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Miércoles, 26 de Abril de 2017

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Entrevistas CTP

Las condiciones objetivas del presente son peores que las de 1989, advierte

“El Gobierno tiene cómo mantenerse en el poder aunque el país se haga pedazos”

“El Gobierno tiene cómo mantenerse en el poder aunque el país se haga pedazos”
“Si los rusos tenían al General Invierno, la oposición venezolana tiene a la Generala Inflación y al General Desabastecimiento - Fotos: Ángel Dejesús
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  • Vanessa Davies
  • Viernes, 03 de Marzo de 2017 a las 9:46 a.m.

“La oposición tiene 80% de la gente pero el Gobierno tiene 80% del poder", sostiene Enrique Ochoa Antich, coordinador del Foro Cambio Democrático. Al Ejecutivo le cuesta mucho aceptar que ahora hay malestar social, peor que en 1989, subraya

Sin el nombre de Enrique Ochoa Antich, cualquier historia sobre la defensa de los derechos humanos en Venezuela quedaría incompleta. Cuando la represión oficial se enseñoreaba del país luego de las protestas del 27 de febrero de 1989, Ochoa Antich buscó la forma de acompañar a las víctimas a pesar del toque de queda y la persecución. Su historia también está unida a la lucha de los pensionados venezolanos por una retribución igual al salario mínimo.

Su gran conclusión, como activista de derechos humanos, es que el pasado era malo, pero el presente es peor. El coordinador del Foro Cambio Democrático sostiene que las condiciones objetivas son iguales o peores que las de 1989. Pero las condiciones subjetivas no son las mismas.

Ochoa Antich cita, entre las condiciones objetivas, la inflación, que era de menos de 100% en 1989 y que en la actualidad supera 500% según cifras extraoficiales. Otro elemento: la corrupción. “Los hechos de corrupción durante los gobiernos puntofijistas eran unos niños de pecho al lado de los de ahora. Ahora hay una utilización absoluta de los recursos del Estado a favor de un partido”, denuncia.

Los 4.500 homicidios al año que se contabilizaban en ese momento se quedaron cortos al lado de los 30 mil que, según varias ONG, podrían ocurrir en 2017, expone el activista. Hace referencia a los derechos humanos, violentados durante “La Cuarta” y ahora, también, por el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Pero las condiciones subjetivas no son las mismas que las de 1989. La gente piensa “que una explosión así, como aquella, no vale la pena”, refiere Ochoa Antich, aun cuando sí se han registrados minicaracazos: en Cumaná, en Cariaco, en el estado Bolívar. Aparte de ello, el discurso político del gobierno actual “hace suya la rebelión popular”, y convierte la crisis “en un hecho causado por el imperialismo, los burgueses y la guerra económica”, analiza.

Tampoco la Fuerza Armada es la misma de hace 28 años. “Si se produjera una explosión social tengo la impresión de que la Fuerza Armada aprendió de esa experiencia”, y lo ha demostrado en las protestas recientes con menor pérdida de vidas humanas, razona.

El gobierno no acepta el malestar social

Sin embargo, Ochoa Antich advierte que ahora hay “una paja seca” (malestar social) peor que la de antes, y anticipa que “una chispa puede incendiar la pradera”.

–¿Una chispa como cuál?

–Puede ser una circunstancia que nadie sabe cuál es. Le digo al chavismo que recuerde que dos meses antes del 27 de febrero de 1989, Acción Democrática y Copei sacaron 95% de los votos, y a pesar de eso les ocurrió el 27 de febrero. El de Maduro es un gobierno rechazado por 80% de los venezolanos. Una pequeña chispa ocurre.

–¿Piensa que el oficialismo confía en que tiene todo controlado, y se equivoca?

–Creo que hay algo de eso. El uso absoluto del poder lleva a algo semejante al 27 de febrero, que es el desprecio al pueblo. Si algo explica el 27 de febrero es la reacción de un pueblo que se sintió estafado. El presidente (CAP) que prometió el paraíso populista y que de pronto lo ponía en un infierno neoliberal.

–¿Eso está pasando con el presidente Maduro?

–Carlos Andrés Pérez creía que, por su liderazgo popular, podía controlar todo. No se dio cuenta de que se estaba olvidando del pueblo.

–¿Eso está pasando con el presidente Maduro?

–No exactamente, pero sí hay un desprecio. Cada vez que ocurre una explosión social para ellos es “una conspiración del imperialismo, de la burguesía y de todas las fuerzas malignas del universo”. ¡Pero es el pueblo!

–¿Al Gobierno le cuesta aceptar el malestar social?

–Exactamente. Al Gobierno le cuesta aceptar que hay malestar social. Ellos no lo creen posible, porque ellos creen que son el pueblo, la patria y la verdad.

