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Domingo, 26 de Marzo de 2017

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Aunque pasó el primer trimestre de 2017 sin un cambio económico “siempre hay tiempo” de actuar

Richard Obuchi: el Gobierno parece preferir las medidas soterradas en vez de hablar claro

Richard Obuchi: el Gobierno parece preferir las medidas soterradas en vez de hablar claro
“Ha ocurrido una catástrofe en los últimos tres años que no está siendo atendida como debe” - Fotos: Jonathan Lanza
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  • Vanessa Davies
  • Domingo, 19 de Marzo de 2017 a las 9:04 p.m.

“Hacerlo de esa manera termina teniendo peores consecuencias”, dice el economista y profesor del IESA. La idea de que un panadero no quiere producir pan “es bastante difícil de creer”, afirma

Es verdad que, durante los primeros dos meses y medio de 2017, Venezuela se ha mantenido en el mismo rumbo económico, y que la palabra más repetida por los voceros del Ejecutivo es “CLAP, CLAP, CLAP” y no otra. Pero, tal como lo subraya el economista Richard Obuchi, “siempre hay tiempo” de tomar decisiones. Aunque sean las más radicales.

Obuchi, profesor del Centro de Políticas Públicas del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) y director del grupo consultor ODH, señala que el de la inflación es un problema gravísimo por el impacto que tiene sobre la población. Y advierte -en conversación con Contrapunto- que, si la inflación sigue creciendo, las venezolanas y los venezolanos se verán obligados a tomar decisiones dramáticas.

El investigador participará como ponente, este martes 21 de marzo, en el foro Perspectivas 2017, organizado por el IESA. Compartirá el podio de las buenas y malas noticias con Giovanna De Michele, internacionalista y profesora de la UCV; Francisco Rodríguez, economista jefe de Torino Capital; y Michael Penfold, Francisco Monaldi y José Manuel Puente, también docentes del IESA. La actividad se realizará entre 8:00 am y 1:00 pm en la sede del instituto.

No es por desconocimiento

Lo que sucede en el presente es consecuencia del pasado inmediato; de la gestión del presidente fallecido, Hugo Chávez, pero “agravado por un mayor nivel de inacción”, opina el investigador del IESA.

–¿Con Chávez hubiésemos llegado a esta situación?

–No sé si igual, pero algún tipo de problema económico tendríamos. La experiencia indica que las economías que crean este altísimo nivel de confrontación, en las que el gobierno opta por hacer todo y desplazar a los actores de la economía, termina teniendo este tipo de problemas. Lo más difícil es que es muchas de estas cosas eran anticipables. No en cuánto tiempo sucederían, pero sí, que ocurrirían.

Incluso, Obuchi recalca que los países que el Gobierno venezolano considera modelos a seguir no marchan por este camino: “China, Ecuador, Bolivia no tienen economías que estén funcionando como la nuestra”.

–¿Por qué cree que no se toman como modelo?

–Creo que ha venido mucha gente de esas economías, muchos venezolanos han ido para allá, pero por alguna razón no se toma la decisión de moverse en otra dirección. No creo que sea desconocimiento. Creo que no hay gran novedad en esto.

Pocos dólares para importar

En Venezuela no se dispone de estadísticas oficiales sobre la economía, recuerda Obuchi, pero “hay un par de datos muy elocuentes y muy relevantes” de este año: uno de ellos es la recuperación del precio del petróleo, pero el otro, que Pdvsa comienza el año “en peores condiciones que el año anterior”.

El gran balance de este primer trimestre de 2017 es que el país sigue teniendo recursos muy limitados y no hay variación en las políticas que llevaron a esta situación. “Lo que ha pasado, en materia de anuncios formales, es algunos cambios de ministros”, pero las políticas públicas son las mismas. “Y si esas políticas nos condujeron al mal desempeño en 2016, pareciera que ese esquema se va a repetir en 2017”, confirma.

–¿Eso qué implicaría para la población?

–Un mayor deterioro del poder adquisitivo. No deja de ser sorprendente que el año pasado, a pesar de los aumentos del salario y del tique alimentación, nadie piense que su poder adquisitivo mejoró. La caída de la economía, estimada en más de 20% en los últimos tres años, implica “un mayor empobrecimiento de la población”, que significa mayores dificultades porque lo poco que se gana se debe destinar al abastecimiento. “Y encima, tropiezas con el tercer problema: el del abastecimiento”, que obliga a la gente a cazar productos donde los haya. La pregunta que se hace Obuchi es qué consecuencias tendrá para las generaciones que crecen en estas condiciones.

