https://www.navicu.com/?src=af

Viernes, 22 de Septiembre de 2017

Contrapunto.com

Opinión

Diversidad en perspectiva | Pensamiento crítico contra las discriminaciones modernas

¿Racismo o supremacismo?

¿Racismo o supremacismo?
Imagen tomada de www.saltadiario.com.ar -

¿Cómo se expresan el racismo y la ideología de la supremacía blanca en Venezuela? ¿Son la misma cosa? En este artículo de la socióloga Esther Pineda G. se aclaran estas inquietudes

El racismo es una ideología en la que se asume la superioridad de un grupo étnico por encima de otro, tradicionalmente practicada y liderada por la población blanca europea o de origen europeo; ejercida a través de la racialización de los sujetos, es decir, de la inferiorización de los no-blancos, la construcción de prejuicios, estereotipos y en consecuencia su evitación, discriminación y exclusión.

Esta forma de discriminación es común en América Latina y El Caribe, donde el racismo se manifiesta principalmente a través del aniquilamiento simbólico de los sujetos racializados (afrodescendientes e indígenas), mediante: preguntas incisivas sobre su origen, la desconfianza en los espacios públicos y privados, burlas y descalificación por el color de su piel, herencia étnica y aspecto físico; la folklorización, trivialización y ridiculización de su cultura, exclusión de la conformación de grupos sociales ya sea para juegos, actividades escolares o extracurriculares, entre otras. Se expresa en el trato diferenciado por parte de maestros y empleadores, pero también a lo interno del grupo familiar; así como, en las dificultades para el establecimiento de relaciones afectivas ya sean de carácter interracial o endorraciales bajo la promoción y exhortación a “mejorar la raza”.

En los medios de comunicación el racismo se expresa en la construcción de discursos y representaciones cargadas de prejuicios y estereotipos que evocan la marginalidad, la pobreza, la miseria, la prostitución, la servidumbre o la criminalidad. Así mismo, los sujetos racializados poseen un acceso limitado o inexistente a los espacios de liderazgo, partidos, cargos de elección popular y de toma de decisiones políticas, este hecho por supuesto, tiene un impacto negativo en la situación social de los sujetos racializados, cuyos intereses y necesidades con frecuencia son obviados y postergados en el diseño de políticas públicas.

De este modo, el racismo latinoamericano y caribeño no se desarrolla de forma explícita, por el contrario, ha desarrollado mecanismos más sutiles, casi imperceptibles, pero también más efectivos a través de los cuales manifestarse y mantenerse. Esta discriminación por motivos raciales al instrumentalizarse a través del lenguaje, los chistes, refranes, apodos, la evitación, la duda, la sospecha, la condescendencia, el cuestionamiento, la omisión, la invisibilización, la desatención, la postergación, entre otras prácticas naturalizadas y cotidianizadas; crea las condiciones para que este tipo de discriminación se realice con total impunidad.

Ahora, no significa esto que en la región latinoamericana no se hagan manifiestas formas de aniquilamiento físico (asesinatos) dirigidos a los sujetos racializados, sin embargo, estos no son sistemáticos o ejecutados por grupos organizados. Estos asesinatos son cometido principalmente por los cuerpos de seguridad y por la población (bajo la figura del linchamiento) al ser las victimas asociadas o “confundidas” con delincuentes por su pertenencia étnica y de clase; es decir, por responder a los estereotipos racistas y los “perfiles raciales” que sobre ellos se han construido (principalmente contra los afrodescendientes), y que han contribuido a la racialización del crimen, pero también, a la criminalización de la racialidad.

La supremacía blanca por su parte es una ideología que propugna la superioridad étnica-racial de los arios-caucásicos por encima de todos los grupos étnicos de origen no europeo (aunque posean piel blanca), por ello, pueden ser víctimas del supremacismo los judíos, los afroamericanos, los hispanos, los musulmanes, los asiáticos, entre otros. El supremacismo blanco se diferencia del racismo porque no se conforma con estereotipar, discriminar y excluir, sino que persigue la dominación de los sujetos racializados e inferiorizados en todos los ámbitos de la vida; rechaza categóricamente la interracialidad, busca la separación de estos grupos no-blancos a través de la segregación, así como, su destrucción, su aniquilamiento físico al ser considerados una amenaza para el mantenimiento, progreso y desarrollo de la denominada “raza aria”.

Según la Anti-Defamation League ADL en su informe “Con odio en sus corazones: El estado de la supremacía blanca en Estados Unidos” los supremacistas blancos de cualquier tipo siguen por lo menos una de las siguientes creencias:

  • Los blancos deben dominar sobre las personas de otros orígenes.
  • Los blancos deben vivir solos en una sociedad de solo blancos.
  • Los blancos tienen su propia “cultura” que es superior a otras culturas.
  • Las personas blancas son genéticamente superiores a las demás.

Esta ideología supremacista ha sido puesta en práctica a través de:

1) La construcción, difusión y justificación de narrativas supremacistas.

2) La movilización de la población supremacistas en protestas, manifestaciones y actividades de reclutamiento.

3) La intimidación, la violencia y la comisión de actos de terrorismo contra personas e instituciones racializadas.

4) La segregación de la población no blanca[1].

5) El asesinato selectivo.

