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Existe una falsa creencia según ña cual el alcohol es efectivo en el combate contra la pandemia.

En verdad la OMS ha señalado que las soluciones líquidas con concentración de etanol en el orden del 60%, y hasta los geles alcoholados resultan de utilidad para la desinfección de las manos, a falta de agua y jabón. Pero una cosa es el efecto del alcohol sobre la piel y, otra muy distinta, es su pretendida ingesta para combatir la Covid-19. 

El sitio web ourworldindata.org identifica la dependencia del alcohol como una causa de muerte relevante señalando que más de dos millones ochocientas mil personas fallecen a consecuencia de su consumo y, unas cien millones de personas en todo el mundo, padecen de alcoholismo con los efectos físicos y mentales que la enfermedad comporta.

Algunos países como Panamá, Groenlandia y Zimbabue decretaron, en el marco de la cuarentena, la restricción de la venta y consumo de alcohol mediante la política de Ley Seca que algunas localidades en México, Argentina y Perú asumieron también, con la finalidad de reducir la comisión de delitos asociados a la violencia y, como medida de control para desestimular las reuniones y celebraciones debido a la recomendación del distanciamiento social para contener la propagación  del virus.

A la temeraria recomendación del Presidente de Bielorrusia que instó a beber vodka para erradicar la pandemia siguió la estrafalaria práctica del gobernador provincial de Nairobi en Kenia que repartió, en un programa de consignación de alimentos, botellas de coñac para combatir el virus.

En México más de un centenar de personas han perdido la vida, en medio de la cuarentena por intoxicación de bebidas con metanol. En Irán, donde por la revolución islámica por motivos religiosos prohíbe el consumo de licor, más de medio millar de personas han fallecido por ingerir alcohol adulterado durante el confinamiento. 

Un documento de la Organización Mundial de la Salud derrumba el mito que los licores estimulan la inmunidad y la resistencia frente al virus. Por el contrario en general el consumo de alcohol etílico, en cualquiera de sus variedades manufacturas y presentaciones, afecta el sistema inmunológico del organismo por lo que su ingesta resulta nociva para la salud.

Al final del día de hoy cerca de ocho mil personas habrán fallecido debido  al consumo de bebidas espirituosas, una cantidad superior, a la que OMS reportará mañana, en su informe diario, como consecuencia de la Covid-19.

Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO