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Manuel Sutherland: Reanudación de relaciones con el FMI libera suficientes recursos para estabilizar el dólar

Señala que los 5.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro, disponibles sin ningún condicionamiento, equivalen a lo que en un año se inyecta al mercado cambiario / Aymara Higuera y José Gregorio Yépez

El economista Manuel Sutherland ve positiva la reanudación de las relaciones entre Venezuela y el Fondo Monetario Internacional, tras 7 años en pausa por diferencias políticas, abriendo la posibilidad de que el país sea reconocido en el ámbito financiero internacional, la recuperación del sistema estadístico nacional y la actualización de profesionales que garanticen el reimpulso del país.

«Creo que Estados Unidos tiene más o menos el 17% o 20% de las acciones del FMI, y tuvo conversaciones y negociaciones con los otros países miembros con voto y con cierta capacidad importante para convencerlos de reconocer a la administración actual interina y la necesidad de darles una mano en la actualidad», precisó en declaraciones para Contrapunto.com.

Asimismo, indicó que la reanudación de relaciones abre la posibilidad de que Venezuela sea reconocida en el ámbito financiero internacional «de una manera mucho más formal y eso abre las puertas para la recuperación de algunas conexiones internacionales que nos pueden traer ciertos activos frescos inmediatamente».

Tras este anuncio, indicó que la mayoría de la gente visualiza lo que se refiere a los Derechos Especiales de Giro, cuyo monto se encuentra entre 5.000 y 6.000 millones de dólares, que Venezuela tiene derecho a tomar prácticamente de forma inmediata.

De hecho, indicó que «eso estaba como parte de la reserva internacional y con ello, más o menos, ronda los 11.000 o 12.000 millones de dólares y esos 5.000, 6.000 millones de dólares ya se lo han puesto ahí y representaban más o menos la mitad de las reservas internacionales».

Explicó que esa cantidad de dinero es aproximadamente el equivalente a todo un año de dotación de dólares al mercado de divisas nacionales, siendo esto «más o menos lo que se gastó en 2023 o 2024, en todo un año».

Por lo tanto, estima que «ese dinero podría ser útil para eso y para muchas cosas, solo si es muy, muy, muy bien administrado, gestionado, vigilado, habitado y fiscalizado; porque si ese dinero entra como ha entrado el resto del dinero, no se va a ver ni una gota, y se lo van a apropiar élites asociadas al gobierno y lo van a exportar, lo van a fugar del país», aseveró.

Admite que le preocupa el desvío de fondos, ya que considera que «los cambios económicos (para el país) no se están dando o van muy lentamente», pese al cambio del panorama administrativo de Venezuela, que ha derivado en el ingreso de ciertos recursos.

Destino de recursos adicionales

Por otro lado, mencionó la existencia de «otros fondos u otra parte del dinero que era, por ejemplo, el dinero que el FMI prestó a países miembros, relacionados con la pandemia. De ello, creo que a Venezuela le correspondían en esa época unos 3.000 o 4.000 millones de dólares, más o menos».

«Esos montos varían de acuerdo a las tasas, a las monedas, las cotizaciones de esa época, y durante la pandemia, Venezuela no pudo acceder a esos fondos que pudieran ser utilizados para ayuda humanitaria, tratando de paliar un poco la brutal crisis humanitaria que todavía tenemos, con la cantidad de personas en inanición, en miseria extrema, sin posibilidades de acceder a medicamentos, alimentos de mediana calidad, la dotación de hospitales y la necesidad de construir ambulatorios».

A juicio del economista, Venezuela podría construir varios ambulatorios medianos y grandes, similares al modelo que maneja «Salud Chacao», donde se puedan atender complicaciones primarias, emergencias sencillas «y dejar los hospitales para cuestiones mucho más serias y concentrar esa atención primaria inmediata en ambulatorios más económicos que pudieran atender a muchísimas personas».

En este sentido, explicó que, tras consultas hechas a sistemas de inteligencia artificial, «un ambulatorio como el ya mencionado puede costar hacerlo desde cero alrededor de 3 o 4 millones de dólares, incluyendo su mantenimiento durante todo el año y podría atender 500 personas al día».

«Si eso se puede replicar en los municipios más numerosos de la nación, sería ideal y ayudaría bastante a una población indefensa, pero insisto en la necesidad de que cada dólar se ejecute con extrema fiscalización, extrema vigilancia», sostuvo.

Auditorías, fiscalizaciones y claridad

De acuerdo con Sutherland, en esta nueva etapa de la mano del FMI, Venezuela tiene la obligación de cumplir con el artículo cuarto del reglamento del Fondo Monetario Internacional, «que obliga a los miembros del» organismo a permitir de alguna manera que se revise, fiscalice, audite y, examinen in situ, las estadísticas de cada país, las formas como se recogen, la calidad de la misma y de orientación y superación, para mejorar la calidad de la recolección de la data.

«Venezuela vive un oscurantismo estadístico tremendo, una censura terrible de los datos. Hay montones de indicadores que ya no se publican desde hace 10, 15 y hasta 17 años. Además, el PIB no se publicaba completo desde 2019, la inflación no se publicaba completa desde 2024, la encuesta de hogares por muestreo llegó como hasta 2011″, lamentó.

Aseveró que es evidente la presencia de «un desastre estadístico (…) El sistema de información de comercio exterior llegó hasta 2018 y no se publicó más, por ejemplo. Entonces, estamos hablando de que el Fondo Monetario va a venir y va a tratar de auditar y verificar eso con todo detalle».

Programas de actualización

El también director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), espera que, entre las acciones del FMI en Venezuela, se contemple la introducción de programas de actualización para los profesionales del país, a fin de fortalecer sus capacidades. Posteriormente, esta acción se verá reflejada en el fortalecimiento de toda la base productiva nacional»

«El Fondo Monetario Internacional puede tener una labor muy interesante en el sentido de ofrecer asistencia técnica, ofrecer posibilidades para dar cursos de actualización, dar cursos para el manejo de tecnología de punta, de inteligencia artificial, de software y programas que estaban prácticamente vetados en Venezuela o eran de imposible el acceso. Ese acompañamiento sería esencial para empezar a hablar de un proyecto de reconstrucción de la economía nacional, de un proyecto o un plan de la nación futuro también y de reorganización económica administrativa», concluyó.

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