“Astrológicamente hablando es un tiempo rico de lecciones, eventos planetarios que nos llevan a metabolizar, queriendo o no, todo lo que está allí sin ver, sin ser visto, a fin de poder sanar y avanzar”, subraya

El 13 de marzo, recibimos la orden por parte del gobierno de quedarnos en nuestras casas. Desde hace varios días, se dio a conocer la noticia de un virus que estaba afectando de manera fortísima a China: miles de afectados, miles de muertes. Se extendió a Europa y ya para el domingo 16 de marzo, comenzaron las medidas restrictivas para circular por las calles, comenzó el control para quedarnos en nuestras casas.

Si analizamos estos números vemos como el 13 (día en que comenzó la invitación a quedarnos en casa) nos recuerda la muerte y la transformación. Sumado al 3 que representa el mes de Marzo, forma un 16 y esta combinación habla del Amor, están juntos Sol, Venus y Neptuno. Tiempo para cambiar radicalmente, para estudiar el vuelco total en el manejo de mis finanzas, mis negocios. Cambio total en el placer y la satisfacción de mis deseos, invitación al cambio en mi forma de amar y un llamado sin prórroga a revisar mis ilusiones, mis sueños, mis anhelos y la manera de darles forma para hacerlos realidad.

El año 2020 representa el 4, la estructura, lo sólido, lo que no se adapta fácilmente a lo imprevisto, lo minucioso, el trabajo, el autocontrol. El 4 representa lo reprimido porque puede costar expresar los afectos, afectos profundos y apasionados que no conseguimos expresar.

Entonces, todo forma parte de las enseñanzas que ya este año nos prometía desde el principio y la invitación que desde comienzos de años recibimos. ¿Cuál fue la manera que encontró el Universo para sentarnos en el pupitre de clases que es la vida, y llamar nuestra atención? ¿Cómo nos está yendo con las tareas que nos asignan

Como toda situación, acontecimiento, análisis numerológico o lectura astrológica, hay sus luces y sus sombras… Y entonces puede convertirse en el momento más interesante, profundo, decisivo, transformador, autocrítico, analítico para con todos los aspectos de mi vida. Puede ser un momento de cocinarme hasta el punto del consentimiento extremo, convertir cada momento del día en una meditación activa porque me doy cuenta de lo desatendida que estaba, lo olvidada de tantas facetas en mí, de la profundidad o no de mis relaciones más cercanas, lo agradable de mi compañía, de lo mucho que hay en mí para agradecer, para dar, para compartir, para conversar, para ver, para apreciar.

Por el contrario, también puede ser un momento para ver lo obvio, lo que ya no daba para más, lo que ya no se puede postergar, tiempo para enamorarme o terminar de desenamorarme, tiempo de tomar decisiones e ir armando un plan que me permita ejecutarlas, tiempo de ver mis carencias y mis excesos. Tiempo de aburrirme o de reinventarme, tiempo de llorar y de reír recordando. Tiempo de no hacer nada, tiempo para descansar, para paralizarme, para llorar mi suerte, para quejarme o tiempo de desesperación. Todo es válido, todo puede convertirse en una experiencia terapéutica si puedo darme cuenta de lo que me muestra.

En definitiva el numero 4 nos muestra la forma de hacer el trabajo con entusiasmo, con constancia pero disfrutando del proceso, sin bloqueos ni obsesiones… fluyendo. Astrológicamente hablando es un tiempo rico de lecciones, eventos planetarios que nos llevan a metabolizar, queriendo o no, todo lo que está allí sin ver, sin ser visto, a fin de poder sanar y avanzar.

Luna llena en el signo de Libra, que nos habla de la revisión que debemos hacer en la relación con el otro, reviso en mí lo que se me hace figura en el otro. Un llamado a construir la relación de pareja o de socios que quiero, cerrando ciclos con lo que ya no va y sembrando lo que sí va.

Saturno entrando en Acuario, el Maestro en el signo de los grupos. Momento poderoso para enfrentar nuestro Yo interno con los cambios que el exterior requiere de mí.

Acuario, el revolucionario, recibe al Maestro Saturno para engranar sus ideas geniales con la estructura. Ya no es solo ver la película completa de lo que queremos, ahora es la posibilidad de hacerlo realidad, es tomar la opción de crear estructuras nuevas y
renovadas que se adapten a los tiempos de hoy. Y eso estamos viendo: trabajos con la tecnología desde nuestras casas, inventando temas para cursos on-line, clases en vivo, asesorías para ejercicios físicos desde casa.

Los astros siempre se inclinan o nos invitan a vivir los tránsitos planetarios desde la toma de consciencia en el proceso que se está viviendo para que sea una experiencia nutritiva. Y precisamente va a depender de mi nivel de consciencia o de mi “darme cuenta” el poder fluir con la experiencia.

Los cambios y transformaciones por lo general vienen acompañados de crisis que nos
mueven profundamente, donde se vive la muerte de lo que resultaba familiar, conocido y por ende resultaba estable y seguro. El Universo entonces me invita a fusionar lo conocido con lo novedoso.

Urano en Tauro hace rato nos está moviendo a la reforma de los negocios y de la economía. Llamados a buscar procesos más humanitarios. Esa dificultad que surge cuando debemos adoptar nuevas formas que nos llenan de miedos ante lo desconocido.

Urano en Tauro también nos lleva a revisar el hogar y la familia, ver nuevas formas de generar bienestar donde sintamos seguridad y estabilidad. Y definitivamente eso ha hecho esta cuarentena, nos ha llevado a quedarnos en casa, chequear la comunicación entre quienes viven en pareja, contemplar el concepto de hogar que venía manejando hasta este momento. ¿Cómo me comunico con los que no tengo tan cerca y, sobre todo, cómo concilio mi concepto de hogar y de compañía al concepto de las personas con las que comparto?

Y para terminar de enriquecer este momento astrológico estamos ante el paso de Venus en el signo de Géminis donde hay deseos de experiencias variadas y una constante curiosidad sentimental, ¿Cómo hacer para alimentar esos cambios y esa curiosidad estando encerrados en casa?

He ahí la invitación a la creatividad o el fluir en lo que experimentamos en nuestros sentimientos porque ese será precisamente el aprendizaje, ver de ¿qué me doy cuenta en mis sentimientos, en mis ganas de aventuras nuevas, en la necesidad de experiencias variadas, qué busco, qué encuentro? ¿Cómo adaptarme a la necesidad de libertad y cambios en medio de esta cuarentena? Toca entonces hacer una profunda conexión con mis verdaderos sentimientos, toca un ver lo que resulta obvio, es ver mis depresiones, ansiedades, insomnios, angustias, preocupaciones. Parece que es momento de explorar cómo nos sentimos realmente y permitirnos el sentir, el sincerarnos con lo que descubrimos de nosotros mismos, del otro.

Es vivir este proceso con el firme propósito de crecer, de morir y renacer, de
reinventarnos.