–El Gobierno dice que ha tomado medidas.

–Hay importaciones que son inalcanzables para la mayoría de las personas, a unos precios que superan la capacidad de pago de la mayoría de la población. Eso ha sido promovido por el Gobierno. Pareciera que eso es parte de la política. Hay, además, un mercado paralelo claramente descontrolado. Creo que la ecuación es sencilla: una economía cada vez más pequeña, que cada vez tiene menos divisas, está comprando sus alimentos afuera. Tienes pocos dólares y los estás usando para importar cosas que antes se producían en Venezuela.

Economía de subsistencia

El sistema de los CLAP, ¿es sustentable? ¿Va a permitir a las personas salir de las condiciones de pobreza?, se pregunta el investigador. Si algo queda claro, en su criterio, es que “no hay manera de que, con las divisas que tenemos, podamos importar todo lo que necesitamos”. Además, el país no puede pensar solo en subsistir.

–¿En este momento nuestra economía es de subsistencia?

–Nuestra economía es de subsistencia. Una economía de personas tremendamente empobrecidas, en la que las personas dedican el tiempo y el dinero a la alimentación, sin mencionar otras necesidades básicas. Estamos lejos de que los derechos elementales de la población estén protegidos.

–¿El Producto Interno Bruto (PIB) va a seguir cayendo? ¿Es lo previsible este año?

–El PIB va a seguir cayendo. Si no se está haciendo nada diferente, no podemos esperar resultados diferentes. Lo único que está pasando es algún aumento del precio del petróleo, pero no suficiente para revertir esta situación. Lo que hace falta es una modificación profunda de las políticas públicas, para tomar una senda de crecimiento.

–El Gobierno insiste en que lo sabotean por todas partes. Que no le prestan dinero los organismos internacionales. ¿Qué tan cierto puede ser esto?

–La idea de que hay empresas que no quieren vender ni producir, que un panadero no quiere producir pan, que una persona que tiene un banco no quiere prestar dinero es bastante difícil de creer. Lo que sin duda alguna hemos estado observando es que cada vez hay menos de esas empresas, cada vez hay mayores dificultades. Y que todos los países de América Latina van por un camino distinto en cuanto al desempeño económico. Venezuela experimentó la bonanza más grande de su historia y de eso no queda nada…

No se hace nada para combatir la inflación

–¿Realmente no quedó nada? ¿De esa inversión social no quedó nada?

–Inversión social implicaría que las personas no están en condiciones de pobreza, y ahora una parte importantísima de la población está en condiciones de pobreza. Si hubiese quedado algo, la gente no tendría que estar haciendo colas, ni pasando hambre. Lamentablemente cuando hay abundancia de recursos es fácil disfrazar el mal funcionamiento de muchas cosas. Estuvimos viviendo de la holgura que daba un generoso precio del petróleo, pero eso no fue una inversión, sino un gasto. Se gastó el dinero, pero no se invirtió. Este nivel de precios del petróleo debería ser algo con lo que Venezuela pueda vivir.

–¿Venezuela podría vivir con un petróleo a este precio?

–Sin duda alguna. Lo ha hecho en el pasado, con precios peores. Pero este es un país que se volvió totalmente dependiente de la renta petrolera, y cuando eso desaparece, ya no tenemos ninguna holgura.

–¿Usted descarta el posible sabotaje empresarial o de sectores productivos sobre el cual insiste el Gobierno?

–Como venezolano de verdad me cuesta imaginarme que alguien quiera cerrar su negocio, empobrecerse, pasar dificultades, estar peleándose, estar sometido a estas penurias y dificultades. Lo que mucha gente añora es poder llevar una vida digna, tranquila, con posibilidades de un mejor futuro, y esa oportunidad no se está produciendo. Tampoco se están produciendo las decisiones que deberían acompañar una situación tan grave como esta. No deja de ser extraordinario que, siendo la inflación uno de los principales problemas de los venezolanos, ni siquiera se mencione. Nadie habla de un plan para eliminar la inflación.

