La banda expresó en un comunicado su “profundo shock y tristeza” por el fallecimiento de Flint

El cantante del grupo británico The Prodigy, Keith Flint, falleció este lunes a los 49 años, según informó la policía de Essex (este de Inglaterra).

Las autoridades fueron alertadas esta mañana en torno a las 8:10 GMT y cuando llegaron a la vivienda del cantante, ubicada en la ciudad de Dunmow, encontraron a Flint muerto.

“La muerte no está siendo tratada como sospechosa y se está preparando un informe para el forense”, indicó la fuente.

La banda expresó en un comunicado su “profundo shock y tristeza” por el fallecimiento de Flint, al que calificó de “un pionero, innovador y leyenda”.

El vocalista de aspecto punk acababa de regresar al Reino Unido de una gira por Australia y en mayo tenía previsto un tour por Estados Unidos.

Flint nació en Essex en 1969 y se unió en 1990 a The Prodigy, creado por Liam Howlett, como bailarín durante seis años.

En 1996 hizo su primera aparición como vocalista, con “Firestarter”, a la que siguieron luego temas como “Breathe”, “Serial Thrilla” o “Fuel My Fire”.

Impulsado por el éxito de “Firestarter”, el tercer disco de The Prodigy, “Fat of the Land”, que incluía otras de sus canciones más icónicas “Breathe”, se colocó rápidamente en el número uno en Estados Unidos y en el Reino Unido, y vendió varios millones de copias en todo el mundo.

A pesar de su salto al mundo “mainstream”, su música no se vio nunca sometida a los caprichos de las modas musicales y se mantuvieron fieles a su estilo, inclasificable dentro de los géneros convencionales.

Con la única excepción de su disco debut en 1992, “Experience”, los siete álbumes de la banda, el último, “The Tourist” lanzado en noviembre de 2018, han alcanzado el número uno en las listas de éxitos británicas.

Un hito que les sitúa a la altura de figuras como Elton John, Paul McCartney, George Michael o Coldplay, todos ellos con siete álbumes números uno.

En una entrevista con el diario The Guardian en 2015, Flint lamentaba que en la música actual nadie se atrevía a ser “peligroso”.

Sus incendiarios conciertos pusieron de manifiesto que ellos sí se atrevían a salirse de lo establecido y con su fusión de tecno, breakbeat y house, dieron espectáculos que no pasaban desapercibidos.

Una actitud transgresora en la que también jugaron su papel las adicciones, de las que Flint fue esclavo confeso durante muchos años de su existencia.

Una vida que ha llegado a su fin un año antes de alcanzar el medio siglo y que ha dejado a The Prodigy huérfano del más estrambótico de sus integrantes