El joven fotoperiodista caraqueño, quien fue entrevistado por Contrapunto, está nominado al premio World Press Photo, en la categoría “Largo plazo” con su serie de imágenes reunidas bajo el título de “Estado de Decadencia”

“Era lo más cercano que tenía. Es una historia de todo lo que pasaba a mí alrededor”, cuenta Alejandro Cegarra, fotoperiodista venezolano, nacido en Caracas, acerca del trabajo que envió al concurso World Press Photo, titulado “Estado de Decadencia” y que le ha valido su nominación en el certamen que el año pasado ganó el venezolano Ronaldo Schemidt.

Cegarra empezó su carrera en la sala de redacción del rotativo Últimas Noticias; luego trabajó en Contrapunto.com , y de allí pasó a la agencia Associated Press (AP). Luego ejerció como freelance en México, decisión que le permitió publicar en medios como The Washington Post, The New York Times, Paris Match, Stern, Pulitzer Center, Sunday Times Magazine, Veja, Univision y National Public Radio (NPR).

Él es uno de los candidatos en la categoría Largo plazo, por su trabajo Estado en Decadencia”, que muestra su visión de Venezuela desde el año 2013 hasta el momento en que envió las fotos al World Press

—¿Por qué dejó Venezuela?

—Sentí que mi etapa en Venezuela había terminado. Era hora de buscar nuevos horizontes, quería hacer carrera fuera de mis fronteras, no sólo ser conocido como el fotógrafo venezolano, en Venezuela.

—¿Qué aprendió trabajando de freelance en México?

—Las realidades de cada país son complicadas. En las zonas más pobres de México se está igual o peor que en Venezuela. También aprendí un nuevo tipo de violencia: la dirigida hacia los periodistas, cosa que no pasa en Venezuela, o no al menos a la escala que ocurre en México.

—¿Cómo ha sido esa experiencia? 

—Interesante, retadora, complicada. Adaptarme a México y sus maneras no ha sido fácil para mí. 

—¿Cómo ve usted el oficio de fotógrafo desde afuera?

—Igual que lo he visto siempre: necesario para lo sociedad. 

—¿Te consideras parte de la diáspora creativa del país?

—Sí, lo soy, pero no me siento parte, incongruencias de uno mismo, supongo.

—¿Cómo dio inicio al trabajo “Estado de Decadencia”? ¿Qué lo inspiró?

—Era lo más cercano que tenía. Es una historia de todo lo que pasaba alrededor de mí en Venezuela. Para mí no había nada más que fotografiar que el colapso. 

—¿Haz sentido miedo o dificultades, frustración quizá? 

—Todo al mismo tiempo. Estar expuesto a realidades y situaciones difíciles hace mella, cuando se rompe el filo de un arma o herramienta con el tiempo. He tenido mucha frustración y mucha impotencia.

—¿Qué ha sido lo que te ha impactado en todo este proceso de trabajo? ¿Has descubierto alguna otra habilidad para tu oficio? 

—La resiliencia del venezolano y su capacidad de seguir adelante.  

—¿El trabajo de “Estado de Decadencia” dejaría de existir luego de un posible fin del chavismo?

—Pues espero, pero sea lo que sea, seguiré documentando lo que pase en Venezuela.

—¿Y si gana el World Press que pasará con “Estado de Decadencia”? ¿Será un libro?

—Estoy nominado en una categoría, sólo queda saber si es primer, segundo o tercer lugar. Pero sí espero que se convierta en un libro más amplio de lo que pude enviar al World Press Photo. Tengo casi 50.000 fotografías sobre Venezuela, para elegir unas 120 tal vez.

—¿Hay influencia en tu trabajo de Roberto Mata, Nelson González Leal o Nelson Garrido?

—Fueron personas que me guiaron en un principio y me enseñaron cómo trabajar duro y por largo tiempo, cómo hacer una carrera. Mis influencias visuales son Natchwey, Salgado, Rio Branco, Sebastián Liste, Don McCullin; van más por esos tiros.

—¿Cómo fue trabajar con Mata y González Leal?

—Con Roberto he podido dar clases en su taller de fotografía. Hemos hecho una linda amistad desde que entré a la escuela hasta el día de hoy. Con Nelson fue un reto para mí. Me cuesta trabajar en una redacción y puedo llegar a ser muy pesado, sin querer serlo, pero siempre lo consideré una de las mentes más avanzadas en la redacción. 

¿Trabajar en medios de comunicación cambió tu visión fotográfica, y en que la alimentó?

—Nunca me la cambió, más bien, la construyó. Siempre he trabajado para medios de comunicación.

¿Cuál fotógrafo te ha impactado y por qué?

—Mi querido amigo Rodrigo Abd, genio de la fotografía e incansable como él solo.

—¿Volverías a Venezuela a trabajar en el periodismo? 

—Puedo ir y venir. Siempre lo he hecho. Pero en el mundo hay más historias por contar, ahora mismo no está en mis planes.

—¿Qué esperas fotografiar luego de que haya un posible cambio de gobierno en Venezuela? 

—Quisiera fotografiar la esperanza de hacer un mejor país.