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Sábado, 26 de Mayo de 2018

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Opinión

El ojo mecánico | De películas y otras anotaciones de un cinéfilo empedernido

La mala educación

La mala educación
Imagen tomada de https://www.psfilmfest.org -

Entre las películas del Festival de Cine Francés 2018, figura una obra excepcional por su capacidad para retratar a partir de una cohorte de aspirantes a escritores, toda la sociedad francesa actual: “Taller de escritura”, de Laurent Cantet

Hace 9 años, el Festival Internacional de Cine de Cannes premió con la Palma de Oro al cineasta Laurent Cantet por su película La clase (Entre les murs), sobre la compleja dinámica de un salón de clases cuyos estudiantes pertenecen a diferentes etnias. Con un estilo cercano al documental, Cantet explayaba en su obra aspectos de mucha relevancia en la sociedad francesa de hoy: la asimilación del extranjero a una nueva cultura en contraposición con la xenofobia; la pérdida de la identidad, la intolerancia y, en el mejor de los casos, el colectivismo y la cooperación.

Casi una década después, Cantet dirigió El taller de escritura (L’Atelier, 2017) con muchos puntos en común con el filme antes citado. Primero que todo, el realizador de 56 años configuró para ambas películas una cohorte de personajes que, a pesar de sus diferencias, comparten una actividad, un interés, una aspiración.

Así, mientras los jóvenes de La clase intentaban completar un grado más en su formación escolar, los protagonistas de El taller de escritura son personas de diferentes orígenes, edades y estratos sociales escogidos por una escritora parisiense de cierto prestigio para guiarlos en el propósito de escribir una novela policiaca con el telón de fondo de La Ciotat, una zona del sur de Francia que gracias a su astillero tuvo un pasado próspero, pero que ahora luce deprimido, decadente.

Con diálogos tan realistas como significativos –se recomienda escucharlos con atención–, el desarrollo argumental de este filme de Cantet, uno de los mejores de la edición número 32 del Festival de Cine Francés que comienza el 4 de mayo, está atravesado por una tensión permanente entre los personajes. Una tensión que se inicia tímidamente con el descubrimiento del otro por parte de los talleristas pero que se va intensificando a medida que éstos discuten el tema de la novela, su género y estructura.

Sin embargo, no son los intríngulis del taller lo que desea destacar Cantet en su brillante obra, sino los valores y conductas que van apareciendo en el proceso. Y es ahí donde los diálogos resultan fundamentales para entender el norte de El taller de escritura: sacar a flote la interioridad más instintiva de los protagonistas. Entre ellos y su tutora hay mucho de miedo, de prejuicios, de desconfianza, egos, frustraciones, en fin, una microsociedad que parece no estar capacitada –o quién sabe si dispuesta– para llega a puntos de entendimiento, de comunicación efectiva.

La Europa de estos tiempos es una Europa aterrorizada. Y mucho de ello se debe al terrorismo, pero también a la exacerbación del odio que se expresa en la intolerancia racial, religiosa, económica, social. Los personajes de El taller de escritura no escapan a ello, comenzando por la conductora del “atelier”, Olivia, interpretada con una mezcla de delicadeza y aplomo por la actriz Marina Foïs, y sobre todo por el más problemático de sus pupilos, Antoine (estupendo Matthieu Lucci), un joven de ideas bastante claras –esto no quiere decir que todas sean acertadas, como las que lo acercan a los neonazis–, y de una vehemencia tan comprensible como sus opiniones en contra de las directrices establecidas en el taller por Olivia.

El caso es que a través de Antoine, Laurent Cantet se permite además cuestionar ese tipo de arte que sustenta solamente en las formas y que esquiva la mirada de la realidad que lo circunda. En el filme, esto se confirma cuando Antoine, siempre a punto de un estallido de violencia incontrolable, critica a su tutora por obligar a los talleristas a escribir un thriller con el telón de fondo de La Ciotat otrora próspera. Para el aprendiz de escritor, resulta impostergable hablar del presente, del hoy y el ahora.

En resumidas cuentas, El taller de escritura es un filme que se acerca por mucho a la idiosincrasia de una generación y de un tiempo. Una radiografía emocional hecha a partir de una modesta cohorte de aspirantes a artistas que, sin embargo, deben sortear los escollos de la mala educación que los ha modelado.

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