La frágil mayoría que mantiene la primera ministra, Theresa May, ha quedado aún más dañada por la salida de tres de sus diputadas

La creciente presión a la que está sometido el Parlamento británico, ante la falta de consenso para evitar un “brexit” duro dentro de 37 días, ha fracturado a los dos principales partidos y ha dado lugar a un grupo independiente llamado a ser el precursor de una nueva formación de centro.

Tres conservadoras y ocho laboristas han fundado un grupo parlamentario que se considera la semilla de un futuro partido que ocuparía un espacio político similar al de los liberaldemócratas, caídos en desgracia tras formar una coalición de Gobierno con los “tories” entre 2010 y 2015.

La frágil mayoría que mantiene la primera ministra, la conservadora Theresa May, ha quedado aún más dañada por la salida de tres de sus diputadas, que consideran que la facción eurófoba del partido ha tomado el control del Gobierno y conduce al Reino Unido hacia una ruptura abrupta con la Unión Europea (UE) el 29 de marzo.

Incluso con el apoyo de sus socios del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), May cuenta ahora con solo 324 votos en la cámara, frente a los 317 que suman el resto de fuerzas, con lo que cuatro nuevas deserciones entre los conservadores dejarían al Gobierno sin mayoría.

Foto: EFE

Al mismo tiempo, ocho laboristas han abandonado la formación en los últimos días por su desacuerdo con la gestión de su líder, Jeremy Corbyn, que en su opinión no está haciendo lo suficiente para evitar las consecuencias negativas del “brexit” y permite, además, actitudes antisemitas entre los suyos.

Se espera que el goteo de abandonos en las filas laboristas pueda continuar durante las próximas semanas.

Las fricciones entre el ala izquierdista de la formación que representa Corbyn y los diputados de centro que se sentían más cómodos bajo la dirección de políticos como Tony Blair viene de lejos, pero la cercana salida de la UE ha ampliado las fisuras.

En torno al 35% de los votantes laboristas optaron por el “brexit” en el referéndum de 2016, lo que ha llevado a algunos de los diputados del partido elegidos por circunscripciones favorables a la ruptura a votar en contra de medidas dirigidas a extender el plazo de salida y evitar un “brexit” duro.

La dirección laborista ha tratado de mantener el equilibrio entre sus votantes proeuropeos y euroescépticos con una postura ambigua ante cuestiones como la convocatoria de un segundo referéndum.

El nuevo grupo de independientes cuenta con los mismos diputados que los liberaldemócratas (11) y, según una encuesta de YouGov, se situaría como tercera fuerza en unas elecciones.

Si se constituyen como partido, obtendrían un 14% de los votos, frente al 38% los conservadores y el 26% de los laboristas, según ese estudio.

Aún así, el sistema electoral británico, en el que cada circunscripción elige a un solo diputado, protege el bipartidismo y dificulta la irrupción en el Parlamento de nuevas formaciones.

Las llamadas desde los dos grandes partidos británicos a tomar medidas para frenar la salida de diputados se han repetido, con todo, en las últimas horas.

Una de las incógnitas que se resolverán en las próximas semanas es la postura que tomará el nuevo grupo independiente respecto a una eventual segunda votación del acuerdo del “brexit” que pueda renegociar May con Bruselas.

En enero, el tratado de salida fue rechazado por una amplia mayoría de 230 votos, pero la primera ministra todavía confía en obtener nuevas concesiones por parte de la UE y volver a presentarlo ante los diputados.

Aunque consiga ciertas modificaciones al acuerdo, previsiblemente un grupo de conservadores euroescépticos mantendrá su negativa a respaldarlo, por lo que May podría intentar apoyarse en diputados de la oposición que prefieran salir de la UE bajo el amparo de ese pacto que un “brexit” no negociado.