6) El exterminio masivo.

Esta ideología y prácticas supremacistas pueden ser asumidas y ejercidas por:

1) El Estado, entre las experiencias históricas más conocidas de institucionalización del supremacismo blanco destacan: las Leyes de Jim Crow en Estados Unidos, Las Leyes de Núremberg en la Alemania nazi, y el Apartheid afrikáner en Sudáfrica. Este hecho pone también en evidencia que esta ideología -contrario a lo que se cree-, no es exclusividad de los países con mayor población caucásica, también se ha hecho manifiesta en países con mayoría de población racializada.

2) Los grupos sociales organizados conocidos como los grupos de odio, un ejemplo de ello son: el ku klux klan, el movimiento neo-nazi, los nacionalistas blancos, neo-confederados, skinheads racistas, identidad cristiana, anti-musulmanes, anti-inmigrantes, odinistas[2], entre otros.

3) Las individualidades no agrupadas, entre estos es posible mencionar casos recientes como la masacre en la iglesia afroamericana en Charleston perpetrada por Dylann Storm Roof en 2015 en la que murieron 9 personas. El asesinato de 3 judíos en Kasas a manos de Frazier Glenn Miller en 2014. La masacre en un templo sij en Wisconsin cometida por Wade Michael Page en la que resultaron asesinadas seis personas en 2012. También pueden incluirse en esta categoría los intelectuales, escritores, editores, conferencistas que buscan difundir y justificar los conceptos del supremacismo blanco.

En la actualidad el supremacismo blanco persiste en algunos países europeos, pero sobre todo, y con mayor fuerza, en los Estados Unidos. Según el informe de la Anti-Defamation League ADL, la ideología de la supremacía blanca en Estados Unidos es dominada por la creencia de que -a menos que se tomen medidas inmediatas- los blancos están condenados a la extinción por una creciente marea de no-blancos. Esta creencia central está ejemplificada por consignas tales como la llamada catorce palabras: “Debemos garantizar la existencia de nuestro pueblo y un futuro para los niños blancos”; pero también por afirmaciones como: “El antirracismo es una palabra en código para antiblanco”, “Diversidad es una palabra en código para el genocidio blanco”, “Diversidad significa perseguir hasta al último blanco”.

El referido informe también ha demostrado que:

  • Los supremacistas blancos se han hecho cada vez más furiosos, violentos y agitados.
  • La mayoría de los supremacistas blancos no pertenecen a grupos de odio organizados; más bien participan en el movimiento supremacista blanco como individuos no afiliados. Por ello, el tamaño del movimiento supremacista blanco es considerablemente mayor que el de los miembros de los grupos de odio.
  • Entre los movimientos extremistas activos en Estados Unidos, los supremacistas blancos son los más violentos, cometiendo aproximadamente el 83% de los asesinatos relacionados con el extremismo en Estados Unidos en los últimos 10 años; es decir, los supremacistas blancos cometen la violencia más mortal de todos los movimientos extremistas nacionales.

Estos hechos ponen en evidencia que no todo racismo es supremacista blanco, pero si todo supremacismo blanco es racista. Además, es fundamental comprender que las experiencias de discriminación racial en América Latina, Estados Unidos, Europa y África difieren en sus concepciones, prácticas y ejecutores, por lo cual no es posible ni conveniente extrapolar estas experiencias. Los intentos de incorporación de categorías como “supremacismo blanco” en experiencias disimiles como la realidad latinoamericana y caribeña, podría tener como consecuencia la profundización de las desigualdades por motivos raciales, aumentar los niveles de violencia y confrontación entra la población, trastocar los procesos de identificación y reconocimiento étnico, erosionar los esfuerzos realizados para la erradicación de la discriminación racial; pero también pueden dar paso a la proliferación y naturalización de crímenes de odio por motivos raciales en la región.


[1] Según el sociólogo Anthony Giddens, la segregación puede dividirse en: a) La microsegregación: que supone la segregación en espacios públicos, sanitarios, salas de espera, transporte y diversos espacios públicos que poseen instalaciones separadas para la población según su pertenencia étnica-racial. b) La mesosegregación: la cual consiste en la separación de los individuos en diferentes áreas urbanas por su condición y pertenencia étnica-racial. c) La macrosegregación: en la cual pueblos enteros son separados en territorios diferenciados, establecidos como reservas para nativos.

[2] El odinismo es una secta religiosa que toma sus creencias de las antiguas religiones nórdicas paganas anteriores al Cristianismo en Europa. Es frecuentemente descrito como una religión racial para gente de ascendencia europea.

Lee también en Diversidad en perspectiva | Pensamiento crítico contra las discriminaciones modernas: Violadas | Violencia moral: La inferiorización silenciosa | El discreto encanto del racismo venezolano | Opiniones sobre el matrimonio igualitario en Venezuela |


Las opiniones emitidas en esta sección son responsabilidad de los columnistas. Su publicación no significa que sean compartidas por Contrapunto.com.

Contrapunto.com respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y al uso de un vocabulario libre de insultos y de contenidos inapropiados a la luz del sentido común y las leyes. En consecuencia, nos reservamos el derecho de editar o eliminar los textos o comentarios que incurran en estas situaciones.

http://www.gotasdeayuda.com/
http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/