todos los que les he entregado el libro les he dicho que apliquen lo que les funcione en el momento de su vida en el que estén. Por algo les está llegando el libro. No es una lectura pasiva o compasiva. Hay una acción, de un hacer, y eso me encanta, me parece muy valioso.

-¿Qué es ser feliz?

-No ha sido un proceso sencillo tener mi propio concepto de felicidad. Es algo que sev a moviendo y evolucionando en el día a día, Mi concepto de felicidad hoy no es el mismo de hace 10 o 20 años, cuando incluso me afanaba por cosas que creía que me harían feliz y no fue así. No es un proceso acabado; es un camino que estoy recorriendo, que cambia y que en 10 años será distinto. Pero hoy, en este momento, la felicidad es poder vivir bajo mis propios términos, hacer lo que quiero hacer; que lo que pienso, lo que siento, lo que digo y lo que hago esté alineado, esté en una línea recta.

-¿Cómo era antes?

-A lo mejor decía que era importante tener una vida equilibrada, pero mi vida era un desastre, no era nada equilibrada. No hacía ejercicio, no tenía tiempo para mi familia, todo era para trabajar. Una parte de mi vida, la del trabajo, era exitosa, pero el resto no existía. Ir haciendo esos ajustes me ha acercado más a la felicidad. Si siento y creo que hay que tener una vida equilibrada, voy a despertarme todos los días para que sea así, aunque no siempre se logra y hay que aprender a ser compasivos con nosotros mismos. A veces solemos ser muy duros con nosotros mismos; podemos llegar a ser muy crueles, y conseguimos la mejor alternativa para decir “no lo intento más”.

-¿La felicidad es una línea recta?

-La felicidad no es una línea recta y tampoco es un destino.

-¿Por qué la aclaratoria?

-Cuando la ves como un destino siempre la estás posponiendo “para cuándo”. Voy a ser feliz cuando me gradúe, cuando me case, cuando tenga hijos, cuando me mude, cuando tenga una casa. Muchas veces confundimos la importancia del tener y el saber sobre el ser. Cuando dices que vas a ser feliz cuando tengas estás en un terreno material, y puede ser frustrante. En la medida en que viví más enfocada en el tener era cuando menos tenía.

-¿Qué la hizo cambiar?

-Fue algo paulatino. No sé si es la madurez, la adultez que te hace evolucionar. Cuando el paro petrolero, en 2002, solo tenía un trabajo, pero no hacía nada más. Ese fue un aprendizaje muy grande para mí, porque entendí que no puedes tener todos los huevos en una canasta. Un principio básico de finanzas es “nunca dependas de un solo ingreso”. Eso coincidió con la época en la que era obsesiva con el tener. Hay cosa que vas soltando en el camino.

-¿Qué ha soltado?

-En esa misma línea del dinero y las posesiones… era una persona muy enfocada y obsesionada con tener una casa propia,. Eso era un valor súper importante, porque soy de clase media, mis papás nos dieron todo por la educación, pero no tenía casa. Hoy, sin tenerla, no me ha hecho falta, pero la podría tener. Eso es desapego. En la medida en que he soltado lo material me ha ido mucho mejor que de la otra forma. Es del cielo a la tierra. Increíble. Luego me moví al lado del saber. Valoro muchísimo la educación, consideré que lo más importante era estudiar, y allí tampoco radica la felicidad. Hay personas que saben mucho, pero son infelices., y a lo mejor al persona que no crees tan sabia sí sabe mucho y te puede dar lecciones.

-Usted se ha soltado del saber y del tener.

-El conocimiento que hemos acumulado debe ser útil para otros; de nada sirve pasar la vida estudiando y acumulando títulos si no lo aplicas para un bien mayor, para un bien al otro. Ahora me he movido al ser.

-¿Para qué?

-Para trabajar en elevar mi nivel de conciencia. Por una u otra razón lo que nos ha tocado vivir nos ha llevado a otro nivel de conciencia. Por ejemplo, yo desperdiciaba comida, no me había tocado ver a alguien comer de la basura, no lo había visto cerca de mí. Un día, de viaje en República Dominicana, estábamos en un feria de comida rápida, y la comida que dejamos la pedí para llevar. Las personas que estaban conmigo, no venezolanos, no entendían mucho. Les conté que en Venezuela hay personas comiendo de la basura, la realidad que tenemos, y ellos me dijeron “tú tienes otro nivel de conciencia”.

-¿El próximo escalón hacia donde va?

-Hacia compartir eso.

-¿Está en el libro?

-Sí está reflejado. El siguiente nivel, después del libro, es compartirlo de manera presencial: ser una plataforma, un canal para que las personas que tengan las mismas inquietudes puedan conseguir información y respuesta. Los seres humanos necesitamos más información para decidir.

-¿Es un libro de autoayuda?

-Más que de autoayuda, de autodescubrimiento, porque lo más bonito es lo que pasa después de que las personas lo leen.

-¿En cuánto tiempo lo escribió?

-Lo escribí en un mes, como un reto, con una hora de trabajo al día.  Está en primera persona porque es una forma de contar la historia de manera más cercana, que conecta más que en un tono más académico y elaborado. Quería sentirme como que le estaba echando el cuento de mi vida a ese lector.

-¿Se puede ser feliz donde sea?

-Sí se puede. Y si logras ser feliz en Venezuela puedes ser feliz donde sea. En Venezuela se viven días muy duros y muy malos, pero incluso el peor de los días tiene algo bueno; claro, hay que estar educado para poder encontrarlo.