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Jueves, 21 de Junio de 2018

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Vida

Son más de 300 mil pacientes crónicos que tienen problemas para acceder a sus medicamentos

Un trasplante le salvó la vida a Larry y la escasez de medicinas amenaza con quitársela

Un trasplante le salvó la vida a Larry y la escasez de medicinas amenaza con quitársela
- Fotos: AFP
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  • Sábado, 10 de Febrero de 2018 a las 8:44 p.m.

Organizaciones estiman que al menos 10 pacientes trasplantados han muerto en las últimas semanas por no tener acceso al tratamiento que requieren para mantener el órgano sin rechazo

Larry volvió a nacer luego de que su hermana le donara un riñón. Hoy está a punto de perderlo por la escasez de medicinas, un drama que afecta a miles de trasplantados en Venezuela y que ha cobrado varias vidas en los últimos años.

La angustia de Larry Zambrano, quien es un instructor de beisbol de 45 años, es compartida por 3.500 trasplantados que desde hace año y medio aproximadamente no cuentan con los inmunosupresores necesarios para su tratamiento.

Golpeado por el desabastecimiento de medicamentos para pacientes crónicos, de 95% según la Federación Farmacéutica, Zambrano debió enfrentarse a tres "rechazos agudos" del órgano desde finales de 2016 y ahora afronta un cuarto episodio.

Teme correr la misma suerte de 10 trasplantados que murieron en las últimas semanas de acuerdo a organizaciones de derechos humanos.

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"Debería tomar 16 pastillas diarias, pero tomo ocho para estirarlas", contó Larry a la AFP desde su casa en una barriada montañosa en el oeste de Caracas.

Para adquirir su tratamiento completo en el exterior necesitaría 700 dólares mensuales, un monto "inalcanzable para la mayoría".

Con una hiperinflación que el FMI proyecta en 13.000% para este año, el ingreso mínimo en Venezuela de 798.510 bolívares (tres dólares en el mercado negro) apenas alcanza para un kilo de carne y un cartón de 30 huevos.

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Las farmacias estatales distribuyen medicamentos de alto costo, pero "no suministran todos" los que requiere, lamenta Larry.

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A juicio del médico y diputado opositor, José Manuel Olivares, "cualquier venezolano que no tiene plata (dinero) está condenado a morir".

La ONG Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida) advierte que, además de los trasplantados, otros 16 mil enfermos renales están en "riesgo inminente de muerte" por el cierre de unidades de diálisis.

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Varias organizaciones han propuesto al Gobierno que acepte cooperación internacional de la Organización Panamericana de la Salud, sin éxito.

El pasado 30 de enero, el presidente Nicolás Maduro aprobó 12,3 millones de euros para importar "medicamentos hemoderivados, insumos para bancos de sangre, catéteres y reactivos para máquinas de diálisis".

Sin embargo, en medio de la escasez de fármacos, lanzó un "plan de salud ancestral" para tratar enfermedades con hierbas y productos naturales.

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Larry Zambrano participó en una protesta organizada por Codevida esta semana

La solidaridad los mantiene

Durante una protesta en Caracas en exigencia de un "canal humanitario" para llevar medicinas al país, Francisco Valencia, director de Codevida y paciente trasplantado, alerta que centenares de venezolanos "están sometidos a una sentencia de muerte".

La merma de fármacos, sostiene Valencia, amenaza a más de 300 mil pacientes crónicos con afecciones diversas. Los pacientes con corea de Huntington, hemofilia, cáncer, VIH/sida, enfermedades mentales, entre otros padecimientos, sufren la escasez de medicinas.

En la mayoría de estos casos, los tratamientos son considerados de alto costo y es el Estado venezolano el que debe entregarlos a los pacientes a través de instituciones como el Instituto Venezolano de Seguros Sociales o el Ministerio de Salud.

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Desde hace más de un año han cesado las entregas de tratamiento, y cuando llegan medicinas, se entregan de forma irregular, solo a algunos pacientes, en dosis menores y hasta cajas de medicinas vencidas, según han denunciado algunos pacientes.

Ninguna institución ha dado explicaciones claras sobre las razones por las cuales detuvieron las entregas de medicinas, ni han informado alternativas para solucionarlo.


Larry condujo su viejo auto Geely unos 40 minutos para asistir a la manifestación y allí recibió la solidaridad de otros pacientes en situaciones similares.

"Una parte de lo que mi hijo me mandó del exterior se lo estoy donando a Larry. En Venezuela este medicamento es incomprable", expresó el también trasplantado Carlos Barragán tras abrazarle.

Entre los pacientes de diversas patologías se ha hecho costumbre repartirse las medicinas que les sobran para ayudarse unos a otros. Cuando uno muere, se acostumbra que la familia done los medicamentos que dejó a otros pacientes, y así ayudan al grupo que todavía lucha por sobrevivir.

Reimer, otro paciente renal, también le donó medicinas. "Tengo un poco más de vida", soltó emocionado Larry, cuyo abdomen luce abultado y sus pies se inflaman por la acumulación de líquido.

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Pero le entristece la inminencia de una diálisis luego de haber recibido un órgano que le devolvió vitalidad. "Desde que desperté en mi primer día trasplantado sentí la diferencia. La piel me cambió, pude orinar sin problema, me tomé un vaso de jugo de naranja, pude volver a comer patilla, que tenía prohibida porque me llenaba de líquido", recuerda.

Tener que "esclavizarse" a una máquina de diálisis por cuatro horas, tres días a la semana, le roba horas de sueño cada noche.

"No solamente caigo yo, cae mi familia, porque todos están conmigo".

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Con información de AFP

http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/