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Martes, 17 de Octubre de 2017

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"No hay persona que quiera más a su tierra que la que no puede estar en ella"

María Gabriela De Faria: "Hay talento y esa es la Venezuela que el mundo tiene que ver"

María Gabriela De Faria:
La actriz venezolana María Gabriela De Faria será la encargada de interpretar a Eugenia en la adaptación cinematográfica del libro "Blue Label / Etiqueta azul", de Eduardo Sánchez Rugeles - Fotos: Anthony AsCer Aparicio
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  • Gabriela Batatino | @gabybatatino
  • Domingo, 08 de Octubre de 2017 a las 5:18 p.m.

La actriz asegura que, "a pesar de las adversidades que los venezolanos podamos tener, nos han recibido en muchos países con los brazos abiertos. Es mi experiencia. Pero uno siempre se va a sentir ajeno porque no hay nada como la tierrita"

La niña bonita de las telenovelas de RCTV no ha dejado de tener ese rostro encantador que hace imposible que pase desapercibida.

Lejos de ser una fría celebridad por el éxito que alcanzó, gracias a la audiencia que lograron series como Túkiti, crecí de una, Isa TKM y Yo soy Franky, que recientemente culminó en Venezuela a través de Directv en el canal Nickelodeon, María Gabriela De Faria llega a la cita de la entrevista al natural, para hablar en positivo por el regreso a su natal Venezuela y sobre todas aquellas cosas que por estar en esta "tierrita", la hacen feliz.

Nos conocimos hace muchos años, cuando compartíamos el gusto infantil de hacer televisión y nos reencontramos, sin aviso, 10 años después, en la rueda de prensa que Alejandro Bellame convocó para anunciar el inicio del rodaje de la adaptación cinematográfica del libro Blue Label / Etiqueta azul, del reconocido escritor venezolano Eduardo Sánchez Rugeles, donde ella interpreta a Eugenia.

"Siento que esta película trata mucho de lo que estamos viviendo", y asegura que además es el momento perfecto para hacerla, porque la situación del país hace que la gente tenga los ojos puestos en Venezuela.

Fue así como la cinta de Bellame resultó la excusa para una larga conversación en la que De Faria habla de lo que significa ser una venezolana universal, que adora estar de regreso para recorrer las calles donde creció y vivió algunos de los momentos más significativos de su adolescencia.

–Gaby, estás a punto de comenzar a rodar Blue Label / Etiqueta azul, y además eres la protagonista, ¿cómo te preparas para interpretar a Eugenia?

–Eugenia… Sí, he tenido personajes que han sido retadores, sobre todo porque he tenido que encarnar otras nacionalidades, pero este, a pesar de ser venezolano y muy cercano a mí, es muy complicado. Creo que es el reto más grande que he tenido hasta ahora en mi carrera y yo creo que no solamente por la dificultad del personaje sino porque Eugenia es un personaje muy intenso y con muchas tormentas internas que yo tengo que reflejar, además el libro de Eduardo tiene muchísimos seguidores y siento que todos esos fans tienen a una Eugenia en su cabeza y dicen: "yo me la imagino de esta manera y que hable así o asao", y siento que nunca voy a llenar esas expectativas, pero de cierta manera me calma que Eduardo está contento y en paz con su decisión de Eugenia. Eso ya es una ganancia, y bueno, obviamente no estamos durmiendo, no estamos comiendo, no estamos haciendo nada, estamos trabajando nada más para que los personajes salgan como tienen que ser, específicamente los principales que se embarcan en este road trip. Y la verdad, William Goite, que es el coach, me está ayudando muchísimo a darle vida a eso que está en el libro y que no es nada fácil.


–¿Hacia dónde quieres ir con el cine venezolano? ¿Te gustaría tomarte en serio el tema del cine?

–Totalmente... Tenemos por lo menos cuatro años tratando de hacer esta película. La primera sesión de casting fue... Sí, hace como cuatro años. Yo mandé mi casting, y yo echo broma con mi mamá porque tengo cuatro años diciéndole: "ya me voy a Venezuela, el mes que viene vamos a hacer Etiqueta azul". "Ya no, es en seis meses", y así hemos estado, pero creo que es el momento perfecto porque las películas venezolanas ahora se están llevando todos los premios en los festivales de cine más importantes del mundo y todo el mundo está hablando de esas películas y les encantan y están en boca de todos. Creo que se nos ha hecho un lobby maravilloso para cuando por fin saquemos Blue Label / Etiqueta azul, y es el momento perfecto para hacerlo, porque la situación del país hace que la gente tenga los ojos puestos en Venezuela.

