http://www.e-bolivar.gob.ve/

Lunes, 26 de Junio de 2017

Contrapunto.com

Opinión

Por la libre | Donde lo libérrimo es el límite

Mujer y poder

Mujer y poder
- Imagen tomada de www.pinterest.com

Aun cuando mucho ha cambiado y cada vez menos mujeres responden a lo convencional, remontar la cuesta social para ellas implica mucho esfuerzo, particularmente lograr posiciones de poder fuera de lo doméstico

“Ser mujer es la vaina más difícil que hay”, dice una lectora de mi anterior columna, Heroínas. Me imagino las dificultades de serlo no por razones naturales sino por cuestiones de género, porque así lo han hecho las sociedades y sus culturas.

Sí es difícil ser mujer “normal”, de las que crecen, trabajan, se reproducen, crían, se sacrifican y mueren, lo es más para las que se niegan a cumplir con las expectativas de emparejarse y parir o son lesbianas o trans. Ha sido así y lo es en muchos lugares, en unos más que otros, y más en otras épocas.

Las dificultades de ser mujer las han creado los hombres que escribieron los libros sagrados, la historia, los códigos y normas. En los imaginarios de la mujer ella es la encarnación del mal, lo débil y la abnegación. Según la Biblia, el libro sagrado, incuestionable, la mujer salió de la costilla, un hueso frágil del hombre y que por Eva no hay Paraíso. Culpable desde los orígenes.

Entonces, se cree que las mujeres encarnan sufrimiento, debilidad, complicaciones -en sociedades primitivas ellas eran una carga económica por no ser mano de obra fuerte y, además, implicaban pagar dote para “salir de ellas”-, además de objeto de vergüenza: en pueblos medievales europeos, cuando nacía una niña, la familia colocaba un crespón negro en la puerta como señal de duelo. Arrastramos mucho de eso.

La historia, las culturas, han hecho que los hombres vean a las mujeres así y se comporten en consecuencia, inclusive que ellas mismas, con excepciones, se asuman de esa manera y cuando les toca criar hijas reproduzcan esos patrones como con los varones al imprimirles pautas machistas. Otros miembros de la familia e instituciones se suman al coro educador.

Muchos hombres siguen considerando a la mujer como una servidora, un trofeo (más si son bonitas, apetitosas sexualmente) y un objeto de descarga sexual (independientemente de los dotes físicos). Los hombres que se parecen a ellas, los maricos, son tratados también con desprecio y si son afeminados, peor. Lo femenino como oprobio.

Aun cuando mucho ha cambiado y cada vez menos mujeres responden a lo convencional, remontar la cuesta social para ellas implica mucho esfuerzo, particularmente lograr posiciones de poder fuera de lo doméstico. En el plano político les es bien difícil.

A los gobiernos chavistas hay que reconocerle el protagonismo otorgado a las mujeres: ellas han ocupado los más altos cargos en los poderes nacionales, pero la situación es distinta en la oposición. Las marchas y protestas son masivamente protagonizadas por mujeres, pero a la hora de escoger dirigentes o candidaturas, la oposición las desaparece. Entre las pocas que destacan, como en otras partes del mundo, es porque son esposas, viudas, hijas, de un “gran” hombre. Pocas por sus propios méritos. A las otras las dejan en el fondo, como en la antigüedad.

El clima mental nacional hacia cambios en las conductas de género es alentador pero falta para que mujeres y hombres bailen acompasados más allá que salsa o merengue.


Lee también en Por la libre | Donde lo libérrimo es el límite: Radiografía de la temporada | Aguas de odio | Falsas noticias | La (hu)ida |


Las opiniones emitidas en esta sección son responsabilidad de los columnistas. Su publicación no significa que sean compartidas por Contrapunto.com.

Contrapunto.com respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y al uso de un vocabulario libre de insultos y de contenidos inapropiados a la luz del sentido común y las leyes. En consecuencia, nos reservamos el derecho de editar o eliminar los textos o comentarios que incurran en estas situaciones.

http://www.gotasdeayuda.com/
http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/