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Jueves, 30 de Junio de 2016

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Medicamentos para la inflamación bronquial alcanza, para el 2016, el 90% de escasez

Todo por respirar: asmáticos recurren al trueque, donaciones y Twitter por medicinas

Todo por respirar: asmáticos recurren al trueque, donaciones y Twitter por medicinas
Sefar es el único lugar de la capital venezolana donde los asmáticos podrán encontrar un inhalador en aerosol - Fotos: Gabriela García / Contrapunto
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  • Oriana Vielma Gómez
  • Domingo, 07 de Febrero de 2016 a las 3:51 p.m.

El asma es una de las causas principales del ausentismo escolar. La padecen entre 5% y 7% de venezolanos, alrededor de 3 millones de personas que se someten a tortuosas pesquisas para hallar un inhalador que les devuelva el aire

Génesis, de 4 años de edad, sufre una vez al mes de inflamación bronquial, coloquialmente conocida como ataques de asma. Cuando inicia la tranca respiratoria se queda sin aire, tose –tanto que no logra ni comer–, expulsa flema y sus labios se tornan un poco azules. Para calmar las crisis, su pediatra le prescribió durante 15 días, cada vez que inicia un episodio, Budesonida a las 3:00 de la tarde y dos nebulizaciones con Salbutamol al día.

Los asmáticos no cuentan con tratamiento curativo y el principal problema es que, desde hace más de un año, los medicamentos de control brillan por su ausencia. La base del tratamiento en los países en vías de desarrollo, según lo estipulado por organismos internacionales, amerita tres fármacos considerados esenciales: el Salbutamol inhalado, la Beclometasona inhalada y la Prednisona oral. A principios de 2016 la escasez de estos productos asfixia a los pacientes con una cifra de 90%, superando el promedio del resto de medicinas y similar al porcentaje de los anticonceptivos; notificó a Contrapunto el presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven), Freddy Ceballos.

“¿Cómo le termino a la niña un tratamiento que no consigo?”, se pregunta la madre de Génesis, Miurka Castillo de Rodríguez, quien recurrió a las redes sociales después de buscar durante más de 8 meses el tratamiento en las farmacias, incluyendo visitas a un Centro de Diagnóstico Integral (CDI), establecimientos de salud gratuitos inscritos en el proyecto Barrio Adentro II promovido por el Gobierno venezolano. “¡Qué va!, ni allí las medicinas han llegado”, aseguró.

El historial médico de la pequeña inició cuando tenía 2 años y fue agravándose hasta llevarla a más de dos hospitalizaciones por neumonía. De su último incidente le quedó un Salbután cedido por la clínica, que al terminarse se convirtió en el preludio tortuoso de la pesquisa de una madre por adquirir el medicamento. Sin el inhalador Génesis falta al menos una vez al mes al colegio.

Para el doctor José Silva, presidente de la Sociedad Venezolana de Neumonología y Cirugía Torácica (Sovetorax), el asma es la cuarta enfermedad que genera consultas médicas y una de las causas principales del ausentismo escolar. La padecen entre 5% y 7% de la población venezolana, es decir, multiplicar la experiencia de Génesis por 1,5 millones de niños y 1,5 millones de adultos.

“Lo grave de esto es que el paciente abandona el tratamiento cuando no lo encuentra y empieza a congestionar las emergencias, ahora está yendo hasta dos o tres veces al mes a una clínica u hospital”, comenta Silva sobre la alta morbilidad de la enfermedad que genera gran cantidad de hospitalizaciones y enormes costos.

Escasez en públicos y privados

En un recorrido por al menos seis farmacias ubicadas en la ciudad de Caracas, el equipo de Contrapunto constató que los inhaladores se encuentran agotados, tanto en las grandes cadenas como en las más pequeñas. “Ruiz”, una farmacia familiar ubicada en La Candelaria, no recibe broncodilatadores desde mayo de 2014, cuando llegaron apenas dos unidades, vendidas el mismo día.

Tampoco los gigantes Fasa, Locatel, Farmatodo y Farmacias Galen escapan a esta realidad. En algunas, los vendedores aseguran que ha pasado más de un año desde la última vez que llegaron inhaladores y, en otras, sólo se consigue Berodual en solución por un costo de 10 bolívares.

Igualmente, los anaqueles de Fundafarmacia, red de farmacias sociales sin fines de lucro fusionadas con la red pública Fundapatria, escasean los productos para asmáticos. Tras culminar una larga fila para verificar la lista de medicamentos que se encuentran en el establecimiento se comprobó la ausencia de Ventide, Salbután, Butosol o Salbutamol, ni siquiera en la versión fabricada por Farmacuba.

El Sistema Público de Salud cuenta con tres programas paralelos para la adquisición e importación de medicamentos: 1. El Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS); 2. El Servicio Autónomo de Elaboraciones Farmacéuticas (Sefar), órgano inscrito al Ministerio de Salud que abastece la red de ambulatorios y hospitales; y 3. El programa Barrio Adentro (I, II, III y IV). Ellos funcionan de forma aislada pero con acuerdos internos sobre la compra de medicamentos.

El IVSS y Sefar, por ejemplo, acordaron en el pasado que el primero se encargaría de obtener los tratamientos oncológicos, mientras el segundo se ocuparía de las importaciones de vacunas e inmunobiológicos, como retrovirales para los VIH positivo y otros medicamentos costosos; explicó Odilia Gómez, médico y profesora universitaria de salud pública, quien se desempeñó como directora del Sefar entre 2005 y 2006.