"Siento que además esta película –continúa– trata mucho de lo que estamos viviendo y a la gente le llama mucho la atención. A las personas de Los Ángeles, por ejemplo, que es donde vivo, les he comentado acerca de la película y que la voy a hacer en Venezuela y en lugar de decirme: '¿por qué?, no te vayas...', me dicen: '¡qué cool, qué interesante!, me encantaría verla', y eso no lo teníamos antes y siento que todavía la gente no lo reconoce. Siento lo que dice alguna gente en la calle, y sobre todo puedo verlo en los comentarios en las fotos de Instagram: 'el cine venezolano es una mierda', '¿por qué estás haciendo eso?', pero se habla desde la ignorancia y el pasado".

"Siento que ahora las películas son maravillosas: Tamara, La Familia, El amparo... Y puedo nombrarte un montón de películas maravillosas que nos están representando increíblemente afuera, y esperamos que esta película llegue mucho más lejos de lo que han llegado las anteriores, porque cada vez que uno hace un proyecto tiene expectativas mucho más altas y eso es lo que quiero yo. Te miento si te digo que no me quiero ganar mejor actriz en todos los festivales de cine del planeta, y por eso estamos trabajando, y definitivamente quiero seguir explorando el tema del cine y sobre todo aquí en Venezuela porque he podido hacer cine en otros países pero nunca se me había dado la oportunidad de hacerlo aquí, y había sido una de mis grandes frustraciones en la vida; y que esté en este proyecto, es una bendición... y quisiera poder seguir haciéndolo para continuar llevando el mensaje de que en Venezuela no solo pasan cosas que no son tan chéveres, sino que hay una cantidad de gente que no se quiere ir y que hay muchísimo talento. Lo veo día a día, y esa es la Venezuela que el mundo tiene que ver", asegura De Faria.

Forto. Anthony Ascer Aparicio

–¿Por qué confiar en Alejandro Bellame?

–Es que tenemos años en este proceso de conocernos. Yo mandé primero una audición, porque yo he estado siempre afuera, y desde ese momento siempre hemos estado hablando y, a través de los años, trabajando a Eugenia. Hemos creado una relación muy cercana, aunque no nos habíamos visto nunca en persona hasta ahora, y porque tenemos las mismas ganas de hacer esta película y la misma pasión por lo que hacemos y creemos de igual manera en el proyecto.


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–¿Cuál de los proyectos que has protagonizado te ha dado mayores satisfacciones, y por qué?

–Hasta ahora Yo soy Franky, porque es el personaje más lindo y más divertido que he hecho. Es una robot inspirada en el hijo de Eloisa (Maturén) y en Eleanor, y que empieza siendo muy básica... Su misión es aprender a socializar y a ser lo más humana que pueda ser; es un experimento de una compañía tecnológica. Entonces, a Franky la infiltran en un colegio y en una familia para ver qué tal es su proceso de humanización. Fue muy chévere trabajar en ese proceso de ver cómo, ella va aprendiendo a hacer las cosas a medida que otras personas las hacían. Franky es un personaje muy tierno y, además de eso, a muchos niños les gustó, y ahí fue cuando por primera vez asumí la responsabilidad de hacer algo más grande que yo misma, y además es un personaje que extraño. Claro, yo, 14 horas al día era Franky, y después llegaba a la casa y me acostaba a dormir y me iba al trabajo, y era Franky todo el día. Entonces, ese es el personaje que más he querido por la responsabilidad social que me dio.


–¿Qué se siente ser la figura y el ejemplo de muchos niños en Venezuela y el resto de América Latina?

