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Martes, 21 de Noviembre de 2017

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Terapia de conversión

Terapia de conversión
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El clima mental con respecto a la atracción sexual por alguien del mismo sexo ha mejorado notablemente pero todavía, para muchos, hay que mantenerse en resguardo aún a costa de libertad individual o la de un ser querido

Mucha gente cree que los psicólogos, en el ejercicio de la clínica o las asesorías personales, somos magos -un oficio producto de la imaginación- capaces de transformar a quienes tratamos. Igual, muchos creen que la “salvación” viene desde afuera. Rastros de la religiosidad.

Pensando así, se asume que la ciencia, a través de tratamientos, puede cambiar, por ejemplo, la identidad de género, la de quien siendo hombre, mujer o intersexual no está satisfecho o satisfecha con el género que se le asigna de acuerdo al genital que tenga.

También se cree (o se desea) que un psicólogo o psiquiatra puede cambiar la atracción sexual que se sienta por otra persona cuando algunos la consideren “motivo de sufrimiento”, “equivocada” o “dañina”, como es el que a una mujer le atraiga sexualmente otra mujer o a un hombre otro hombre. Terapia de conversión, la llaman.

Se podrían incluir en esos deseos de conversión la solicitud que me hiciera una madre de que “le quitara de la cabeza” a su hijo los amores con una muchacha de creencias religiosas distintas a la de su familia y no sería de extrañar que en sociedades políticamente polarizadas como la venezolana alguien quisiera convertir –a través de la psicoterapia- a un familiar chavista en opositor o, al revés.

La Organización Mundial de la Salud hace más de 30 años sacó de su manual de enfermedades mentales a la homosexualidad (tanto de mujeres como de hombres) con lo cual enmendó un error de siglos. La ciencia no es inmune a la creencia de quienes la hacen. Sin embargo, los manuales, leyes y códigos son escritos que no necesariamente cambian creencias o prácticas sociales. Algunas, hasta se convierten en letra muerta.

Avanzado el siglo XXI, aunque la tolerancia y el orgullo por la atracción y el amor entre personas del mismo sexo sigue aumentando, mucha gente piensa y actúa como en el medioevo. Además de los países que penalizan legalmente a la homosexualidad, están las sociedades o grupos que la rechazan y las familias e individuos que se avergüenzan de eso. De allí, la esperanza en terapias salvadoras.

En asunto es que esas terapias de conversión están bastantes cuestionadas por pisar aspectos éticos que aunque son asuntos socioculturales, tienen que ver con la esencia biológica y psíquica del individuo. Esas terapias intentan que la persona deje de ser como es y pase a comportarse, sentir y pensar como los demás quieren que lo haga.

La terapia de conversión irrespeta al individuo y viola los derechos humanos en pro de que sexualmente se sea como Dios (y la sociedad) manda. Menos mal que la mayoría de esas terapias fracasan por trabajar sobre creencias erradas.

El clima mental con respecto a la atracción sexual por alguien del mismo sexo ha mejorado notablemente pero todavía, para muchos, hay que mantenerse en resguardo aún a costa de libertad individual o la de un ser querido.

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