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Lunes, 16 de Julio de 2018

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Opinión

Corpus Christi

Se prendió el baile en la cancha

Se prendió el baile en la cancha
- Foto: Argentina.as.com

Como forma de evasión a la mala situación o la oportunidad para la coincidencia y la festividad, nos espera casi un mes donde la vida gira al ritmo trepidante de la pelota

…le gusta el río, jugar al futbol y estar ausente

Rubén Blades / "El padre Antonio y su monaguillo Andrés"

Siempre he estado vinculado al futbol, aunque no fue de los deportes que practiqué con alguna seriedad pues en mi Barrio se juega beisbol o baloncesto, supongo que es una de las formas de expresión del “lo italiano” que me habita. De niño recuerdo que los domingos en la mañana veía por Venezolana de Televisión-Canal 8, el futbol italiano y un poco más tarde -antes del comienzo de las carreras de caballos, trasmitidas desde el Hipódromo de la Rinconada, en la inconfundible voz de Virgilio Cristian Decán, mejor conocido como Aly Khan, el príncipe de la narración-, era el turno de futbol español que siempre pasaban al Barcelona o el Real Madrid. Para la industria mediática de entonces no existía (no era negocio), el futbol nacional.

Es en estos aspectos y recovecos de la vida cotidiana donde uno puede hallarse, donde se consigue lo más sensible y genuino de lo que uno es, y así mi naturaleza díscola y liminal se ve reflejada en mi afición futbolera: Toda mi familia en Italia o casi toda son Tifosi de la Juventus de Turín, aunque alguno milita (en silencio) en las filas de un archí rival, el Inter de Milán, secretamente mis anhelos por el Calcio son: Giallo come er sole, Rosso come er core mio, como dice el hermoso himno compuesto para la Lupa, el equipo de la capital por Antonello Venditti, un reconocido cantautor y Tifo de la Roma. Pero a contra corriente, siempre fui fanático del Barsa, mi intuición siempre me llevó a las costas catalanas y al conocer sus historias, como aquella del hijo de la vendedora de la bodega, en el lugar de entrenamientos del Ajax de Ámsterdam, el gran equipo Holandés, y su difícil acceso a la mencionada disciplina Tulipán: Ese muchacho flaco, casi enclenque que demostró desde el inicio su genialidad e inteligencia de bailarín que transformaría la historia al ser el alma del Futbol Total de los 70’s, y más lo adoré al saber que cuando los usureros negociantes de su equipo quisieron venderlo -a sus espaldas, claro está- al ególatra y todo poderoso equipo del anacrónico reino español, dígase el Real Madrid, y éste por puro atrevimiento, firmó con su rival Republicano, el Barcelona. Joan Cruyff bailó en las canchas no sólo como jugador y como técnico, demarcó la genial manera que posee la entidad Culé y que ahora asombra al mundo. La Naranja Mecánica, como se reconoce a la selección Holandesa, fue el resultado de su capacidad de convencer a su equipo que sin fronteras y a buen ritmo, el juego era posible.

Durante mis estudios en la UCV, en mi generación en la escuela de Antropología, había de todo: artistas de todo tipo, deportista y buenos estudiantes, siempre que faltaba un jugador en algún juego de mi equipo universitario, por allí andaba yo, mis compañeros culminaban la fácil tarea de conversarme aludiendo que mi entrenamiento de danza era suficiente para acompañarlos a resolver, solo por esa vez… lo que en alguna ocasión me valió hasta un gol.

Más allá del terrible negocio en que el capitalismo moderno lo ha convertido, el futbol en esencia es una fiesta, eso también nos muestra el Mundial, extraordinario evento que convoca al mundo no solamente por el poder de la industria esclavizante tras él; quisiéramos creer por la magia que el juego aún entraña y que ese monstruo no puede acabar. El juego, el encuentro de los cuerpos que se dan a la tarea de realizarse no solamente en la cancha sino también en la tribunas, en las casa y en los bares. Fraternidad de los desconocidos, reconocidos en los colores o en la rivalidad. Aunque hasta ahora no se ha hecho presente con una selección en la cita mundialista, Venezuela es un ejemplo de esa contradictoria y compleja síntesis de fiebre alienante alucinante, producto además por su configuración cultural resultado de tanta mixtura; los venezolanos hinchamos según sea el caso, por las espiritualidades concentradas en los equipos de Nigeria, bailando el samba brasileño, apretaos por el Tango porteño y dislocaos por la Cumbia caribe colombiana. En Caracas, conozco furibundos fanáticos de la selección del Japón, sin ningún vinculo con el país oriental.

Es obvio que esta nota refleja mi despecho por la ausencia de la Squadra Azzurra, como se conoce a mi selección Italiana que la mala administración de su federación provocó su eliminación de la fiesta Rusa, me consuela pensar que es la oportunidad para que deslumbrantes intérpretes como Lionel Messi, desplieguen su danza maravillosa y bailen la pelota emulando la gesta de la Argentina del Mundial del 86, de la mano de Diego Armando Maradona y retornen la copa a la tierra donde se crea el mejor futbol del cosmos, es decir a la América del Sur, así como cantaba Vinícius de Morae: A Copa do mundo é nossa..!

Como forma de evasión a la mala situación o la oportunidad para la coincidencia y la festividad, nos espera casi un mes donde la vida gira al ritmo trepidante de la pelota, acariciada por los más destacados artífices del gran espectáculo escénico del deporte, celebremos la vida en movimiento y que sea la cancha, sus protagonistas quienes nos den la excusa para asociarnos alegremente a aclamar una buena jugada y un gran gol. Enfría las cervezas que se prendió el baile en la cancha.

P.D.: Aprovecho para manifestarme contra cualquier forma de censura provenga de donde provenga, soy solidario con todo aquel que ha sido sujeto a dicha negación del principio básico de convivencia y vil forma de ejercicio del poder. La censura merece mi reproche.

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