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Martes, 21 de Noviembre de 2017

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Opinión

Politeia | Visión histórica de la sociopolítica venezolana

Venezuela es mi ciudad

Venezuela es mi ciudad
Imagen tomada de 800noticias.com -

La abstención no es una opción cuando el régimen busca impedir que los liderazgos democráticos de las ciudades nos atrincheremos en ellas y, desde allí, reconstruyamos la lucha por rescatar la democracia para todo el país.

Hay que entender que el gobierno promueve la abstención como herramienta de control social. No votar es contribuir con Nicolás Maduro a instalar un autoritarismo hegemónico

En el año 2005, los partidos políticos nacionales decidieron llamar a la abstención, y el pueblo democrático, confiando en ellos, se abstuvo de votar en las elecciones parlamentarias de aquel año. El resultado ya se conoce: toda la Asamblea Nacional quedó en manos del gobierno y, con ella, todos los poderes públicos fueron secuestrados (TSJ, CNE, Fiscalía, Contraloría), lo que permitió al gobierno avanzar en la consolidación de un régimen autocrático y de un modelo económico que traería la ruina de todo el sistema productivo nacional.

Hoy, de nuevo, los principales partidos políticos nacionales perseveran en el mismo error y vuelven a convertirse en abstencionistas, sólo que ahora, el pueblo democrático viene de regreso de cuatro meses de una protesta popular en la cual “los objetivos que nos habíamos planteado no fueron alcanzados”. Pero en vez de un líder que les diga “Por ahora” y replantee la lucha en términos que pueda vencer, el pueblo democrático está siendo llamado a que se cruce de brazos y se convierta en espectador de su propia lucha, a la espera de que algún factor externo a su voluntad y disposición intervenga para rescatarlo del régimen que ha destruido al país.

La protesta popular que comenzó en abril no consiguió sus objetivos porque su dirección política cometió el error de no utilizar esa enorme fuerza para forzar una negociación con el régimen que abriera condiciones democráticas y transparentes para la salida electoral de la crisis. La dirección política de oposición se metió por el callejón sin salida de pedir todo o nada, siendo TODO el fin del régimen, abandonando la agenda del canal humanitario y limitando la agenda del cronograma electoral a las fechas, sin extenderla al aspecto de reglas claras. Cuando los meses de represión brutal y juicios sumarios produjeron el natural desgaste en las movilizaciones populares, el llamado del gobierno a elecciones regionales para gobernadores, que era un triunfo indiscutible de las grandes movilizaciones, fue visto por sectores de la población como una trampa del régimen y una capitulación de los partidos políticos. Esa percepción del pueblo era errada, pero igual, construyó en el ánimo de buena parte de los ciudadanos la determinación de abstenerse en esas elecciones. El resto lo hicieron los propios partidos políticos, al tratar esa elección como si fuera una más de los antiguos procesos electorales y no aprovechar la ocasión para retomar, en medio de la campaña, los mismos objetivos enarbolados durante las protestas; tampoco se organizaron debidamente y debilitaron su compromiso con la victoria, al descuidar la vigilancia de los centros electorales y las mesas. Fue esta serie de errores lo que contribuyó a que el ventajismo del CNE fortaleciera la abstención popular que le entregó las gobernaciones a Nicolás Maduro.

Ahora el régimen convoca a elecciones locales para Alcaldes. Dueño del poder Ejecutivo nacional y dueño de la gran mayoría de las gobernaciones de estados, se dispone a tomar el control de las ciudades. En medio de esta situación de retroceso, los principales partidos políticos nacionales evaden su responsabilidad ante la derrota, por la abstención registrada, el 15 de octubre, decidiendo esconder la cabeza como el avestruz y minando la ruta electoral, que garantizaría la transición hacia la democracia en Venezuela. De modo que, en este momento, toda la capacidad de lucha democrática en el país, pasó a concentrarse en la defensa de nuestras ciudades; en impedir a toda costa que el régimen incompetente y represivo se apodere de las estructuras del poder local, que es el sistema más cercano al ciudadano y a la resolución de sus problemas.

Hay que entender que el gobierno promueve la abstención como herramienta de control social. No votar es contribuir con Nicolás Maduro a instalar un autoritarismo hegemónico. La abstención no es una opción cuando el régimen busca impedir que los liderazgos democráticos de las ciudades nos atrincheremos en ellas y, desde allí, reconstruyamos la lucha por rescatar la democracia para todo el país. Hoy como nunca, la defensa de toda Venezuela es una batalla que se librará en las ciudades por el control de las Alcaldías. Y el pueblo democrático tendrá la opción de votar por los liderazgos locales que han decidido no rendirse y enfrentar al régimen con el escudo del sufragio universal. Hoy, Venezuela es nuestra ciudad.

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