Muchas cosas cambiaron en Venezuela después del 3 de enero de 2026. Después de año y medio en el exilio, el dirigente opositor Lawrence Castro decidió regresar a Venezuela para arrimarle el hombro al país en un momento en el que parece que la niebla sigue cubriendo el horizonte.
«Lo primero que debo decir es que el proceso que estamos viviendo en Venezuela es un proceso con muy poca información, un poco inentendible. Creo que las expectativas de las partes fueron sobrepasadas. Es decir, para el régimen quizá la expectativa era que nunca pasara el 3 de enero. Y quizá para la oposición era que, si pasaba algo, los que debían gobernar eran los que ganaron el 28 de julio de 2024. Y ninguna de las dos está pasando. Yo creo que se está privilegiando que los americanos quieren una estabilidad para sacar petróleo, quieren una estabilidad para lograr el espacio para una negociación que dé frutos para una reinstitucionalización efectiva», subraya Castro en conversación con contrapunto.com-
Como ha podido visitar el interior del país, Castro remarca la diferencia entre Caracas y el resto del territorio. «No estamos hablando solamente de la crisis estructural, económica de sueldos y salarios, sino que estamos hablando de la realidad después del 3 de enero en relación al control del Estado, la estabilización de la moneda, las relaciones comerciales, el rescate de la infraestructura».
Pero también es iluso, agrega, «pensar que en tres meses se va a acabar el problema de la luz, o se va a acabar el problema de los servicios públicos. Todavía no hemos entrado en la discusión de cómo se maneja los gobiernos locales, los gobiernos regionales».
-¿Piensa entonces que Estados Unidos está preparando las condiciones para negociar los próximos pasos?
-Creo que Estados Unidos, en la agenda planteada -que es la de la estabilización-, requiere de un desmontaje no solamente del aparato represivo en términos políticos, sino también de un desmontaje de la lógica de funcionamiento de matraqueo, de corrupción. Aquí hay una realidad y es que desde el 2018 eh aquí se declaró que la Constitución no estaba funcionando y eso es algo que nosotros tenemos que tomar en cuenta. Es decir, cuando se declaró la falta absoluta y vino todo el tema del gobierno interino fue porque se rompió con la Constitución. Entonces, la incertidumbre que tienen el pueblo de Venezuela y los políticos, es ¿cuál es el marco más o menos referencial de lo que está funcionando? ¿Está funcionando realmente la Constitución o es un parapeto? ¿Cambió eso el 3 de enero? Es decir, ¿se restituyó el hilo constitucional? Yo creo que hoy lo que está funcionando es un tutelaje evidente, pero que no se muestra, y el que está conduciendo el tutelaje en este momento pues está buscando acelerar de alguna manera las posibilidades de subsistencia. No creo que estén aterrados o que tengan miedo; creo que esa no es la discusión. Yo lo que veo es que el trabajo que tienen por delante para tratar de estabilizar el país, y lograr una reinstitucionalización, es un trabajo impresionantemente largo, complicado y complejo.
-¿Quiénes son los otros interlocutores? Porque pareciera que no hay otros interlocutores.
-Creo que en este momento la oposición venezolana está en un momento de recomposición. El 3 de enero sobrepasó las expectativas de cada una de las partes: unos pensaban que no iba a pasar, y otros pensaban que, si pasaba, venían a entregar el gobierno. Y creo que la resolución nos obliga a nosotros a entender varias cosas como sector político y como sociedad. Venezuela tiene que volver a ser un país confiable para el mundo; es evidente que no lo es, y no estoy hablando solamente del gobierno o la oposición Yo estoy hablando de la fórmula de gobierno que tiene que empezar a funcionar en el país, porque ni para la izquierda ni para la derecha hay estabilidad. Geopolíticamente Venezuela es, quizá, el país más importante de la región en términos energéticos y de ubicación. Y en ese sentido es necesario comprender que el mundo necesita garantías de parte de Venezuela. Ahora, para poder generar garantías para el mundo debemos entender que tenemos que generarnos garantías entre nosotros.
-¿Eso significa elecciones? Es decir, ¿cómo generamos garantías entre nosotros?
-Eso significa, primero, reconocer el problema que nos ha traído hasta acá. Y esto hay que decirlo con toda la responsabilidad, pero también con el reconocimiento histórico. El país entró en un discurso de antiimperialismo y anti mil cosas, y terminamos en una disputa mundial en la que la primera potencia del mundo decidió, para resolver y dar una resolución, entrar de manera directa. Y esto lo digo porque el gobierno tampoco puede continuar con esa simulación como si las cosas no hubiesen cambiado. Yo creo que eso no ayuda a reencauzar un proceso político que necesita estabilidad. El país necesita decisiones en lo económico, en lo social; necesita que se generen acuerdos con los sectores sociales.
