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Sábado, 22 de Septiembre de 2018

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Arte y Cultura

Tiene 9 años de edad, actúa desde los 2 y cursará cuarto grado de primaria

El niño actor Santiago Ascensao: Me siento libre en el escenario

El niño actor Santiago Ascensao: Me siento libre en el escenario
Los sábados y domingos interpreta a Dokalfar en la pieza "Enredados: Rapunzel y el poeta", en el Teatro Escena 8 de Las Mercedes - Fotos: Miguel Hurtado / Contrapunto
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  • José Gabriel Díaz
  • Sábado, 14 de Julio de 2018 a las 4:36 p.m.

Este talento del teatro, que ya ha actuado en varias obras, dice que en el arte encuentra "libertad", palabra que suena gigante en la voz de un niño con una madurez adelantada a su tiempo

El talento de Santiago Ascensao está en su capacidad para interpretar personajes diferentes, seres de otros mundos y animales de cuentos de hadas. En el escenario encuentra un espacio en el que logra combinar a su antojo juegos y disciplina. Para él, el tiempo libre es sinónimo de trabajo y esfuerzo, y no existe mayor reconocimiento a su dedicación que el aplauso del público.

Sorprende que a pesar de su corta edad -9 años- pueda asegurar que en el arte encuentra "libertad", palabra que suena gigante en la voz de un niño que se manifiesta con una madurez que parece adelantada a su tiempo.

Ha pasado seis años en lo que reconoce como su casa: el Teatro Escena 8 de Las Mercedes.

"Para montar una obra, primero hacemos improvisaciones, luego leemos el libreto cuando está listo, montamos las escenas, asignamos los personajes y al final repasamos todas las escenas con todos los elencos", dice, con voz y actitud de líder.

"Siento que el escenario es mi casa porque paso aquí todo el día, aquí me encuentro conmigo mismo. A pesar de eso siento que no soy yo, Santiago, sino que soy el personaje que estoy haciendo. Me gusta ser muchos personajes diferentes".

Aunque no es tímido, tampoco es un niño que hable de más, pero sorprende su vocabulario y soltura al hacerlo. De hecho, se expresa siempre tras un minuto de reflexión, con emoción y al mismo tiempo seguridad.

Atento, nos recibe en el jardín de Escena 8 con una amplia sonrisa y lleno de una ansiedad, que se manifiesta en sus ojos. Está solo, pero no necesita de la compañía de sus padres para conversar con soltura y parece que prefiere hacerlo sin vigilancia. Cursará cuarto grado de primaria. Empezó a actuar desde los dos años de edad en la pieza "La Sirenita y el tesoro del pirata", donde interpretaba a un minicangrejo. Ese es el personaje que abraza con más añoranza, quizás por tratarse del primero o porque lo ejecutó junto a su padre, también actor.

"Me siento libre en el escenario. Desde que empecé en el teatro estaba seguro de que esto era lo que quería hacer. Comencé actuando por diversión, pero luego entendí que era algo serio. Luego hice 'El jorobado', después 'El rey león', 'Rapunzel' y 'El Mago de Oz'. De todas estas obras, la más difícil fue 'El rey león' porque era el protagonista Simba, y debía memorizar muchos textos. Salía en todas las escenas".

Cinco veces a la semana, una vez diaria, recuerda que repasaba la obra para así memorizarla. Era la prueba de fuego entonces, ahora se siente capaz de poder ejecutar cualquier reto, sin obtener fama a cambio.

"No me gusta tanto ser famoso, no importa si se quieren tomar fotos conmigo al salir de la obra, cosa que siempre hago, pero no pienso en la fama".

Revela que ensaya de miércoles a viernes, pues los sábados y domingos le toca actuar.

"Lunes y martes descansamos. Antes de salir de vacaciones iba en la mañana al colegio y en la tarde ensayaba. Aunque no tengo tanto tiempo para estudiar, aprovecho cuando no me toca repasar algún texto. Igual estudiar se vuelve más sencillo porque ya estoy acostumbrado a memorizar cosas".

Como "hijo de gato caza ratón", en su padre encuentra la fuente de inspiración.

"Mi sueño es ser igual que mi papá, ser director teatral y ser feliz. Me gusta leer y escribir, quizás podría hacer un guion. Actuar es difícil y requiere orden y disciplina, y lo que más me ha gustado es actuar con mi papá", expresa con añoranza, la misma de aquel niño que aprende a manejar bicicleta sin rueditas mientras su asiento es sostenido por su padre, o el que aprende a nadar mientras es observado con admiración por sus orgullosos progenitores sin importar si se está tragando toda el agua de la piscina.

Santiago dice que siempre que existan los sueños, con trabajo y dedicación se pueden hacer realidad

"Les diría a los niños que sigan sus sueños y que si quieren venir a Escena 8, las puertas están abiertas. Ya abrieron las inscripciones para el nuevo taller montaje de 'Coco' de Disney. Los que no tienen la posibilidad, porque no saben cómo meterse en esto, pueden venir y aprender aquí, pasen por administración", suelta con absoluta inocencia y al mismo tiempo como adiestrado y reconociendo el teatro como un negocio familiar.

"A veces ayudo a mi papá moviendo la escenografía, por ejemplo. También canto y bailo, aquí mientras más sabes más puedes hacer. Pero lo que me gusta más es el baile".

Los fines de semana Santiago da vida a Dokalfar, un elfo travieso en la pieza "Enredados: Rapunzel y el poeta", en la semana da forma a Tristeza personaje que se verá en "Intensamente", pieza que llegará a escena en agosto.

Una confesión sorprende y al mismo tiempo demuestra que Santiago sigue siendo un niño, pese a su discurso y su seguridad al hablar. "Le tengo miedo al payaso de la película It, al punto de llegar a olvidar el texto. Pero si eso me pasa en el teatro, porque a veces me he quedado pegado en escena, pues repito el texto en mi mente y si no, improvisando logro avanzar".

Él es uno de los millones de niños venezolanos que construyen desde la infancia la Venezuela del futuro a través de su talento para el arte. ¡Feliz Día del Niño a los que son y se sienten como tales!

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