–El Gobierno habla de una inflación inducida. ¿Esto es creíble?

–Más allá del diagnóstico que tengan, lo que esperaríamos es que los que están a cargo de las decisiones públicas ofrezcan soluciones. Y, claramente, el tipo de medidas que se ha implementado no está funcionando. No deja de ser sorprendente cómo en el mundo no hay inflación. Este excepcionalismo venezolano, en el cual solo nos pasa a nosotros, no deja de ser extraordinario…

–¿Qué piensa que sucede con la inflación?

–Es un problema complejo. Es la acumulación de varias decisiones que se han tomado en las políticas públicas, pero sin duda alguna que un factor que ha influido es un gasto del Gobierno que está por encima de sus posibilidades de ingreso.

–¿Es la principal causa?

–Es uno de los principales factores que incide. La otra cosa es el mal funcionamiento del sistema de precios, debido a que el mal ambiente y la ausencia de inversiones han hecho que la economía sea cada vez más pequeña. ¿Por qué no hay suficiente oferta? Porque es casi imposible la oferta cuando no hay acceso a divisas, a insumos.

–¿Cuáles son los precios reales?

–Un producto puede parecer muy caro o muy barato, pero al final lo que cuesta un producto en Venezuela, como un teléfono, es lo que cuesta en cualquier parte del mundo. A nosotros nos resulta particularmente caro porque nuestros sueldos se han vuelto particularmente bajos. Ahora, este país que tenemos no es el que queremos ni el que debemos tener. Esto es algo que se puede modificar.

Conciliar con todos los sectores

–¿Esto se puede revertir en un corto plazo?

–Se puede comenzar a revertir en un corto plazo. ¿Cuánto tiempo dura? Esa es una discusión de segundo orden. Lo importante es que comience.

–¿Usted no ve ese comienzo?

–Cuando los problemas son las políticas públicas hay un rol fundamental del gobierno como eje rector. Hasta las estadísticas y los datos básicos los tiene el gobierno. ¿Cómo revertir la situación petrolera? Depende de Pdvsa. No hay manera de que la solución no pase, en primer lugar, por una acción por parte del Gobierno.

–Cuando habla de una acción del Gobierno, ¿en qué piensa?

–En la orientación general de las políticas públicas.

–¿Hacia dónde?

–En vez de tener una relación de confrontación debe haber una relación de cooperación entre todos los actores.

–¿El Gobierno tiene que conciliar con el sector privado?

–El Gobierno tiene que conciliar con todos los sectores del país, incluyendo el sector privado. Si quieres crear condiciones para que haya inversión, debes crear reglas de juego y reducir la arbitrariedad. Si quieres que haya mejor manejo de los recursos, tienes que tomar decisiones contundentes para eliminar las oportunidades de que se genere corrupción.

–¿Nosotros podemos soportar un año 2017 así como estamos?

–No creo que lo estemos soportando, porque tiene consecuencias. Uno lo vive. Esta vida que tienen los venezolanos: estas penurias, personas con una mala nutrición o que no pueden atender sus problemas de salud, va a tener consecuencias.

“Está empeorando”

Como economista, Richard Obuchi es tajante: “La única forma de que los venezolanos puedan sobrellevar esta situación es con sacrificio, con un enorme sacrificio. ¿Van a continuar esos sacrificios? Sí, en la medida en que la situación económica no cambie”.

–¿Por cuántos años?

–La historia nos muestra que las cosas pueden ser aún peores. Pero también, que los países superan conflictos bélicos, desastres naturales y malas políticas públicas. Varios países han tenido crisis y las han logrado superar. Estos problemas se pueden comenzar a superar, pero se necesitan acciones, esfuerzos integrales, acciones sucesivas y compromisos.

–¿La situación venezolana puede ser peor?

-Está empeorando. Tenemos un riesgo de que la inflación siga siendo elevada. Y eso es menor poder adquisitivo. ¿Qué van a hacer las personas con menor poder adquisitivo? Van a tener que tomar decisiones más dramáticas, decisiones radicales como dejar de comprar, qué van a dejar de comer. Ojalá no sea el caso.

–¿Qué más podría suceder?

