El mundo sigue girando inexorablemente a pesar de que el tiempo luzca detenido a consecuencia de la cuarentena, de los confinamientos y el aislamiento al cual deben someterse los contagiados por la COVID-19. Al ritmo del movimiento de las manecillas del reloj o del cambio progresivo de los números en los cronómetros digitales, cada día nacen cerca de 400.000 criaturas contribuyendo así a aproximar a la humanidad a las 8.000 millones de almas en todo el globo terráqueo.

En la India, a principios del mes pasado una pareja, con el ánimo de  derrotar la pandemia, puso por nombre a sus gemelos recién nacidos Covid, y Corona. Con independencia de que se trate de un parto natural o una cesárea el protocolo, se ha adaptado a la emergencia sanitaria.

En los casos en los cuales las parturientas estén contagiadas de la COVID-19, se toman las previsiones de aislamiento y se separa luego del alumbramiento a la criatura. La OMS, ha indicado que no hay evidencia de transmisión del nuevo coronavirus a través de la leche materna.

En todo caso es necesario extremar las medidas de higiene, cuidado y protección en torno a los recién nacidos en virtud de que lamentablemente se han registrado casos positivos también en infantes.

En una maternidad de Timisoara, en Rumania, un docena de bebés dieron positivo a los test de COVID-19, lamentablemente por el contacto con el personal de salud del centro hospitalario. 

En las redes sociales, se ha hecho viral la imagen de unos lactantes  tailandeses con protectores faciales en un Hospital de Bangkok o la de madre española amantando a su hijo con la mascarilla puesta.

Hay también hijos de la diáspora, y es que, en el marco de la cuarentena, media docena  de criaturas han nacido en Venezuela, cuyas madres ingresaron al país por los pasos fronterizos y las trochas en su periplo desde Colombia y Brasil.

Vencer la pandemia es el  anhelo de la humanidad entera. Intentar que la vida siga adelante en medio de la cuarentena es una tarea que se libra todos los días. Cada bebé que viene al mundo es una fuente de esperanza en esa lucha.

Todos los esfuerzos se centran en alcanzar el balance positivo en la gesta por la sobrevivencia.

Oremos porque se establezca un tratamiento efectivo, mientras se elabore finalmente una vacuna. Rara vez, se enfrenta una batalla desconociendo al adversario, como ocurre en la actualidad.

Independientemente de las características y la naturaleza del nuevo coronavirus, en el mundo, está en desarrollo una guerra sin cuartel contra la pandemia.

Amanecerá y veremos! 

@ADIGIAMPAOLO