El tabaquismo es uno de los hábitos más perniciosos de la humanidad. Cada día los fumadores habituales consumen en promedio,  entre media cajetilla y una caja, y el consumo global, según se desprende del portal worldometers.info, asciende a unos quince  mil millones de cigarrillos diarios, es decir unas dos unidades por habitante a nivel mundial. Las muertes asociadas al tabaco alcanzan a las 8 millones de personas al año, incluidas las atribuidas a los llamados fumadores pasivos.  Visto en esos términos, las víctimas del  tabaco a finales de año serán potencialmente superiores a las correspondientes al nuevo coronavirus.

Ha surgido una hipótesis  según la cual la nicotina, uno de los compuestos del tabaco, actúa en el organismo como una suerte  bloqueador o inhibidor a nivel pulmonar contra el  virus. El primero de los estudios tuvo lugar en China que analizó la prevalencia de la enfermedad entre  los fumadores. Un estudio  similar tuvo lugar  en Italia y encontró que la  incidencia de  la Covid-19 entre fumadores era proporcionalmente baja en comparación con el resto de los pacientes hospitalizados.  Un  tercer trabajo de investigación  ha comenzado en Francia administrando parches de nicotina  a  personas contagiadas de covid-19 para evaluar si mejoran los síntomas, a pacientes críticos para estudiar  si cede la inflamación respiratoria y a personal sanitario de manera preventiva.

Los estudios no son para nada concluyentes pues la casuística es todavía reducida. Un dato contratante es que en países como Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, China y  Turquía, por citar unos pocos ejemplos donde la pandemia ha impactado con fuerza, los niveles de consumo de cigarrillos son elevados. Hay quienes intuyen que detrás de la teoría están las grandes corporaciones tabacaleras que enfrentan cada vez más regulaciones impositivas y publicitarias, además de la campaña mundial sobre los efectos nocivos de sus productos. Siendo en la práctica, el tabaquismo literalmente una pandemia,  pues según el sitio ourworldindata.org constituye la segunda causa de mortalidad a nivel mundial, la industria del tabaco termina matando a casi la mitad de sus clientes regulares a lo largo del tiempo. 

La Organización Mundial de la Salud emitió un boletín alertando que el tabaco en modo alguno combate la Covid-19.  El organismo ratificó la incidencia del tabaquismo en las enfermedades respiratorias, cardiovasculares y su relación directa en torno a varios tipos de cáncer. El comunicado destaca que incluso las modalidades alternativas al cigarrillo, como los habanos, picaduras para  pipas, así como  vaporizadores  y cigarrillos electrónicos  tienen consecuencias nocivas para la salud. En todo caso el humo del tabaco libera una serie de compuestos químicos, tóxicos y cancerígenos que la administración terapéutica y dosificada de nicotina no comporta. El ministro francés de salud, a propósito del último estudio en desarrollo,  ha zanjado el asunto señalando que “el tabaco mata”.  Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO