En un recorrido realizado por varios establecimientos de comida conocimos las historias de cómo los encargados permanecen trabajando para mantener los negocios pese a la crisis económica que ha mermado sus ventas en los últimos años

El equipo de Contrapunto visitó diversos locales de venta de comidas en Plaza Venezuela, Sabana Grande, Chacaíto y La Urbina para conocer de primera mano cómo se han sostenido los pequeños restaurantes que ofrecen menús populares a costos “accesibles” para un trabajador que perciba sueldo mínimo.

Para noviembre de 2018, María Carolina Uzcátegui, presidenta de Consecomercio informó que 40% de los negocios a escala nacional habían cerrado sus puertas debido a la hiperinflación por la cual atraviesa la economía venezolana en los últimos años.

Esta problemática se ve evidenciada en la ausencia de comensales en los mercados populares y pequeños locales de venta de comidas que, a pesar de manejar buenos precios en comparación con grandes restaurantes, han visto cómo sistemáticamente sus ventas han disminuido.

Foto: Ernesto García – Contrapunto

El Sabor Dominicano es un pequeño local que tiene 40 años ofreciendo menús en La Urbina. Allí comparte espacio con otros tres locales que también ofrecen desayunos y almuerzos. Su encargada, la señora Kelly Bellorín, es la primera que llega, a las 5:00 de la mañana y tiene 15 años laborando en dicho local. Ella ha visto los mejores repuntes del lugar y ahora, con cara de resignación, expresa que “son momentos duros los que se viven, pues hace años atrás no se daban abasto en las ventas, y ahora, si salen 50 platos, es mucho”.

Cuando se le preguntó cómo hacían para mantener el negocio, su respuesta fue clara: “haciendo maromas aquí y allá, buscando los mejores precios para no tener que aumentar, pues sabemos que muchos no tienen ni siquiera para comer en sus casas”.

Foto: Ernesto García – Contrapunto

El precio de un menú básico oscila entre los 6.000 y 9.000 bolívares. En algunos casos incluyen sopa y jugo. Sin embargo la ausencia de comensales se evidencia en las mesas vacías que se encuentran en estos comedores populares.

Foto: Ernesto García – Contrapunto
Foto: Ernesto García – Contrapunto

En otro local, esta vez ubicado en la zona de Sabana Grande, el señor Omar Álvarez encargado de Mango Bay, comentó cómo ha tenido que darle con otras alternativas, como agregar pedazos de pizzas para mover a la clientela que no puede comer un menú”.

“Seguimos apostando a que esto mejore”, fueron las palabras del señor Juan Rey, dueño de la Pizzería Va Bene, en Sabana Grande. Este local cuenta con alrededor de 25 mesas que a la hora de nuestra visita, aproximadamente a las 12:30 del mediodía, estaban vacías.

Rey, con una sonrisa, nos ofreció su testimonio. Dijo que para poder seguir trabajando tuvieron que recortar el personal. Asimismo, para poder comprar los productos de elaboración de pizzas tiene que recurrir al bachaqueo o comprarlos a dólar paralelo. Pero su premisa es mantener la calidad de sus productos y seguir esperanzado en que las cosas pueden cambiar y sobre todo mejorar en Venezuela.

Por su parte, Rosa Elena Padrón se encontraba en unos de lo locales visitados a la hora del almuerzo. Ella tenía en su mesa un menú de pollo con ensalada, plátanos y yuca. El costo del mismo era de Bs 10.000. Ella lo pudo pagar porque tenía un dinero extra que obtuvo de una venta de divisas, pero reconoció que “esto es un lujo que me estoy dando pues con lo que me costó este plato pude haber comprado un kilo de carne y comer más”.

Los restaurantes populares siguen trabajando arduamente para seguir a flote con una economía en contra. El discurso fue el mismo en todo los casos consultados: “Queremos seguir trabajando”.