–Cuando empecé con estas series de niños, lo rechazaba mucho, la verdad… Porque también estaba chiquita. Después uno crece y va entendiendo que no hay nada mejor en la vida que tener esa responsabilidad tan cabrona. Ahora más bien me parece una oportunidad espectacular de sembrar una idea, una semilla de cualquier cosa que para mí sea importante en un montón de niños que van a crecer y van a ser unos adultos y ojalá yo pueda formar parte de algunos valores que tengan en ese momento, y para mí no hay mejor trabajo que ese.

María Gabriela De Faria con Gabriela Fernández, fanática de "Yo Soy Franky" y quien cumplió su sueño de conocerla.

Yo ahorita no quiero dejar nunca de trabajar para niños y además utilizo mis redes sociales también, que pueden ser una desgracia o una bendición, para llevarles el mensaje de lo que yo creo que es importante, porque siento que cada quien tiene algo que los mueve, y a mí, son los animales y el planeta, y si yo puedo ayudarlos a que sean personas más conscientes, más amorosas, más respetuosas, perfecto, hice mi vida y puedo morir tranquila.

–Justo antes de llegar a Venezuela estabas en Bogotá, ¿cómo ves la convergencia de actores colombianos y venezolanos en esta ciudad?

–Es que Colombia es lo más cercano que tenemos y de cierta manera es lo más seguro. Nos parecemos muchísimo en muchos aspectos y es el lugar, yo creo, que así te quieras ir a cualquier otro sitio, adonde uno debe llegar como actor, sobre todo porque tienes mucho apoyo, no te sientes como tan paracaidista y gracias a Dios los colombianos nos han recibido muy bien a los venezolanos, y los venezolanos son talentosos y por ende han hecho muy buen trabajo y los siguen llamando. Ahorita están haciendo una serie de Simón Bolívar. Están muy interesados en nuestras historias y eso es una bendición.


“Los venezolanos, y de cierta manera lo entiendo, suelen llegar tan desesperados que no les importa que no les paguen o que les paguen dos lochas, cuando no debería ser así. Yo siento que hay que saber cuánto vale tu trabajo porque nos estamos pisando la cola entre todos. Siento que eso pasa específicamente en Colombia. Entonces ahí hay como una dualidad importante, pero bueno, uno tiene que fluir y saber que hay proyectos que no se pueden llevar a cabo, y yo por lo menos tengo muy claro que no voy a regalar mi trabajo. Pero sí tengo mucho que agradecerle a Colombia, es una gente talentosísima y reciben a los venezolanos con los brazos abiertos, y crean historias para nosotros y además comparten su talento porque es una gente muy talentosa”, dice María Gabriela.

–¿Realmente los latinoamericanos nos parecemos tanto como pensamos?

–No, pero creo que ese es un problema que surge cuando nos ponemos etiquetas como: “yo soy venezolano y hago esto o lo otro”, o, “yo soy colombiana y me comporto de esta manera”, o, “soy mexicano y como picante”... Creo que es un problema de nosotros mismos ponernos esas barreras y me ha pasado mucho. Yo tengo 9 años viviendo afuera, en distintos países además, y cada vez me doy más cuenta de que uno es del lugar donde uno quiere estar, y el lugar que ama, y yo puedo decirte en este instante que tengo una parte gigante de mi corazón que es colombiana, una parte gigante de mi corazón que es mexicana, y que si yo pudiera ponerme la bandera de todos esos países lo haría pero no puedo porque ya sabes que la gente a uno lo juzga y lo critica por cualquier cosa.


"Yo siento que lo importante de toda esta diáspora tan increíble que estamos teniendo en estos últimos años es lo que me estoy llevando de esta experiencia, que es ganar cultura de otros países. Yo tengo ahora un léxico súper extraño porque digo cosas que acá no entienden, o tengo un acento raro y me parece lo máximo porque me gusta sentirme parte de cada lugar y porque me he sentido bienvenida. Siento que la gente me ha abierto los brazos y eso es muy bonito, a pesar de todas las adversidades que nosotros los venezolanos podamos tener, nos han recibido en muchos países con los brazos abiertos. Es mi experiencia. Pero siento que uno siempre se va a sentir ajeno porque no hay nada como la tierrita".

