https://www.facebook.com/BeducenVenezuela/

Domingo, 18 de Febrero de 2018

Contrapunto.com

Opinión

El ojo mecánico | De películas y otras anotaciones de un cinéfilo empedernido

Óscar 2018: La madre coraje y el estadista

Óscar 2018: La madre coraje y el estadista
Imagen tomada de https://elcomercio.pe -

Las nominaciones en las categorías a Mejor Actriz y Actor reúnen a algunos de los intérpretes con mayor proyección mundial y a debutantes capaces de encarnar a la decepcionada generación actual

Ellos son más que los rostros de unos personajes creados por guionistas y “accionados” por directores. Buena parte de su emocionalidad y su raciocinio lo prestan a criaturas ficticias inspiradas o no en la realidad. Son los nominados a los Premios de la Academia de Ciencias y Artes de la Cinematografía de Estados Unidos a Mejor Actriz y Mejor Actor, y cuyo rango abarca desde consumados profesionales de la actuación, como Meryl Streep, Denzel Washington, Gary Oldman, Frances McDormand y Daniel Day-Lewis hasta noveles actores como Saoirse Ronan, Timothée Chalamet, Margot Robbie y Daniel Kaluuya.

Cada uno de ellos cuenta una historia, una vida extraordinaria. Cada uno de ellos representa una época, una situación, realidades compartidas. Cada uno de ellos expresa un método o la ausencia de método alguno. Cada uno de ellos es una encarnación que, si bien debe ajustarse a la verdad histórica –en el caso de la recreación de hechos reales–, puede florecer en el terreno ilimitado de la imaginación. Ellas primero, veamos…


Mejor Actriz


Frances McDormand. De las cinco actrices nominadas al Óscar, es la más particular; primero, porque siempre ha intentado mantenerse al margen del star system –que aún opera en Hollywood–, y segundo porque su estilo interpretativo subyuga por la naturalidad con la que encarna a mujeres en situaciones límite. McDormand es un volcán que no se ciñe a reglas, lo cual la hace perfecta para dar cuerpo y alma a Mildred en la cinta Three Billboards Outside Ebbing, Missouri. Una auténtica madre coraje que lucha contra unas autoridades cómplices para esclarecer el asesinato de su hija.

Sally Hawkins. En cierta medida, comparte con McDormand el hecho de no poseer las cualidades físicas de la mayoría de las estrellas de la Meca del Cine. Es, más bien “feucha”, pero absolutamente talentosa, desde sus tiempos de Happy-Go-Lucky. En La forma del agua, de Guillermo del Toro, hace uso de la fuerza conmovedora de su mirada para encarnar a una solitaria mujer muda que se enamora de una criatura engendrada en un laboratorio. En la vehemencia que aporta a su personaje está la clave del encanto de la cinta del cineasta mexicano.

Meryl Streep. Con 21 nominaciones al Óscar, la protagonista de lo más reciente de Steven Spielberg, The Post, podría ser la favorita para alzarse este año con la estatuilla. Sin embargo, ni la película ni su personaje han despertado tanto interés como Three Billboards Outside Ebbing, Missouri y La forma del agua. Veremos…

Saoirse Ronan. Será el rostro de la frescura en la gala del 4 de marzo, así como lo es en la película de Greta Gerwig, Lady Bird. En este filme de factura “indie” encarna a una chica con inclinaciones artísticas que no sólo desea dejar atrás su anquilosado Sacramento natal, sino la influencia de una madre que no confía en sus potencialidades y en su capacidad para encausarse hacia la madurez por sus propios pasos. Es lo mejor de una película que tiende a ser soporífera.

Margot Robbie. Uno tomaría en serio a una actriz como Margot Robbie si su trabajo en I, Tonya no se limitara a construir una “copia” fidedigna de la patinadora artística que en 1994 declaró ser culpable de un ataque a su contrincante Nancy Kerrigan. No obstante, y para no se injustos, la chica hace un esfuerzo enorme para lograr diluir su persona en uno de los más oscuros personajes en la historia deportiva de Estados Unidos.

Gana: McDormand, sin ninguna duda. Sorpresa: Meryl Streep, por aquello del acostumbramiento de la Academia a premiarla.


Mejor Actor


Gary Oldman. Con una carrera consolidada desde hace muchos años, el actor británico podría llevarse este año su primer Óscar por su encarnación del legendario político Winston Churchill en Las horas más oscuras. Si bien se ha criticado mucho que Oldman sea el favorito para ganar la estatuilla por un trabajo que debe demasiado al maquillaje, lo cierto es que bajo las prótesis está un gran intérprete que sabe cómo reflejar el alma del estadista al que le tocó decidir sobre el ingreso de Inglaterra a la Segunda Guerra Mundial.

Daniel Day-Lewis. También salido de la cantera inglesa de grandes actores, Day-Lewis ha asegurado que se retira del cine, por lo que si a los miembros de la Academia les da por ponerse sensibles, seguramente lo premian, en detrimento del impecable trabajo de Oldman. No obstante, hay que reconocer que su interpretación del modisto Reynolds Woodcock en el filme de Paul Thomas Anderson, Phantom Thread, raya en lo sublime por la delicadeza y complejidad que el actor aporta a su composición. Para que se den una idea, recuerda al personaje que encarnó Anthony Hopkins en Lo que queda del día.

Denzel Washington. El actor afroamericano es una fija en esta categoría cuando la temporada del Óscar coincide con el estreno de alguna de sus películas. Y no es que se trate de un azar o de preferencia de los académicos. Él es todo un portento de convicción y verdad al momento de interpretar a hombres que se rebelan contra las injusticias. Este es el caso de su personaje en la cinta Roman J. Israel, Esq, sobre un abogado de ética irrestricta al que ciertas circunstancias lo llevan a dudar de su integridad.

Timothée Chalamet. Para ser tan joven, ha tenido la fortuna de ser dirigido por uno de los realizadores actuales más respetados en círculos intelectuales, comparado, además, con maestros de la talla de Luchino Visconti o Eric Rohmer. Aun así, y a la natural interpretación que hace de un joven al que se le revela la pasión amorosa en la persona del asistente de su padre, pareciera muy temprano para encumbrar su púber carrera con un Óscar.

Daniel Kaluuya. Luego de una carrera repleta de títulos mediocres, el actor nacido en Londres en 1989 sortea el reto de encarnar al protagonista del filme de suspenso/terror ¡Huye!, una metáfora crispante de lo atroz que es la supremacía blanca en sociedades de raigambre racista. De no ganar el Óscar, que lo tiene difícil, su imagen con los ojos inundados de lágrimas y la boca entreabierta quedara como una de las más inquietantes del séptimo arte de estos tiempos.

Gana: Al fin, Gary Oldman. Sorpresa: Daniel Day-Lewis, a modo de despedida. Batacazo: Timothée Chalamet, por encantador.


Lee también en El ojo mecánico | De películas y otras anotaciones de un cinéfilo empedernido: La inasible libertad | El país de los intentos | Sobrevivir en el paraíso | A las puertas del Óscar: “Hell or High Water” |


Las opiniones emitidas en esta sección son responsabilidad de los columnistas. Su publicación no significa que sean compartidas por Contrapunto.com.

Contrapunto.com respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y al uso de un vocabulario libre de insultos y de contenidos inapropiados a la luz del sentido común y las leyes. En consecuencia, nos reservamos el derecho de editar o eliminar los textos o comentarios que incurran en estas situaciones.

http://www.gotasdeayuda.com/
http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/