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Domingo, 21 de Octubre de 2018

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Opinión

Corpus Christi

Silvestres y salvajes

Silvestres y salvajes
Sofía Mejía Arias - Foto: Rebeca Medina

"Silvestres y salvajes" es un llamado a cambiar la mirada, revisar los cimientos de nuestra propia naturaleza, la emergencia de vernos críticamente con un sentido de supervivencia

Veo pájaros silvestres, e impulsos más silvestres que el más silvestre de los pájaros, nacen en mi silvestre corazón.

Virginia Woolf. Las olas

Para nada es un descubrimiento la grata impresión que me ha dejado mi paso por la nostálgica Santa Fe de Bogotá, mi participación en el Festival Pliegues y Despliegues y la vinculación con las Artes Vivas de este mi país hermano. Una multiplicidad de ofertas me ha brindado este singular festival que rescata no solamente la emergencia de entenderse miembro y conexo con otras formas de gestión, participación y organización, sino saber y reconocer que, como humanos, somos un proyecto inacabado esencialmente utópico.

Considerarme transfronterizo y rebasado por mi propios márgenes. Esta certeza sobre lo incierto y lo infinito, sobre la posibilidad de mirarnos en la propia opacidad nos deja en lo profundo de los sentidos, la obra Silvestres y salvajes, creación colectiva de Sofía Mejía Arias, Rebeca Medina y Mateo Mejía con la participación de Jorge Zarate, Eduardo Oramas, Paulina Oña, Johana Zarate y Luis David Cáceres, trabajo resultado de una residencia vivenciada por dichos creadores en el Centro de Experimentación Artística Los Funámbulos, comisionada como obra invitada para la mencionada plataforma artística transdisciplinaria.

Rebeca Medina. Foto: Sofía Mejía Arias

Instinto y deseo como móviles fundamentales que recuperan otros atributos humanos esenciales; vitales, negados por la arbitraria sofisticación y una falsa racionalidad. Obra basada en el Manifiesto para un devenir animal-vegetal, declaración pública de los principios y las intenciones de naturaleza política de Sofía, Rebeca y MateoSYS como así se reconocen– sobre su particular visión de la existencia, que por su belleza me permito exponer en su totalidad:

Entrenarse en el instinto o despertarlo.

Identificar el deseo. Entrenarse en reconocerlo y en dejarlo ser…

Ir en la dirección hacia donde el deseo pide ir… sin censura.. no hay censura, es esto posible?

Inhibir cualquier reacción venida de la razón. Incorporar, No interpretar!

Aprender a responder a tiempo... No adelantarse al momento oportuno, no adelantarse, no delatarse...

Un movimiento necesario... necesario para buscar al otro…

Olvidarse de lo que es civilizado… dejar al salvaje manifestarse…

Tocar con la pata, que no es pie, que no es mano… la pata que no agarra, la pata que no posee, la pata que trae hacia sí y que aleja de sí.

Jugar, pelear, alimentarse, aparearse, descansar.

Retozar, acechar, molestar, soltar la vigilancia, buscar la manada.

Buscar la luz, tender hacia la luz.. hacer fotosíntesis.

Buscar el alimento… olfatearlo, encontrarlo, saborearlo, tragarlo… el alimento que es el otro.

Procesos de reciclaje: incorporar, permitir el tránsito, soltar… la buena digestión… que es la buena digestión?…

Alimentarse, traer hacia sí… incorporar en la materia propia lo que es la materia del otro.

Camuflarse o hacerse ver… qué clase de animal?, qué planta?

Crecer en el tiempo presente, en el imperceptible tiempo presente.

Firman: SYS

Incómoda, profunda y nada complaciente, Silvestres y salvajes es un llamado a cambiar la mirada, revisar los cimientos de nuestra propia naturaleza, la emergencia de vernos críticamente con un sentido de supervivencia: devela una necesidad de re-existencia. Cuestionamiento que parte desde su concepción colectiva como proceso de creación que reconoce la participación de la mucha gente que hace que ella suceda, que perturba el concepto de “autoría” y lo desdibujada incluso por la forma como el “público” es incorporado a su suceder. Interroga la danza, lo que entendemos por bailar e interpretar, y sus formatos de exposición. A la coreografía como única posibilidad de creación, mientras nos habla sobre la vida sencillamente compleja, sobre la creación como suceso infínito, como eventualidad posible.

Uno de los grandes aprendizajes que me lega mi extraordinaria experiencia colombiana es la necesidad de concebir un mundo otro, imaginar y experimentar formas de existencia de vida distinta. Insistir hasta el cansancio en un extraordinario movimiento creativo que imagine otra vida en esta vida, insistir que no solamente es posible sino inevitable. A pesar de lo reveses, el horror y las dificultades, desde las Artes Vivas, Colombia transita ese camino.

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