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Miércoles, 12 de Diciembre de 2018

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Arte y Cultura

El poeta fue protagonista del quehacer literario y editorial desde los años 80

Murió Harry Almela, una de las voces más destacadas de las poesía contemporánea venezolana

Murió Harry Almela, una de las voces más destacadas de las poesía contemporánea venezolana
Harry Almela fue uno de los poetas más inquietos y productivos de la generación de los años 80 y 90 - Foto: letralia.com

A causa de un infarto al corazón murió el poeta, profesor y editor nacido en Caracas, quien se destacó por ser uno de los protagonistas del quehacer literario en Venezuela y por su obra prolífica en poesía, narrativa y ensayo

El poeta y editor venezolano Harry Almela (Caracas, 1953) falleció en horas de la mañana de este martes 24 de octubre, a causa de un infarto al corazón, a la edad de 64 años, en la población de Mariara en el estado Carabobo, donde residia.

Harry Altahir Almela Sánchez fue una de las voces más destacadas de la poesía nacional durante los años 80 y 90, así como una personalidad protagonista del quehacer literario y cultural de esas décadas. Era además de poeta, licenciado en Educación, mención Literatura, por la Universidad de Carabobo.

Fue integrante del Taller de Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg). Luego se dedicó también a la docencia en el área de poesía y dictó los talleres de la Casa de la Cultura de Maracay; coordinó el Taller de Creación Literaria, mención poesía del Celarg, donde se desempeñó también como investigador.

En 1991 fundó la editorial La Liebre Libre, a través de cuyo sello apoyó la publicación de voces consagradas y noveles de la poesía venezolana hasta el año 2003.

Almela fue un poeta prolífico y durante su vida publicó numerosos poemarios, entre ellos los títulos: Cantigas, Muro en lo blanco, Fértil miseria, Frágil en el alba, El terco amor, Los trabajos y las noches, Palabra o indigencia, Cuaderno de bitácora; Antología 1983-2000 (Nueva York), Instrucciones para armar el meccano, La patria forajida, Silva a las desventuras en la zona sórdida y Contrapastoral, una de sus recientes publicaciones.

En narrativa también publicó los títulos Como si fuera una espiga; y en ensayo, Una casa entre los ojos y Por la feraz campiña. Espacios y cultura en Aragua. A su cargo han estado las compilaciones El dulce mal. Antología de poesía amorosa de Venezuela, Fuera de tiesto. Poemas de Armando Rojas Guardia y Poemas selctos. Visión de la memoria. Textos de Tomas Tranströmer (con Alexis Romero y traducción de Roberto Mascaró).

Fue merecedor de los premios de poesía Francisco Lazo Martí, José Rafael Pocaterra, Ateneo de Valencia, Miguel Ramón Utrera y Abraham Saloum Bittar; en narrativa recibió distinciones por el Ateneo de El Tigre y el Concurso de Cuentos de El Nacional. Fue becario Guggenheim en Nueva York en 2009.

De su poesía dijo el escritor Diómedes Cordero: "La peligrosa ironía presente en el carácter paródico de su lenguaje, socava el significado de las palabras, subvierte las relaciones de poder de los discursos y los contextos, hasta alcanzar la constitución misma de la lengua, mediante el uso de vocablos del ladino, como un mecanismo de resistencia frente a la neolengua del poder".

El periodista y crítico Alberto Hernández, amigo de Almela y quien confirmó la noticia de su deceso, recuerda un poema del libro El terco amor, que según Hernández recoge este momento:

“De cuál árbol has de ser hoja,

una hoja mineral, encallecida.

De cuál rama dispones

bajo el azul.

En cuál ventana

has de morir”.

"La poesía de Harry Almela –describe Hernández– cubre muchos espacios. Su poética abarca la esencia del ser humano, su presencia casi esforzada en la tierra. Se trata de una poesía que muchas veces es un ardor en el interior de los lectores. La fuerza de sus palabras dejó en evidencia a un ser humano polémico, inteligente, mordaz y a la vez tierno en muchas de las circunstancias que le tocó afrontar".

Y añade Hernández: "El país pierde a una de las voces más hondas de la poesía contemporánea. Su vigor como crítico, como ensayista establece un paralelo con su poesía, labrada con el conocimiento de una lengua que fue constante preocupación. Su labor universitaria en la UCV, su trabajo como tutor de jóvenes poetas en el Celarg y en una de sus ciudades, Maracay, dicen de la preocupación que tenía, no solo por la cuestión cultural sino social y política de Venezuela".

Aquí reproducimos otro de los poemas de Almela:

san petersburgo / brodsky

(i)

te negarás

a firmar en la nómina

que impone el amo

y aprenderás

en la voz

de la orilla del neva

amado siervo

que cantará hacia el poniente

para hablarnos de los huérfanos

de quienes se encadenarán al dolor

que otorga el padre

mientras alguien

le lustra los zapatos

con un betún oscuro

como de lluvia

de domingo en la tarde

cuando lo hermoso será

tu asesino


(ii)

tu soliloquio ha de aprender

a hablar de nuevo

lejos del abedul

de lo que amas

lo que te auxilia en otro puerto

y mimado en tu bufanda de colores

cantarás como un pájaro niño

las maravillas de venecia

una fosa que te ama

y te espera


(iii)

te será difícil el mundo

cuando el único deseo

es traducirlo

al idioma del corazón


(iv)

sabrás brotar del sumidero

y de una bocanada

te llevarás el aire

el viaje te hará fuerte

resistente como los pinos

de tu tribu

no cantarás a la sangre de tus muertos

ni harás del dolor tu residencia

con las manos en los bolsillos

susurrarás

un verbo transitivo

el predicado viajero

el sustantivo de quien nunca

se arrepiente

http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/