-¿Decisiones que debe tomar el gobierno de Delcy Rodríguez o convocar elecciones en un tiempo perentorio para que sea otro el que las tome?
-Creo que la agenda planteada por los Estados Unidos es muy clara, y ahí nosotros tenemos que comprender que, como oposición, habría que preguntar cuánto dura cada periodo, cómo colaboramos para que el proceso de estabilización llegue rápido. ¿Cómo hacemos para que el proceso de recuperación y reconciliación llegue rápido?
-No hay, por lo menos, aparentemente, una interlocución de la oposición con el tutelado y el tutor.
-Creo que hay consultas, yo creo que sí hay conversaciones con los distintos sectores políticos, con los distintos sectores económicos, con lo que compone la sociedad venezolana Sin embargo, es evidente que la decisión está en la estrategia que ha marcado Estados Unidos. En mi opinión, no es una operación política lo que está llevando adelante Estados Unidos: esto es una operación de tipo militar; una operación para garantizar estabilidad en la región, para garantizar energía en la región y para garantizar bajen los niveles de conflictividad y pobreza en la región.
-¿Pero entonces a esa oposición que se está reagrupando y reorganizando le correspondería tocarle la puerta a Estados Unidos para pedirle precisión sobre los lapsos de cada cada paso?
-Más que tocarle la puerta a Trump es comenzar a recuperar capacidades de interlocución con la gente. Nosotros debemos comenzar a abordar los temas sociales, pero en otra en otra óptica. En la óptica de cómo podemos aportar y proponer en función de que la transición llegue mucho más rápido. La transición no se resuelve solamente con unas elecciones. Esto es duro decirlo: hay gente que piensa que la transición va a durar dos años, o va a durar un año, y yo creo que no. Yo creo que una transición en este país puede ser de 10 a 12 años.
-¿Por qué? ¿Cómo concibe una transición de 10 y 12 años? ¿Por qué la ve tan larga?
-Porque es necesario generar procesos de estabilización política y transformaciones estructurales. El gobierno, el Estado no pueden seguir funcionando de la forma como lo están haciendo. La forma republicana de vida se acabó. Aquí estamos viviendo en un sistema totalmente primitivo, y es necesario comprender que la recuperación del Estado-Nación en un enfoque en el que todos nos veamos involucrados es totalmente necesaria. Es decir, los procesos de no entendimiento, conflictividad, populismo permanente, de no responsabilidad política para nada hay que dejarlos atrás. Es el proceso de entender que la responsabilidad que nosotros tenemos como liderazgo político nos exige asumir con responsabilidad la política de estabilidad democrática que requiere nuestro país. ¿O es que acaso nosotros no sabemos que en nuestro país van a permanecer grupos irregulares, que van a permanecer bandas delincuenciales? ¿O es que acaso el negocio de la frontera se va a acabar después de las elecciones? Eso no es cierto.
-¿Y quién va a gobernar en esos 10 o 12 años que ve de un proceso de transición?
-Creo que va a gobernar el que gane las próximas elecciones, porque sin duda van a venir unas elecciones.
-¿Les pondría fecha?
-Yo no tengo la potestad para decir cuándo pueden ser esas elecciones, pero entiendo que para Estados Unidos es necesario relegitimar los poderes públicos en Venezuela.
-¿Por qué? ¿Cree que tengan urgencia de hacerlo?
-Urgencia la tienen; el problema son las condiciones. El problema es cuándo se acaba el periodo de estabilización, cuándo entramos en el periodo de recuperación. ¿Qué significa la recuperación y y la reconciliación? ¿Cuándo pactamos el cronograma electoral, cómo va a ser el tema del Consejo Nacional Electoral, cómo va a ser el tema del Tribunal Supremo de Justicia? Creo que sin duda alguna los colegios de abogados, los colegios profesionales, las universidades tienen que empezar a dar la discusión de cómo llegamos más rápido a ese proceso. Cómo los sectores sociales comienzan a comprender que son parte de la construcción de una nueva democracia, de un nuevo sistema. Venezuela no puede seguir justificando su desastre por un tema cultural, o porque nos colonizaron los españoles y no los americanos, o porque los españoles acabaron con las indígenas. Como sociedad tenemos que olvidarnos de eso, y olvidarnos de eso porque estamos totalmente retrasados. No tenemos un aparato productivo que valga la pena, no estamos garantizando ni siquiera la alimentación y la productividad interna, no tenemos alianza comercial con la región. Es decir, nosotros, más allá del petróleo que tenemos debajo de la tierra, tenemos un retraso total en materia tecnológica y en posibilidades de intercambio, toda nuestra nuestra mano de obra capacitada se ha ido. Yo quiero que mi familia regrese, yo quiero que todos los todos los venezolanos regresen por amor, amistad, sí, pero también quiero que regresen porque el país necesita gente con capacidad de trabajo.
