El dramaturgo Ciro Acevedo, nacido en Tovar y retornado a su pueblo, no se dejó amilanar por la crisis ni por la epidemia: creó 15 micros -de seis minutos cada uno- para contar la historia del Valle del Mocotíes y de la Sultana, y es la maestra Doña Obdulia de Medina la que lleva la voz cantante. “Soy tan adeca que quiero que me entierren vestida de blanco y con una urna blanca”, afirma. “En mis tantos años en mi vida nunca había visto una cosa como la que se está viendo ahora”, lamenta. “¿Sabe qué me ha ayudado a vivir tanto? Soy positiva en todos mis aspectos”

Nací en Santa Cruz de Mora y llegué a Tovar porque un hombre me arrebató. A los 21 años, un hombre me arrebató y me vine para Tovar. Me casé un 12 de marzo de 1950 con Luis Antonio Medina, tachirense. Ya yo trabajaba enseñando, ya era maestra, trabajaba en la vía rural.

Tuve como cinco novios, con tan mala suerte que se me murió hasta el último. Luis Antonio me arrebató, pero muy bien arrebatada porque formamos un buen hogar. Criamos un ejército de familia y no nos llevamos nunca la contraria. Nuestras hijas llegaban del colegio cansaditas, cenaban, descansaban y me sentaba con ellas en el comedor a hacer las tareas. Mi esposo decía que ellas tenían maestras, y yo le respondía que los verdaderos maestros somos los papás.

Empecé a trabajar cuando se ganaban 150 bolívares mensuales y aquello era un dineral, alcanzaba para tantas cosas… Hice cursos de costura, cosía ropa para hombres. Hice obras de teatro sin saber nada de teatro. Sí me gusta el teatro. Cuando estudiaba mis primeros grados y no me metían a participar, mientras maquillaban a las demás me abrían el telón y me ponía a cantar en Santa Cruz de Mora. 

Terminé con lo que Dios tenía dispuesto para conmigo. Primero, la enseñanza, porque comencé de soltera. Estaba enseñando. Después de casada fui madre en 10 oportunidades. Me siento muy feliz. Sí… tuve 11 hijos. Diez niñas primero y el último fue un varón, el número 11. Estuve buscando ese varón. Dios me lo dio y Dios me lo llevó también hace ocho años con seis meses. Mi hijo se fue el 5 de marzo de 2012: Luis Martín Medina Jaimes.

Mi esposo era tanguero, le gustaban mucho los tangos: las primeras cuatro hijas se llamaron con nombre de tango. Nunca quise que en mi casa se llamara ninguna Obdulia, cuando nacían yo me iba a la prefectura y las anotaba. Con la última me dejé quedar, se fue mi esposo y me llegó con el nombre Obdulia aunque yo la iba a llamar María Elena. Dije que se iba a llamar Nena, y es la que hoy me acompaña aquí. 

Me hice maestra porque me gustaba muchísimo. Desde que era una niña me sentaba en una mesa y mis amiguitas eran las alumnas, desde muy pequeñas. Me gustaba ejercer la profesión. Empecé como interina y me nombraron titular. Me fue muy bien, tengo muchísimas amistades lindas y bellas. Ya mis alumnos están viejos. Ahora hay muy buenos maestros, pero la gente de antes era más agradecida que ahora.

Empecé a dar clases en el año 1949 y fui jubilada en el año 1975. Cuando empecé no había maestros. Mi mamá y mi papá eran analfabetas, pero qué belleza de gente. Me llevaban una morena a mí cuando empecé a sumar y a restar; mi papá era comerciante. 

Si volviera a las aulas trabajaría sobre las fallas. Empezaría, primero que nada, por la cultura, por la forma de expresarse… tantas cosas que nosotros enseñamos a los niños y que ahora ignoran. Me quedo loca. Hay muchos maestros que se dedican a sus alumnos. Pero quisiera que hubiera un poco más de empeño, que saquen gente que sirva. 

