Artic Monkeys, Sam Smith, St. Vincent, Los Espíritus, Foals y The 1975 congregaron a miles de personas en una jornada musical en la que reinó la buena onda

El indie rock de Arctic Monkeys y el pop de Sam Smith clausuraron este domingo y hasta entrada la madrugada del lunes la décima edición del Estéreo Picnic de Colombia, en un día en el que el alma alternativa del festival volvió a ser la protagonista tras el espectáculo de salsa de Grupo Niche.

Al igual que en la jornada del sábado, el último día del festival de música alternativa más importante del país estuvo marcado por la ausencia de la lluvia y un cielo despejado, lo que atrajo más gente que en los días anteriores.

El británico Sam Smith se subió por primera vez a un escenario colombiano como parte de la gira de presentación de su último álbum de estudio, The Thrill of It All, que ha sido número uno en las listas de éxitos de Reino Unido y Estados Unidos.

Smith se tomó su tiempo para brillar con cada una de sus canciones acompañado de fieles que coreaban todos sus éxitos.

La estadounidense St. Vincent, nombre artístico de Annie Clark, presentó en directo los cortes de su último disco, MassEducatio“, del cual hace parte su sencillo homónimo, que ganó un premio Grammy a mejor canción de rock.

Los asistentes que buscaron un sonido más movido lo encontraron en el rock bailable de Foals y en el electropop de los estadounidenses Odesza, que cerraron la jornada tras el esperado concierto de Arctic Monkeys.

La banda liderada por Alex Turner ofreció un concierto vibrante y maduro que los consagró como el grupo indie del momento y que, de paso, también ratificó al Estéreo Picnic en la primera línea de los festivales alternativos de Latinoamérica en una edición para el recuerdo.

El magnetismo de la agrupación arrastró a oleadas de personas hacia el escenario principal horas antes de que empezase el concierto, pues muchos prefirieron perderse a otros artistas antes que ver a los de Sheffield desde lejos.

En el otro extremo del recinto y ante un público mucho más reducido que huía de la apuesta de masas de Sam Smith tocaron los argentinos Los Espíritus, que aportaron la cuota de rock psicodélico de la jornada.

Siguió a Los Espíritus un enérgico concierto de los británicos Foals, que llevaron a Bogotá su arriesgada apuesta de “math rock” bailable que abarrotó uno de los escenarios menores del festival.

El primer concierto que congregó a miles de personas dio inicio a las 17:40 hora local del domingo, cuando el público se dirigió a la tarima principal como si estuviesen bajo el efecto de un hechizo que los guiaba al inicio del tercer día de ese “mundo distinto”, como denominan al festival, con el concierto de 1975.

Este grupo británico, que no le teme a jugar con los géneros, llevó al baile, a los gritos de emoción y quitó el frío de sus fanáticos que se concentraron en el ritmo de sus canciones de fuerte aroma ochentero, capaces de trasladar a épocas pasadas, no vividas por muchos de los asistentes al festival, que a duras penas superaban los 30 años de edad.

Más allá de la música, la escena que más se repitió a lo largo de todo el festival fue esa estampa fraternal en la que amigos ayudaban a otros amigos y nuevas amistades surgieron de forma espontánea.