Millones de flores son las protagonistas en las calles de la ciudad andina de Ambato durante el carnaval más emblemático de Ecuador, conocido como la “Fiesta de la Fruta y de las Flores”, que atrae cada año a unas 300.000 personas

Durante cuatro días, aunque la celebración abarca prácticamente un mes, la urbe de Ambato, en Ecuador, se llena de color, música, bullicio, flores y olor a comida en cada esquina, en un conglomerado que no solo atrae a ecuatorianos, sino también a multitud de extranjeros que quedan impresionados con el despliegue.

Uno de los principales atractivos, el desfile de la 68 edición de la “Fiesta de la Fruta y de las Flores”, tuvo lugar este domingo con el recorrido de una veintena de carrozas alegóricos decoradas con cientos de miles de flores y que reflejaban desde el arte a la tradición, pasando por la industria, la dulzura o los recuerdos.

Recuerdos de una ciudad que se siente orgullosa por haber superado una auténtica catástrofe sísmica que en 1949, que redujo a Ambato, considerada uno de los núcleos urbanos más importantes del país, a ruinas, y provocó el fallecimiento de miles de personas.

Este domingo en la ciudad de Ambato, las carrozas estaban llenas de flores / Foto: EFE

“Ese resurgir es producto de un trabajo permanente, y lo hemos logrado 70 años después del terremoto y de reivindicar que la gente, a pesar de haber tenido este inconveniente, pudo sobrellevarlos y superarlos, y para ello lo mejor es decir adiós”, comentó a Efe el alcalde de la ciudad, Luis Amoroso.

El diseñador Luis Trajano explicó a Efe que precisamente una de sus ideas artísticas para los carros fue representar un ave fénix “porque esta fiesta es la raíz” de ese movimiento telúrico y mostró “el espíritu del renacer, de seguir adelante, de no quedarse”.

Trajano que usa para cada uno de sus diseños, entre flores y plantas un promedio de unos 150.000 crisantemos y entre 30.000 y 40.000 rosas, que se pegan una a una en los distintos segmentos de los motivos.

Las flores también están presentes en los escaparates de las tiendas, debido al concurso “Una flor en la ventana”, o en los principales museos del centro, en los que se lleva a cabo una iniciativa que también fue pensada por Trajano, “El circuito de las Flores”, con más alegorías que representan el chocolate ambateño, la música o la mitología.