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Miércoles, 18 de Julio de 2018

Contrapunto.com

Arte y Cultura

El artista regresa con nuevas asociaciones e ideas sobre la historia del arte

Luis Romero: Los artistas tenemos que trabajar para que los jóvenes tengan su oportunidad

Luis Romero: Los artistas tenemos que trabajar para que los jóvenes tengan su oportunidad
La nueva muestra de Luis Romero, titulada "C(ru)do", ofrece la posibilidad de vincularse con un diálogo de referentes muy personales - Foto: Ernesto García - Contrapunto
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  • Andreína Gómez
  • Sábado, 30 de Junio de 2018 a las 12:06 a.m.

La exposición podrá ser vista en el espacio superior de Beatriz Gil Galería, como una oportunidad para dialogar con el artista y encontrar los elementos que definen su obra, ahora con un resultado distinto por la reutilización de sus materiales

La última vez que Luis Romero mostró su obra al público lo hizo con una serie antológica en la Sala TAC, en la que logró reunir un gran compendio de su larga trayectoria en las artes visuales. Ahora abre una muestra denominada C(ru)do, en la que quiso romper el esquema del aquel último encuentro del año 2016, para procurar un enfoque más íntimo de su búsqueda del momento.

Junto a la curadora Ruth Auerbach, Romero escogió un grupo de cuatro series en las que deja ver sus intereses y búsquedas conceptuales, pero también sus expresiones sobre la situación actual de la diáspora venezolana y otros temas relacionados con la migración. También hay muchos referentes personales y alusiones a la historia del arte. “Aunque pareciera que las obras no tienen relación entre sí, comparten el período de producción de mis últimos dos años de trabajo”, destacó el artista.

La serie con mayor cantidad de obras es la que da nombre a la muestra, y en ella se pueden apreciar un conjunto de ensamblajes con materiales de desecho, y también elementos que identifican la expresión de Romero, como plantillas, calcomanías, plásticos, fondos de siluetas, y otras muy diversas formas de agrupar elementos ya trabajados en sus obras precedentes. Al dar un vistazo a la serie ya lista para la exhibición, el artista comentó:

“Aquí hay un propósito de crear un diálogo de interpretación. Son un total de 15 obras que ofrecen un relato particular. Están vinculadas por la composición, por el formato, los colores y los elementos que la componen”. Se refirió específicamente a una pieza titulada Combiné que alude a una obra del artista Robert Raushenberg que se llama Combine painting, en la que este rompe con el paradigma de la pintura sobre un soporte bidimensional pegado a la pared, lo que hace que la imagen se despliegue sobre formatos escultóricos y elementos de ensamblaje.

“Las referencias no solo tienen que ver con el título sino con la incorporación de estos elementos extrapictóricos que permiten la superposición de varias capas de composición”, añadió.

Del mismo modo explicó cómo concibió otras obras relacionadas directamente con la historia del arte. Sin embargo, se detuvo en una obra dedicada a su colega Roberto Obregón que lleva por título Mercurio. “Esta es una pieza que hice sobre desechos de mi propia producción. Tuve la suerte de ser su amigo y conversábamos mucho sobre el propósito de la creación artesanal y su diferencia con la artesanía. Y compartíamos esa teoría acerca de que el arte puede permitirse lo artesanal pero no convertirse en una artesanía, porque esta tiene en sí su propio camino. Y en general, casi todas las obras tienen un referente hacia la noción del vacío como posibilidad compositiva y de representación”.

Seguidamente se enfocó sobre la obra Extranjero. En esta composición hay un circuito creado con círculos de color amarillo, todos unidos por una suerte de correa, pero llama la atención porque hay un círculo que se encuentra separado. “Aunque la intención no es hacer un panfleto, me interesa expresar mi visión sobre este tema de la migración y la diáspora venezolana, ya que son realidades que me tocan y me motivan a crear”, puntualizó.

También el artista se refirió a la serie Potatos, compuesta de tres grabados y hechos a partir de la imagen que le inspiró una obra de Van Gogh vista en un museo en Nueva York, en la que el pintor holandés representaba a una familia confinada a un lugar muy oscuro y sentada en torno a un mesa en la que solo había unas pocas papas. “Esa fue su forma de hablar de la miseria y el hambre”.

Para dar forma a esta serie, Romero echó mano de unas plantillas que identificó como camafeos, esos portarretratos íntimos, en los que las personas guardaban la imagen de alguien muy querido. En este caso, esos camafeos se encuentran vacíos. “Aquí me permito poner el ojo sobre el tema de la escasez y carestía que estamos atravesando actualmente en Venezuela. Y por otra parte, esa manía de invisibilizar aquellas cosas de las que no queremos hablar”.

—¿Qué espera de este nuevo encuentro con el público, después de dos años entregado solo a la producción de obras?

—De los artistas siempre se espera muchas cosas, sobre todo que tomen posición frente a las políticas y decisiones que no son favorables para que los espacios de arte y las instituciones culturales se abran a la necesidad de encuentro y exhibición que tienen personas que llevan mucho tiempo en el medio, como yo. Pero yo espero poder decirle a la gente que los artistas estamos haciendo lo que tenemos que hacer; tenemos que seguir trabajando e impulsando iniciativas para que los más jóvenes y artistas emergentes también tengan su oportunidad.

—¿Hay reuniones, encuentros, entre los propios artistas para crear iniciativas y hacer frente a este aislamiento al que se enfrentan las expresiones artísticas entre sí?

—Ha habido un quiebre muy grande, sobre todo a partir de la migración de tantos artistas. Hay muchos profesionales que se han ido y han encontrado espacios para expresarse, pero siento que hace falta que vuelvan a vincularse con su país, o que no se desvinculen para que se mantenga esa continuidad discursiva. Esos jóvenes que requieren una oportunidad para mostrar su trabajo, no solo necesitan que se abran los espacios sino mantener referencias de la evolución de nuestras expresiones plásticas en todos los momentos de la historia. Creo que hace falta que los que están afuera busquen las formas de volver a vincularse. Siempre hay formas y recursos para lograrlo.

—¿Cómo ofrecer un mensaje de aliento a esos artistas que no quieren irse de Venezuela pero que están atravesando situaciones adversas? ¿Cómo hablarles a los jóvenes, a quienes tal vez les cuesta acceder a la formación y a los materiales de trabajo?

—En Venezuela sigue habiendo buenos centros de educación de artes plásticas y sobre todo en el interior. El tema del acceso a la educación también es muy relativo, siempre hay alternativas para encontrar profesores, y también hay posibilidades por los medios tecnológicos a más información de la que teníamos en otras épocas. Debemos recordar que las crisis generan oportunidades y cambios que debemos saber aprovechar. Puedo incluso hablar del arte cubano que se desarrolló en el momento más crítico de su historia política y así hay muchos movimientos muy valorados internacionalmente, como en el caso de algunos países africanos. Creo que a los que tenemos un poco más de carrera nos toca seguir generando acercamientos y crear movimientos que permitan la formación a esas nuevas generaciones, aunque esa no sea una tarea que naturalmente nos competa.

La muestra de Luis Romero estará abierta en Beatriz Gil Galería con muchas actividades y encuentros entre el artista y la curadora, quien además rescata la intención de Romero de trabajar con muchas “erres”, a decir, rescatar, recomponer y reutilizar, para finalmente revalorizar. La invitación es a acercarse y dialogar con Luis Romero dentro de esta nueva muestra titulada C(ru)do.

http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/