En las actas de la reunión de política monetaria de finales de enero, el Consejo de Gobierno consideró que era necesario que “proceda rápidamente” el análisis técnico para preparar las nuevas operaciones

El Banco Central Europeo (BCE) prevé que “el crecimiento económico de la zona del euro a corto plazo va a ser más débil de lo anticipado previamente” y quiere preparar rápidamente más liquidez a largo plazo.

Así se desprende de las actas de la reunión de política monetaria de finales de enero, publicadas este miércoles, en las que el Consejo de Gobierno consideró que era necesario que “proceda rápidamente” el análisis técnico para dar ese paso.

Las nuevas operaciones de liquidez “deberían reflejar que hay que lograr los objetivos de la política monetaria”.

“Aunque cualquier decisión a este respecto no debería ser tomada demasiado apresuradamente, el análisis técnico requerido para preparar opciones de política monetaria para operaciones de liquidez futuras debe proceder rápidamente”, consideró el Consejo.

Datos más débiles de lo esperado

El órgano ejecutivo del BCE también reconoció que los nuevos datos económicos disponibles han sido más débiles de lo esperado.

No obstante, las condiciones financieras, las dinámicas del mercado laboral favorables y el aumento de los salarios apoyan la expansión y el incremento gradual de la inflación en la zona del euro.

Ahora el BCE considera que existen riesgos a la baja para el crecimiento económico por la incertidumbre sobre algunos factores geopolíticos y la amenaza del proteccionismo, los problemas de los mercados de economías emergentes y la volatilidad del mercado financiero.

Por ello, la política monetaria debe seguir siendo “prudente, paciente y persistente”, según el Consejo de Gobierno, que además consideró “prematuras” las discusiones sobre las operaciones de política monetaria o sobre la orientación sobre los movimientos de los tipos de interés.

El Consejo de Gobierno espera que los tipos de interés del BCE se mantengan en los niveles actuales hasta al menos el verano de 2019, pero también reconoció a finales de enero que los mercados prevén que el BCE suba la tasa de depósito en abril de 2020 y no en septiembre de 2019, como habían pronosticado antes.