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Martes, 23 de Octubre de 2018

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Arte y Cultura

Con 9 años se prepara para seguir los pasos de Dudamel y ser la gran directora de orquesta

La directora María José Delgado: Si guardas tus deseos en el corazón, un día se cumplirán

La directora María José Delgado: Si guardas tus deseos en el corazón, un día se cumplirán
En 2017 dirigió por primera vez durante un concierto el Día del Niño, desde entonces no ha soltado la batuta - Fotos: Anthony AsCer Aparicio - ContrapuntoLa niña María José Delgado: Equivocarse es algo natural, pero soy exigente para no hacerlo
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  • José Gabriel Díaz
  • Sábado, 14 de Julio de 2018 a las 4:37 p.m.

Estudia percusión y piano, además de recibir clases de joropo. Dice que cuando se dirige en una orquesta no hay que emocionarse mucho "porque los directores deben estar serios y concentrados"

María José Delgado lleva la música en su sangre, hija de cuatrista y cantante, abrazó la música desde el vientre de su madre. A pesar de su corta edad, tiene claro el lugar al que quiere llegar, motivada por los logros alcanzados por varios miembros de su familia, entre ellos el cantautor José Alejandro Delgado, su tío.

Su cara de seriedad engaña de entrada, pero conforme va conversando expone su carisma y dulzura, también su carácter. Carácter que le ha servido para darse a respetar en un mundo dominado por varones en el que ha tenido que aprender a controlarse para imponerse en la dirección orquestal, sueño que desde hace tres años alimenta con clases de percusión, piano y dirección, especialmente formada en la Cátedra de la maestra Teresa Hernández, en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela del que forma parte.

En paralelo, y con solo 9 años de edad, baila joropo y también canta. Solo al abrir su boca es evidente que se trata de una niña con talentos, una que mira fijamente a los ojos y no divaga en su discurso, con una voz fuerte que impide cualquier distracción.

La música roba la mayor parte de su tiempo, pero bailar le encanta / Foto: Miguel Hurtado - Contrapunto

Inquieta se balancea al hablar, presa de la ansiedad que le genera llevar el ritmo y tiempo de todo cuanto hace, incluido conversar. "Tengo 3 años en la dirección de orquesta, con mi profesora la maestra Teresa Hernández. Nos han dicho que un director de orquesta debe ser líder por eso empecé con confianza, porque no soy tímida. Poco a poco me fui sintiendo más cómoda y ahora me siento en familia con mis compañeros de todos los días", lo dice recordando que es la única hembra en el team conformado por tres niños más.

"Mientras avanzo en la dirección aprendo y hago oído para entender cada uno de los instrumentos, de los cuales suelo recibir algunas clases más para habituarme a sus sonidos".

Consciente de que es una niña, sabe que le queda mucho por delante para hacer realidad su sueño de convertirse en una directora de la talla del maestro Gustavo Dudamel, a quien admira con fervor.

"Entré a la dirección después del concierto aniversario de los 40 años del Sistema de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela. Mi mamá y yo nos sentamos en la primera fila y dos filas más atrás estaba la maestra Teresa. Mientras Dudamel dirigía yo hacía lo mismo, copiándolo".

"Al terminar el recital, la maestra se acercó para preguntarle a mi mamá si yo quería ser directora, pues estaba montando una cátedra de dirección para niños. Y me encantó la idea", recuerda la pequeña, quien continúa diciendo: "El primer día llegué sin nada. Mi mente estaba en blanco. Lo fui aprendiendo sola y con los meses llegaron los otros tres compañeros (Isaac, José David y Rafael). Compartir con ellos cambió todo porque ya estaba acostumbrada a ver clases solita pero fuimos coincidiendo y hoy avanzamos juntos en esto".

Para María José lo más difícil en la dirección es no emocionarse mucho "porque los directores deben estar serios y concentrados. Si me emociono puedo perder el tiempo y se hace muy difícil volver a retomarlo. Hay gente que no es capaz de lograrlo y allí se echa a perder la obra. Me pasó una vez pero me di cuenta. Fue hace poco en un taller con jóvenes mayores de 15 años. Yo era la única niña. Era un taller nacional y me tocaba dirigir 'La marcha eslava' (de Tchaikovsky) que es un himno difícil. Tenía un año y medio practicándola, pero me emocioné tanto durante la primera parte que me perdí. De tanto estudiarla logré recuperar el tiempo y solo los músicos de las dos primeras filas notaron que me perdí.


Equivocarse es algo natural, pero soy exigente y no me gusta hacerlo". Ese primer concierto ocurrió justo hace un año el Día del Niño.

En la escuela la espera el quinto grado, formación que compagina con las clases de música y las de baile de joropo "que también me gusta. Mi dinámica es que en la mañana estudio en el colegio y no tengo ninguna tarde libre porque siempre tengo que hacer algo. Estudiaba en el Conservatorio de Los Salias, en la orquesta infantil, pero tuvieron que fusionarla con la juvenil, y como ensayaban todos los días y yo vivo en Caracas tuve que salirme. Mientras tanto, me mantengo activa en El Sistema con la percusión y dirección".

María José sueña en grande. Sus anhelos, como los de cualquier niño, se alejan a veces del tiempo más no de la realidad, pues como ella misma asegura y recuerda a los otros como ella: "Cualquier sueño puede cumplirse con fe en uno mismo. Si repites tus deseos muchas veces y si guardas tus deseos en el corazón, un día se cumplirán. Yo dije que quería ser directora, pero no contaba con una profesora o idea de dónde hacerlo y como mi mamá trabaja en El Sistema y mi papá es cuatrista de la Banda Marcial Caracas, entonces fue un acercamiento fácil. Pero siempre hay oportunidades".


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