-¿Cuál es el primer paso para romper la inercia?
-Creo que el gobierno, como ya no puede hacer la puerta giratoria, tiene como mecanismo de de control o de susto la liberación de los presos políticos por goteo. Y las demandas del sector político por goteo. El país necesita que todo su liderazgo regrese, que toda la gente que está hoy presa por razones políticas, inventadas o no, sea libre. Creo que nosotros, como clase política, debemos comprender que este esquema de conflicto no nos va a traer buenos resultados. Debemos avanzar rápidamente en la recuperación de la República, del mecanismo de vida republicana.
-¿Cuál sería el primer paso para eso?
-Tiene que montarse una mesa de negociación, de acuerdos, para la restitución de los poderes públicos más importantes; para garantizar una elección en estabilidad.
-¿De esa mesa de diálogo debería salir un nuevo CNE, por ejemplo?
-Sí. Para un evento electoral, lo digo pensando si con este CNE se puede ir a nueva elección, pero con este CNE es imposible ir a una elección, porque no tiene la cualidad, no tiene la calificación. Este Consejo Nacional Electoral tuvo la -osadía de ponerse en duda a sí mismo. Evidentemente tiene que haber un Consejo Nacional Electoral nuevo.
-¿Quién lo designa? ¿Esta Asamblea o debe ser producto de un acuerdo político?
-Yo creo que tiene que ser parte de un acuerdo político, y creo que tiene que ser refrendado por todo el que tenga la cualidad de hacerlo. Si lo que se está tomando en cuenta es esta Asamblea Nacional por un tema jurídico o una cuestión administrativa, pues lo tendrá que refrendar, así como ha ha refrendado la Ley de Amnistía. Por cierto, un acuerdo de una mesa de negociación para lograr un Consejo Nacional Electoral no puede ser ejecutado como se está ejecutando la ley de amnistía. Hay temor a los procesos de justicia. Yo creo que en este país tiene que haber justicia, que no es lo mismo que venganza. En este país no puede seguir habiendo venganzas ni vengadores. Chávez fue un vengador y vino a vengarse de los adecos y de los copeyanos y terminamos en todo este desastre. En este país no puede seguir habiendo vengadores, en este país tiene que haber justicia. Los proceso de justicia irán llegando. Necesitamos recuperar el sentido de una democracia liberal, una democracia republicana, una democracia en donde los poderes públicos de verdad funcionen, en donde la gente tenga dónde dirimir sus intereses y no tengamos que ser hipócritas a la hora de plantear a lo que estamos aspirando.
-¿Quiénes integrarían ese espacio de diálogo, esa mesa de negociación al que le da tanto peso
-La tiene que convocar el que hoy está marcando la pauta acá, que es la Administración de Donald Trump; el secretario de Estado. Yo creo que la debería encabezar el secretario de Estado, Marco Rubio, con los sectores representativos del país.
-¿Quiénes son?
-Lo que hoy representa Delcy Rodríguez, lo que hoy representa María Corina Machado y lo que sea necesario poner para que la mayor cantidad de sectores se vean representados en la resolución y podamos refrendar eso. Tiene que ser representativo.
-¿No podemos hacerlo solos?
-La evidencia empírica dice que no. Y aquí te lo digo como politólogo. Hemos llegado a una conclusión en todas las mesas de diálogo, las mesas de entendimiento y las de negociación. Esa herramienta de negociación sufrió burla tras burla tras burla.
-¿Responsabiliza al gobierno?
-Y en el mismo momento que había una mesa de diálogo y negociación, el gobierno montaba tres mesas más con 20 tipos disfrazados de oposición. El país no puede seguir en eso; aquí tiene que haber seriedad. Porque para el mundo nosotros no somos chavistas ni opositores, nosotros somos venezolanos que no queremos ponernos de acuerdo. Y el mundo necesita que nosotros funcionemos. El mundo necesita garantías energéticas, petroleras, de inversión de recursos.
