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Martes, 11 de Diciembre de 2018

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Gastronomía

Hay que atreverse a probar cosas, subraya

Los cinco secretos de una médica venezolana para comer más con menos

Los cinco secretos de una médica venezolana para comer más con menos
- Foto: Rafael Briceño / Archivo Contrapunto
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  • Vanessa Davies
  • Viernes, 29 de Junio de 2018 a las 12:01 a.m.

Marianella Herrera propone aprovechar todo lo que se tenga y no olvidar "lo que sí tenemos"

Problemas, obvios. Angustias, muchas. Comer es un acto de magia en la Venezuela de ahora, y es por eso que la médica nutróloga Marianella Herrera dedica buena parte de su tiempo a enseñar cómo alimentarse más con menos, con todo lo que ese menos significa: menos cantidad, menos dinero.

Herrera es investigadora del Cendes, integrante de la Fundación Bengoa y directiva del Observatorio Venezolano de la Salud. No habla sobre libros, sino con base en la realidad. Ella sabe de desesperación porque no alcanza, de frustración porque son muchas bocas que satisfacer y poca sustancia para hacerlo. "Debemos ajustarnos y echar mano de lo que sí podemos hacer", señala.

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Marianella Herrera recomienda aprovechar mejor los recursos / Foto: Ernesto García - Contrapunto

Sus consejos podrían resumirse en cinco, con una reflexión previa: hay que jerarquizar y tomar decisiones, comprar lo que rinda más. Es decir, en vez de comprar un kilo de pollo, adquiera granos.

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1) Aprovechar todo lo que se tenga. Con esta premisa se aprovecha el cambur pasado para elaborar conservas de cambur, se les da destino a las hojas de la remolacha y los tallos del brócoli. "Con los tallos de brócoli podemos hacer una cremita", por ejemplo. Su lema es claro: "Aquí no se bota nada".

"Las hojas de remolacha las puedes usar en tortillas, en ensaladas. Se pueden hacer bolitas de yuca con trocitos de las hojas de remolacha". Un postre se puede preparar con concha de naranja.

2) Atreverse a probar cosas. Una de ellas es comer hojas verdes. Al venezolano "no le gustan las hojas verdes, pero llegó el momento de comenzar a comer hojas verdes", que tienen hierro y no son tan costosas como la carne. "Es una fuente sustituta de hierro". La carne de soya es muy versátil para experimentos, y con ella se preparan albóndigas.

Los huevos son una opción, resalta Herrera / Foto: Rafael Briceño - Contrapunto

3) No olvidar lo que sí tenemos. "Es lógico que uno se desespere" por todo lo que no tiene, señala Herrera. A ella misma le ha sucedido. Pero esta es la oportunidad de sacar el máximo provecho de lo que hay. Recientemente, en una iniciativa nutricional en la que participa, se encontraron con que había seis huevos para 30 niños, un poquito de yuca, un poquito de queso. Nada contundente. "Con el poquito de yuca hicimos un puré, pusimos los huevitos, rallamos el queso, hicimos bolitas de yuca con queso; las preparamos asadas, porque no teníamos aceite. Los niños comieron un poquito mejor que yuca sola, y comieron un poquito más sabroso".

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4) Recurrir a lo que esté más barato, al alimento de la temporada. Los tubérculos son, ahora, una alternativa. Las arepas de auyama o de yuca se han convertido en las reinas. También son una opción las sardinas, sabrosas y sanas para la salud. "Usted se hace su arepa de auyama o de yuca y la rellena con sardinas", propone.

5) Comer más que tragar. Hasta la comida más modesta cambia si se hace un esfuerzo para mostrarla bonita, para que huela bien. "La alimentación es visual, es placer y eso no lo podemos olvidar". Una florecita, una hojita en el plato, hacen sentir mejor.

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Y un dato adicional: que tu alimento sea tu medicina, decía Hipócrates. Por eso, el batido de guayaba con pimentón puede levantar la hemoglobina, el déficit de vitamina A se combate con remolacha y zanahoria, y la vitamina C se encuentra tan a la mano como en los sabrosos mangos.

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