Toda la vida he sido muy adeca, he trabajado como loca por mi Acción Democrática. Mi hermano se puso bravo y se fue con Copei, y me decía que renunciara. Yo, nunca. Cómo será que tengo un vestido blanco preparado para que me lo pongan. Y si hay una urna blanca, que me la coloquen. No soy traicionada. Quiero que me entierren vestida de blanco y con una urna blanca. Mi hermano, José Antonio Jaimes, era adeco y él me llevó a las filas de AD en 1941. En aquella época veíamos de todo, había autoridades, formas de reclamo, uno reclamaba y lo oían. Cosas buenas que tenía el partido, hicieron buenos gobiernos. Carlos Andrés Pérez repitió, y eso quiere decir que lo hizo muy bien.

Últimamente las cosas no se dieron como se querían. Que peleen todos: yo sigo siendo adeca. Henry Ramos Allup empezó muy bien, pero en los partidos hay resbalones, y uno no halla cómo contestar esa pregunta.

¿Cómo veo a Venezuela? Ay, mi amor. Mucho que cortar y mucho que coser. En mis tantos años en mi vida nunca había visto una cosa como la que se está viendo ahora. Lamentable, muy lamentable, pero aquí estamos callados todavía. Tengo fe en que muy pronto seremos libres, porque ahorita tenemos una dictadura. No hallo cómo expresarme para decirle la actitud que tengo ante este gobierno. No creo que pueda haber algo pero que lo que tenemos. 

La dictadura de Pérez Jiménez era fuerte, pero había respeto. Había comida, de todo. Pero ahora… no tenemos ni con qué transportarnos? No tenemos gasolina, no tenemos gas para cocinar. Estamos cocinando con leña porque no hay gas. A la gente no le importa desvalijar cualquier casa y se queda desvalijada, no hay dónde ir. Nos ha pasado una cosa muy tremenda en la familia. No hay forma de que se haga justicia, pero el que hace justicia está allá arriba. 

Decidí participar en este proyecto porque, ¿a quién no conquista Ciro? Me gusta la cultura. Estoy muy agradecida de este pueblo, hay cosas que la mayoría de la juventud no lo sabe. Con esta grabación que estamos haciendo la gente me llama y me pregunta: ¿Cómo es posible que usted haya recordado tanto? Recuerdo algunas cosas y hay quién me las recuerde (risas). Estoy muy contenta con Ciro y con el equipo que está ayudándolo porque me han tratado como si fuese una muchachita, han llegado hasta mi casa a grabar. Eso me ha estimulado y estoy muy contenta.

Espero continuar ayudando a la cultura. Que dios me dé salud para seguir adelante. Cuando la gente me escuche y quiera ocuparme, yo con mucho amor y con mucho ánimo lo hago. Estoy dispuesta a servirle al pueblo hasta que Dios me ayude. Ya no ejerzo como maestra pero sigo siendo maestra.

¿Sabe qué me ha ayudado a vivir tanto? Soy positiva en todos mis aspectos. Pienso en positivo, no en negativo. No es porque yo sea adeca… es que es la realidad de la vida. Esperamos orientaciones de quien las recibimos. Esperamos ser orientados por la persona que queremos para poder llegar hasta allá. Si nos dicen “salgan”, vamos. Yo no me arrepiento, porque las veces que tomaron la decisión de no votar y nos ganaron la AN la gente contraria, yo voté. A este señor que se fue, y que cometió el error de dejarnos a quien nos dejó, lo vi una vez con un Cristo con los pies para arriba y la cabeza para abajo…

Ciro me está enseñando nuevamente, estoy aprendiendo con Ciro. Estaré con él hasta que él diga, hasta que me tome en cuenta y yo lo pueda hacer. A mí me trata un doctor en Caracas desde hace 35 años. La última consulta fue en febrero, y el doctor me dijo “usted tranquila, que va para 100”.

Los textos son de Ciro Acevedo. Dirección: Miguel Ángel Osuna. Grabación: Javier Villareal. Montaje y edición: Arnoldo Guerrero. Diseño gráfico: Anthony León. El proyecto es financiado por el equipo que lidera Acevedo. Los micros están disponibles en Instagram y Youtube.