Home Economía Comercio Sector harinero venezolano reporta recuperación tras restricciones a la importación

Sector harinero venezolano reporta recuperación tras restricciones a la importación

La industria de la harina en Venezuela registra un cambio en su dinámica operativa durante el primer cuatrimestre de 2026. Tras un periodo marcado por políticas de importación que el sector calificó como desfavorables durante el año anterior, la implementación de nuevas medidas arancelarias y restricciones a productos terminados ha impulsado la reactivación de los molinos nacionales.

Según la Federación Nacional de Trabajadores de la Industria de la Harina (Fetraharina), el panorama del sector se vio comprometido en 2025 debido a la entrada masiva de harina de trigo procesada, lo que redujo significativamente la operatividad de la infraestructura local. Sin embargo, el Ejecutivo nacional ha establecido este año una política de eliminación de exoneraciones fiscales a productos terminados, buscando fortalecer la soberanía agroalimentaria y el aparato productivo interno.

Reactivación de la molienda nacional

El presidente de Fetraharina, Juan Crespo, destacó que el cambio de rumbo en las políticas comerciales ha permitido que las plantas retomen ritmos de trabajo que no se veían en meses anteriores. El dirigente gremial enfatizó la diferencia entre importar el rubro procesado y adquirir la materia prima para su transformación en suelo venezolano.

«A partir de enero las cosas han mejorado. Se está activando la producción. Ahora se ha vuelto a trabajar por varios turnos. Esto significa que la producción de los molinos es continua durante 16 o hasta 24 horas, dependiendo de la empresa. Igualmente, el trigo que estamos importando para moler es de excelente calidad, sobre todo de origen canadiense y estadounidense», afirmó Crespo en el programa Venezuela Productiva.

La estrategia actual se centra en la sustitución de importaciones de harina procesada por la compra de trigo en grano. Según el gremio, esta modalidad garantiza que los molinos nacionales permanezcan operativos, protegiendo los puestos de trabajo y fomentando la industria local para cubrir la demanda interna, con un impacto positivo también en la producción de harina de maíz precocida.

El caso Grupo Mimesa

Paralelamente a la mejora en los indicadores de producción, el sector ha registrado avances en la negociación colectiva. Recientemente, Fetraharina concretó un nuevo contrato colectivo con el Grupo Mimesa, consorcio propietario de diversos molinos en el país.

Crespo detalló los alcances de este acuerdo, que busca proteger el poder adquisitivo de los trabajadores frente a la fluctuación económica. Entre los puntos más destacados se encuentra un ajuste significativo en las tablas salariales y mecanismos de revisión periódica.

«Se logró casi el 666% de aumento salarial. También se estableció que el sueldo se iba a revisar cada 3 meses para evitar la devaluación y lograr que no se desprecie. Igualmente, contaremos con un buen bono nocturno, del 65%», señaló el representante sindical.

El acuerdo también contempla mejoras en áreas de seguridad social, recreación y derechos laborales básicos, lo que, a juicio del sector, consolida un marco de estabilidad para los trabajadores en este nuevo contexto de reactivación industrial.

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