"Yo llego para acá y puedo tener miles de años viviendo por fuera, pero no hay nada como las calles en las que uno creció, no hay nada como la comida, el Ávila, porque no hay lugar tan espectacular como ese, y eso no te lo da sino la distancia. No hay persona que quiera más a su tierra que la que no puede estar en ella, porque te da como otra perspectiva y sí siento que no somos parecidos pero tenemos que apreciar esas diferencias y usarlas a nuestro favor, y siento que eso es lo que yo he aprendido a través de los años... En mi corta vida".


–¿Por qué decidiste convertirte en vegana?

–Tenía tiempo queriendo ser por lo menos vegetariana, siempre había estado en mí la semillita, y yo amo la carne, es el sabor más rico, pero cuando llegué a Colombia, Christian (Mcgaffney) estaba en Los Ángeles y yo me sentía muy sola, y me empezó a pegar muy fuerte...

"Un día, llegando al apartamento, pasé por una tienda de mascotas y vi un letrero que decía 'gatos en adopción'. Entré y estaban todos como metidos en una jaula, a la mamá la habían atropellado y los bebés estaban a punto de morir, y vi a Eleanor Rigby –comenta junto a una sonrisa–. Me la llevé a mi casa y yo odiaba a los gatos, me daba asco, horrible… al día siguiente amanecimos en cucharita y fue amor completamente. Y fue por ella, porque me empezó a pasar una cosa muy rara y es que yo en un restaurante veía un pollo y veía a Eleanor, y yo decía, ¿qué diferencia tiene con mi gata? Ninguna… ¿Por qué me como al pollo y no me como a Eleanor? ¿Por qué amar a unos y matar a otros? Y ya no hay vuelta atrás. Eso fue hace como tres años más o menos, después me fui enterando de las razones ambientales por las cuales uno no debería comer tantos animales".

"Yo quiero ser mamá y tengo como ese instinto maternal súper fuerte y quiero que mis hijos vivan en un planeta hermoso, que tengan árboles, que el mar esté limpio y esté lleno de peces y que puedan respirar aire, y no lo voy a hacer si yo formo parte… Estoy jodiéndole la vida a las personas que se supone que más amo en la vida, que todavía no conozco. Y después el tema de la salud también. Me puse a investigar, ya tengo a un nutricionista que me ayudó con todo el proceso, porque al principio me enfermé, me dio anemia por no saber cómo sustituir las cosas".


–Gaby, ya para finalizar... Eres una persona muy joven y tienes una relación estable pero haces muchas cosas, y además los dos están en el medio artístico. ¿Cómo son capaces Christian y tú de compaginar todo esto?

–Christian es maravilloso... Esto es muy cursi por favor no se vayan a reír; cuando uno encuentra a la persona con la que quiere pasar el resto de la vida, la cosa fluye, es así, y uno hace todo lo posible para que funcione. Hemos pasado momentos súper duros por supuesto porque ya nos hemos separado en varias oportunidades. Yo siempre digo que está como en las letras chiquitas del contrato de nuestra profesión y nosotros escogimos esta profesión antes de escoger ser una pareja y es muy importante que los dos apoyemos el trabajo del otro y seamos el motor y no el freno de mano, y creo que ese ha sido como nuestro lema en todos estos años y la verdad es que cada vez es más duro separarnos porque obviamente cada vez nos queremos más, cada vez estamos más tiempo juntos y ahora fue duro.

Foto: Instagram cmcgaffney

"Él siempre ha sido un poco más centrado, y como 'nos tenemos que separar y está todo bien y nos vamos a volver a ver ,y tú, tranquila, que son un par de meses', pero ahora los dos estábamos vueltos nada, estábamos súper tristes porque a pesar de que son dos meses y medio, que no es nada, es difícil, porque te vas a otro país a asumir un reto muy complicado y no tienes a la persona con la que compartes tus días y tu vida, pero yo también siento que es como ver qué podemos sacar nosotros de esta separación. Es nuestra decisión si la relación se fortalece o si se va por el drenaje, y nosotros hemos estado tomando la decisión una y otra vez, y lo seguiremos haciendo ojalá por el resto de nuestras vidas. El lado positivo es que tenemos la oportunidad de extrañarnos y ahora aprovechar que con la tecnología uno siempre puede estar literalmente a un 'clic'... Entonces, bueno, aguantar, confiar y apoyar al otro creo que es lo más importante".

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