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Sábado, 23 de Junio de 2018

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Vida

Comprensión, comunicación y apoyo son las bases para darles estabilidad emocional

Mantenerlos en una burbuja no funciona: a los niños hay que hablarles de la crisis

Mantenerlos en una burbuja no funciona: a los niños hay que hablarles de la crisis
"En muchos casos, los niños no son atendidos correctamente y en la escuela no reciben la atención o compresión que requieren", explica Oscar Misle - Fotos: Anthony AsCer Aparicio - Contrapunto/Archivo
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  • Luisa Salomón | @LuuSalomon
  • Sábado, 26 de Mayo de 2018 a las 12:13 a.m.

Aunque el primer instinto de la familia sea proteger al niño de los efectos de la crisis e intentar ocultársela, la mejor aproximación es ser honesto y fomentar la participación de los niños y adolescentes en el hogar

La crisis económica y social por la que atraviesa el país, se traduce en condiciones de vida cada vez más duras para los venezolanos, una realidad que llega incluso a las aulas de clase y afecta el día a día de la dinámica familiar y escolar.

Aulas vacías debido a maestros que emigran y estudiantes que abandonan los estudios, así como familias separadas, son algunos de los fenómenos que han comenzado a observarse en el país y se replican con mayor frecuencia ante la profundización de la crisis.

Óscar Misle, educador y cofundador de Cecodap, explicó a Contrapunto que usualmente la reacción es proteger a los niños de la dura realidad. "Tratar de meterlos en una burbuja para protegerlos de todo el impacto de la crisis".

Sin embargo, explicó que lo correcto debe ser escucharlos, incluirlos y sobre la base de la verdad ofrecerles estabilidad, dentro de lo posible.

"Es importante informarles qué está pasando, porque si no lo hacemos nosotros como familia, otros lo van a hacer. Los niños están mucho más informados de lo que imaginamos", señala. Las actividades de Cecodap con niños, niñas y adolescentes se prestan para escucharlos, y muchas veces familiares y maestros notan cuánta información captan los niños en el ambiente familiar.

"Hay que hablar con los niños de manera directa, sin drama, pero sin esconder. Sobre todo preguntar para ver qué sienten, cómo ven, cómo perciben lo que está pasando", recomienda Misle.

Es importante la conversación permanente porque no solo los ayuda a descargarse, sino también a identificar, exteriorizar y verbalizar sus sentimientos y emociones. "En la medida en que lo hablen, lo conversen, lo expongan, eso los libera un poco de todo el peso y la tensión existente", explica el educador.

La comunicación es importante y, a la vez, no queda otra opción más que ofrecerles a los niños seguridad, en medio de lo posible. "De manera que el niño no sienta que la situación lo está arropando y la familia no lo toma en cuenta. Se puede sentir muy solo si no hay ni la energía ni el tiempo para poder atenderlos", señala.

"Sé que es una exigencia muy compleja porque todos estamos siendo víctimas, pero los niños son más pequeños y requieren la atención, el apoyo emocional, los abrazos, las expresiones de cariño, todo eso que le pueda dar calidez a la relación. Se dice fácil, pero es lo que mantiene emocionalmente al niño, que sienta que está acompañado y protegido por los seres más importantes para ellos", agregó.

La separación familiar también les duele

A medida que la crisis empeora, son cada vez más los padres que dejan el país en busca de oportunidades en el extranjero, lo que divide a la familia y cambia toda la dinámica de sus integrantes.

Los niños padecen la separación, que les causa dolor e incomprensión y que aumentan porque tienen que aprender a vivir con una nueva familia -aunque sea cercana o los abuelos- con la que no estaba acostumbrado a crecer.

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"El niño va así al colegio, lleva en su morral esa sensación de vacío, esa dificultad para convivir con esa persona que lo puede querer, con la que hay un nexo, pero es una pauta de crianza distinta, eso afecta las relaciones. Entonces comienzan a mostrar hostilidad, mucha agresividad o tristeza, o se retraen, y detrás de esos comportamientos lo que hay es duelos porque sus familiares no están en el país", señaló Misle.

En muchos casos, los niños no son atendidos correctamente y en la escuela no reciben la atención o compresión que requieren. Para ello, la comunicación también es clave, así sea a distancia, debe ser constante.

"Ojalá pudieran todos mantenerla para que ellos sientan que a pesar de la distancia todavía sus seres queridos están pendientes, atentos, haciendo seguimiento de qué tipo de apoyo reciben con los familiares que asumieron la custodia de los niños", comentó el educador.

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Además, la emigración de compañeros de clase o de maestros también aumenta la sensación de duelo

"Por donde lo veas el niño es la parte débil, vulnerable, y eso hace que el sistema educativo esté en deuda en cuanto a las políticas que pudieran garantizar que en una crisis se puedan garantizar factores protectores que permitan que ese niño pueda contar con el apoyo de los grupos que tienen compromisos directos con los niños", señaló Misle.

¿Y qué pasa con los niños en la calle?

Con la profundización de la crisis, también es más notoria la cantidad de niños, niñas y adolescentes en las calles, que se dedican a la mendicidad o hasta el robo para poder sobrevivir.

"Es un fenómeno complejo porque no existe claridad en cómo atenderlo y tampoco se sabe porque no hay estadísticas que puedan demostrar cuántos son, dónde están. Muchas veces son invisibles y eso es mucho más dramático, porque son invisibles estadísticamente pero vas por la calle y los encuentras buscando comida, mendigando, a veces la persona -a uno se lo comentan con frecuencia- que en Chacaíto muchas veces la gente no tiene sencillo o efectivo, entonces en lugar de pedir roban", explicó.

Misle destacó que el solo hecho de que haya niños en la calle es una denuncia en sí misma de las fallas del sistema.

"Es difícil de aceptar y de tolerar, sin embargo nos vamos acostumbrando a verlos deambular por la calle. Un niño en la calle le dice a la sociedad lo que pasa cuando no es atendido, las condiciones a las que puede llegar. Es una denuncia el solo hecho de verlos", afirmó.

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El artículo 4 de la Ley Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente (Lopnna) establece que hay un principio de corresponsabilidad en lo que respecta a niños, niñas y adolescentes y su bienestar.

"El Estado, las familias y la sociedad son corresponsables en la defensa y garantía de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, por lo que asegurarán con prioridad absoluta, su protección integral, para lo cual tomarán en cuenta su interés superior, en las decisiones y acciones que les conciernan", señala el artículo 4-A.

Misle señala que, aunque esta sea una realidad cada vez más notoria y se haga común, no debe normalizarse en el funcionamiento de la sociedad.

"El gran problema es que nos acostumbremos o lo asimilemos como parte de la situación sin que reaccionemos. Y cuando digo reaccionemos no estoy hablando de la sociedad, sino también del Estado (...) es una realidad que se tendría que interpelar y no asumirse simplemente como una consecuencia, de forma pasiva", afirma el educador.

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