–¿Eso nos puede llevar a qué?

–Ojalá nos lleve a una cosa normal, que es que vayamos a elecciones. Pero cuando te niegan las elecciones regionales… Por eso digo que hay una responsabilidad en la oposición y que debe irse a la mesa de diálogo. El país necesita una válvula de escape.

–¿Las elecciones regionales pueden ser esa válvula de escape?

–Sí. Y las municipales vienen después, y se abre el camino a las presidenciales. Pero si el gobierno se empeña en bloquear las salidas electorales, en decir que está dispuesto a lo que sea para mantenerse en el poder y que se mantendrá hasta el año 2084, obviamente se va generando una situación crítica. Cualquier imponderable puede ser la chispa que incendie la pradera. Ya ha ocurrido en el país.

Aunque se haga pedazos

La MUD “debe dialogar ya” con el Gobierno, asevera Ochoa Antich. De acuerdo con su visión, “hay que sentarse siempre. Una persona se puede levantar, ponerse brava, pero no puede cancelar el diálogo”. Si está molesta, debe plantearlo “pero sentada” en la mesa. Recuerda que Nelson Mandela, el líder surafricano que pasó casi 30 años tras las rejas y nunca se cansó de luchar contra el apartheid, “dialogó cinco años para conseguir el primer resultado”.

“El diálogo no es para la rendición del Gobierno. Es una negociación, y se debe asumir que es un proceso largo” que permita llegar, por ejemplo, a las elecciones presidenciales de 2018. A su juicio, el chavismo oficialista tiene una contradicción: la vocación totalitaria pero con legitimidad de origen electoral. Y esa contradicción tiene "un llegadero": el año 2018.

El país debe prepararse para las elecciones presidenciales dentro de dos años, que todo indica que las ganaría la oposición. “Si los rusos tenían al General Invierno (que aplazó a Napoleón y a los nazis), la oposición venezolana tiene a la Generala Inflación y al General Desabastecimiento. Con eso, es muy difícil que el gobierno pueda ganar las elecciones”, reflexiona. En ese escenario, lo que debe ocurrir –ratifica– es una transición ordenada “y un gobierno de unidad nacional”.

“La oposición tiene 80% de la gente pero el Gobierno tiene 80% del poder. El Gobierno tiene cómo mantenerse en el poder aunque el país se haga pedazos”, subraya, ya que “las crisis económicas no implican un cambio político”.

Crisis, pero sin líderes

Ochoa Antich no cree que Venezuela se encuentre en una dictadura. La situación política actual la define como “un régimen autoritario militarista”, pero si no hay elecciones regionales ni otras consultas populares, sí entraríamos en el escenario abiertamente dictatorial, alerta.

Observa una crisis, en general, del liderazgo político venezolano. “El liderazgo chavista dependió mucho de Chávez, y Chávez se ocupó de no permitir” que hubiese otros líderes, opina. “En la oposición, el liderazgo tradicional está pasado de tiempo, y a los jóvenes les falta madurez”.

A su juicio, hay tres proyectos de país: el de Chávez, que aunque –en su criterio– ha demostrado que no funciona, se mantiene activo y que se caracteriza por errores como: mesianismo, caudillismo, militarismo, estatismo, populismo. El de la oposición más extrema, que defiende una posición “muy neoliberal”, con medidas económicas fuertes. Y en el medio “hay una cosa indefinida”, en la cual coinciden disidentes de todos los sectores, gente descontenta que podría definirse como de centroizquierda y que está unida por la necesidad de una economía que funcione pero con un gran peso social.

–¿Quiénes están en el diálogo son los que deben estar?

–No. Creo que deben incorporarse otros sectores. Tampoco se trata de crear una asamblea, pero se ha hablado de las subcomisiones. Yo quisiera creer que haya un diálogo específico para la economía, para lo social. Debería haber tres diálogos: político, para la transición; económico, para acordar las medidas que se deben tomar; y social, para resolver problemas urgentes como alimentación, salud, infraestructura, seguridad.

–¿Estamos viviendo ahora un “paquetazo” neoliberal disfrazado?

–Yo creo que peor, porque el paquete neoliberal tiene un futuro, por más doloroso que siempre sea. Esto de ahora no ofrece futuro. Medidas liberales hay que tomar, cualquier gobierno de unidad nacional debe hacerlo, pero hay que garantizar la protección de los sectores más vulnerables. Tú tomas las medidas y, al año siguiente, ves resultados.

–¿Eso no ocurre ahora?

–Eso no ocurre. Tendría el gobierno que tomar decisiones muy fuertes, como liberar el cambio. Tienes que tomar medidas en materia cambiaria, y eso significa que algunas cosas van a subir, pero otras van a bajar.

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