–Mayores dificultades para la producción, menor diversidad de productos, intermitencia del abastecimiento. Y, más allá de esos resultados, las consecuencias sociales: qué significa para los niños, para las familias, para los adultos mayores, para una persona que requiere un tratamiento y no lo encuentra.

–¿Vivimos las consecuencias de un paquete neoliberal no aplicado?

–Aquí no se ha aplicado nada. Creo que estamos viviendo las consecuencias de la dificultad de tomar decisiones que ha tenido el Gobierno venezolano. Del bajo nivel de acción para la gravedad del momento.

–¿Por qué?

–Quizá por el temor a las consecuencias políticas de hacer una corrección en la orientación de las políticas públicas, por no creer que esa situación va a alterarse, por el lastre de las decisiones del pasado…

–¿Le parece coherente la orientación económica del Gobierno?

–Pareciera que la preferencia es por medidas soterradas y que pasen desapercibidas. No se aumentan los precios, pero los precios aumentan. No se quieren tomar medidas en materia cambiaria, pero el tipo de cambio se devalúa. Eso se va repitiendo en diversas áreas. Hacerlo de esa manera termina teniendo peores consecuencias, porque son las dificultades de la incertidumbre, de la poca transparencia, de la lentitud tremenda.

–¿Es peor hacerlo en estas condiciones?

–Yo creo que cada vez es peor. Sin duda alguna, la peor incertidumbre que tenemos en este momento es la duda de cuánto va a durar esta situación.

Acceso legal a las divisas

–Usted dice que hay que tomar decisiones. ¿Cuáles son las decisiones que se deben tomar? ¿La primera?

–Es clave comprometerse con una dirección diferente. El cese de la situación de conflicto, que cada quien trabaje en su espacio; eliminar las distorsiones más importantes que hay en la economía, como precios y el acceso legal a las divisas.

–¿Eso significaría eliminar el control de cambio?

-Eso significaría, por lo menos, acceso legal a las divisas, más allá de que haya un tipo de cambio controlado o no. Lo cierto, en este momento, es que quien tiene divisas es el Gobierno, y el Gobierno no está asignando divisas a ningún precio. Eso crea una enorme dificultad de funcionamiento de la economía.

También es urgente “atender las necesidades más apremiantes de la población”, señala Obuchi.

–¿Se necesita ayuda internacional?

–Se necesita toda la ayuda que se pueda tener. Si lo que ha sucedido en los últimos tres años pasara súbitamente, sería el equivalente a que ocurriera un desastre. Y si eso pasara, todo el mundo estaría abocado a tratar de atender esa situación.

–¿El país está como si hubiese ocurrido una catástrofe?

-Sin duda alguna, sí. Ha ocurrido una catástrofe en los últimos tres años que no está siendo atendida como debe. Nuestra prioridad debe ser evitar que la población sufra daños adicionales, y eso significa restituir la capacidad de alimentación y salud de los venezolanos. Pero, más allá de medidas específicas, se debe tener objetivos claros, tener la meta y hacer todo el esfuerzo para lograrla. En la medida en que se involucre a más actores y más soluciones, estaremos más cerca de soluciones integrales. Venezuela está ahora en su más profunda crisis económica y social.

–¿De todos los tiempos?

–Sin duda alguna estamos en una crisis de una gravedad extraordinaria.

–¿Ni siquiera como en los años 80?

–Es que esta crisis es consecuencia de una combinación de factores sociales, caída del ingreso, destrucción de la capacidad productiva. En términos numéricos tenemos la mayor inflación de la historia, tenemos los peores problemas de abastecimiento de nuestra historia.

–Si se hicieran las correcciones, ¿en cuánto tiempo saldríamos? Lo que ofrecen los analistas es infierno ahora, infierno el próximo año…

–Si estamos en una senda negativa, lo más importante es comenzar a transitar una senda positiva. Ojalá que comenzáramos a transitar ese camino. Si va a tomar más tiempo, es mejor que empecemos lo más pronto posible.

–¿El camino por el que vamos garantiza que seguiremos empeorando?

–Lo que es cierto es que en la senda que estamos ahorita tenemos riesgo de mayor deterioro económico y social. Totalmente. En el fondo este es un solo problema. Que la economía funcione va a ayudar a que haya menos problemas sociales, atención de las necesidades más apremiantes. Ningún país ha superado la pobreza sin que crezca su economía.

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