Recientemente, la farmacia del Sefar, cuya sede está ubicada en Las Adjuntas (municipio Libertador), es el único lugar de la capital venezolana donde los asmáticos podrán encontrar Salbutamol en aerosol, exportada por Farmacuba, el único disponible en el mercado. Allí podrán adquirirlo de forma gratuita con sólo presentar el récipe médico y la copia de su cédula.

Fue de esta forma como el caso de Génesis, la pequeña de 4 años, no llegó a empeorar. Su madre acudió al Sefar y se benefició de dos unidades de tratamiento gratuito.

Barrio Adentro, por su parte, mantiene un mecanismo directo de importación con Cuba y, pese a que los productos farmacéuticos que el Estado venezolano le compra a ese país no se venden en las redes tradicionales de comercialización que hay en el mercado, la isla se ha convertido en uno de los principales proveedores de medicinas. En el 2013, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) confirmó que se trataba del primer suplidor de medicamentos del país. Sólo en 2012 se importaron desde la nación cubana casi 324 millones de dólares, un 10,6% más que en 2011.

Pese a estos números, cuando un paciente llega con un ataque de asma a un CDI, centros que configuran el segundo nivel del programa Barrio Adentro, se les receta Teofilina en pastillas, que según Silva se trata de “un tratamiento viejo que ha sido desplazado por los inhaladores en todo el mundo por resultar menos efectivo y por presentar más efectos colaterales: problemas gastrointestinales, temblor y taquicardia”.

El medicamento no cuenta con el sello que otorga la aprobación sanitaria del Ministerio de Salud

Silva sostiene que estos fármacos cubanos no pasan los controles del Instituto Nacional de Higiene del país y que al ser importados de la India, donde se “fabrica una gran cantidad de medicinas de excelente cantidad a la vez que se producen más medicamentos falsos” –representando el 4,07% de sus exportaciones totales– se corre el riesgo de ser de baja calidad.

El sistema privado, por otro lado, está conformado por laboratorios, droguerías y farmacias. Los primeros, fabrican o representan casas matrices que generalmente producen marcas con patentes propias. De acuerdo a la Guía de Especialidades Farmacéuticas en Venezuela, al menos 5 laboratorios, nacionales y trasnacionales, producían Salbutamol en el país entre 2014 y 2015: Medifarm Inversiones y Representaciones, C.A; Valmorca C.A; L.O. Oftalmi, C.A; Drovepat S.A. –casa de representación de laboratorios Kimiseg– y Glaxo SmithKline Venezuela, C.A.

Los laboratorios trasnacionales como Glaxo ahora representan a las grandes casas matrices que sólo importan, transacción que sin la entrega de dólares estatales también se ha venido a pique.

“Todo el Salbutamol lo traía principalmente Glaxo hasta que el Gobierno decidió meterse, empezó a traerlo elaborado por Farmacuba y le redujo la cantidad de divisas a Glaxo para que no fuera el único que trajera el producto y pudieran entrar otros competidores al mercado. El problema es que con esos precios regulados quién va a querer competir. Glaxo sigue en el país pero sin divisas y con una deuda con la casa matriz enorme adquirida entre los años 2013 y 2014”, comentó Silva.

En total, el Estado mantiene una deuda de aproximadamente 6.000 millones de dólares por importaciones no liquidadas que seguirán amenazando el suministro de productos.

L.O Ofatalmi, uno de los laboratorios que producían los aerosoles, actualmente fabrican únicamente el Salbutamol y Budecort en solución para inhalar (gotas). “El mes pasado lo estuvimos elaborando y este mes también, son los únicos productos para asmáticos que hacemos. Anteriormente, no lo vendíamos mucho porque se vendía más el aerosol, que desde hace algún tiempo lo dejamos de producir (…) En vista de toda esta situación, lo que producíamos anteriormente para venderlo en 3 ó 4 meses se vende en un mes”, reveló un trabajador del departamento de Mercadeo y Ventas de la compañía, quien prefirió mantenerse anónimo.

Para la neumonóloga Jennifer Farías, quien atiende en un consultorio privado en el edificio Alto Centro de Sabana Grande, el problema de las soluciones es que “no se las puedes indicar a cualquier paciente” pues ameritan un costoso equipo de nebulización (nebulizador, solución fisiológica y una máscara), que no termina de sustituir el tratamiento crónico. “El líquido si no lo usas adecuadamente puede generar efectos secundarios negativos contrario a los que vienen en polvo, pues las dosis suelen ser muy fuertes”, aseguró.

Farías narró la historia de uno de sus afortunados pacientes quien obtuvo medicamentos gracias a la donación de otro tratante fallecido: “Tuve en enero un caso con patología intersticial pulmonar que requería inhaladores con urgencia. Justamente, en esa fecha otro de mis pacientes murió y la esposa me donó todos sus medicamentos. Estar a salvo gracias a los restos de un paciente ya fallecido es una tragedia pero es lo que nos toca ahora. Lo grave es que si un paciente crónico no se pone su tratamiento va a empezar a sentirse muy mal, va a tener broncoespasmos, y si se complica con otras enfermedad puede llegar a morir”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) especifica que el asma es la enfermedad crónica más frecuente en los niños y que más del 80% de estas muertes tienen lugar en países de ingresos bajos y medio-bajos. Por ello, ahora en Venezuela los pacientes crónicos recurren al trueque, a la compra por internet, a la búsqueda por redes sociales y la solicitud de fármacos a familiares o amigos del exterior, cuyo traslado ha sido prohibido; todos, mecanismos que promueven el mercado negro y la falsificación.

Nuevamente, multipliquen esto por 1,5 millones de casos en niños y 1,5 millones en adultos.

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