-¿Con la mesa de negociación convocada por Estados Unidos podría haber esas garantías?
-Yo creo que sí. ¿Qué hace falta por una transición? Estoy de acuerdo y apoyo totalmente la declaración de la Plataforma Unitaria en sus ocho ítems, pero creo que eso debe arreglarse y plantearse en una mesa de negociación en la que veamos cómo vamos a llegar a esos puntos. Y cuáles son las garantías que va a pedir el gobierno también en el momento electoral. Por eso vuelvo a decir que el ánimo no puede ser un ánimo de venganza. Tiene que ser un ánimo de justicia. Sí, tiene que haber justicia. Claro que tiene que haber justicia, pero nosotros no podemos continuar pensando que aquí va a haber «caída y mesa limpia». El chavismo ha pensado durante 20 años acabar con la oposición, o disminuirla. Y la oposición ha pensado sacar el gobierno del poder. Y ni ellos nos han acabado ni nosotros los hemos acabado. Quiere decir que no estamos por buen camino. La gente no aguanta un conflicto más.
Castro reflexiona sobre la Fuerza Armada y sus actuaciones recientes. «Nosotros financiamos como país y como sociedad a un ejército y una Fuerza Armada para reprimirnos, no para defendernos. Y esto no es un tema pequeño, es un tema bastante complicado. Quizá los Estados Unidos esperaban mayor resistencia y no la hubo», explica. «Y no la hubo porque no hay capacidad. Así como el país, está la estructura militar, la estructura financiera, la estructura de los ministerios. Aquí hay que empezar a a quitar el polvo de la paja. Y eso debe hacerlo ese espacio de negociación».
-¿Cuánto tiempo debería funcionar esa mesa de negociación que convocaría la administración Trump?
-Yo creo que, más que tiempo, son los resultados, los ítems a tocar allí.
-¿Cuáles propondría?
-Temas de agenda que deberían estar. Para sentarse ahí todos debemos estar de acuerdo em que hay que reinstitucionalizar el país. ¿Qué es lo primero para reinstitucionalizarlo? Bueno, el acuerdo político para el Consejo Nacional Electoral y el cronograma electoral. ¿Cuándo planteamos las elecciones? ¿Para diciembre del 2026? ¿Para 2027? ¿Para 2028? ¿Y quién es el garante? Bueno, el garante es el interventor. Los venezolanos no podemos seguir en una incertidumbre.
-¿Qué otro ítem incluiría? ¿Cuál sería el espacio para sostener el acuerdo?
-Tiene que montarse un mecanismo, algo que todos pacten para que los sectores sociales más representativos del país se vean involucrados en el sostenimiento de este nuevo acuerdo institucional que vamos a llevar adelante. Y el acuerdo sobre la estabilización económica y la recuperación estructural del país para mejorar la vida de los venezolanos. Nosotros no podemos seguir echándonos a perder la vida; eso tiene que estar también en el acuerdo. Aquí tiene que haber un sentido de nación, aquí tiene que haber un sentido de sociedad unida de nuevo. Y eso no quiere decir que que vamos a dejar de discutir, o que vamos a dejar de plantear nuestras cosas; al contrario, las vamos a seguir planteando y en algún momento unos ganaremos las elecciones y en otro momento las perderemos. Ahora, la discusión suma cero no puede continuar. Nosotros tenemos que tener puntos de acuerdo. Tiene que haber un acuerdo anticorrupción. Tiene que haber un acuerdo de gobernabilidad. Y de líneas claras, cosas que no vamos a transgredir.
-¿Eso se definiría en un pacto?
-Tiene que haber un pacto. Tiene que haber un pacto de Estado. Y debemos comprender que siempre puede haber un peor escenario. El mundo está completamente complicado. Europa está complicada. Es posible que entremos en una Tercera Guerra Mundial. Los países europeos responsables ya están poniendo el servicio militar obligatorio. Estamos hablando de potencias mundiales, potencias nucleares. Lo que se ha montado hoy en el mundo es los extremos tratando de contenerse. Venezuela tiene que ser rápidamente un país confiable para los países democráticos del mundo, y no seguir con el cuento revolucionario pactando con China, con Irán, con Rusia que no tiene nada que ver con nuestra tradición independentista. Nuestra tradición independentista fue americanista, fue republicana. Podemos ser liberales y podemos ser conservadores y podemos entender que hay distintos tipos de ver la política, y está muy bien. Nosotros tenemos que volver al republicanismo. Nosotros debemos tener un país libre, ordenado y con prosperidad. En este país tenemos que vivir en orden
