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Lunes, 25 de Septiembre de 2017

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Opinión

El ojo mecánico

“Joy”: otra historia de superación

“Joy”: otra historia de superación
Imagen de la película Joy. Tomada de http://www.sensacine.com/ -

Aunque David O. Russell siempre ha sido un realizador apegado al mainstream hollywoodense, Joy es su cinta más complaciente y menos cuestionadora de la naturaleza humana...

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  • Juan Antonio González
  • Viernes, 08 de Enero de 2016 a las 11:40 a.m.

David O. Russell se aparta de los personajes bipolares de “Silver linings playbook” para contar la historia de Joy Mangano, inventiva ama de casa que se convirtió en exitosa empresaria

De El luchador a Los juegos del destino (Silver linings playbook) y Escándalo americano, el cineasta neoyorquino David O. Russell nos ha acostumbrado, en lo formal, a un estilo de puesta en escena que refleja por su nerviosismo el estado interior de los personajes; pero aún más importante, él es de esos realizadores que evita caer en moralejas o finales aleccionadores, al punto de dejar que sean sus propias criaturas las que superen su propensión a la autodestrucción o, cuanto menos, sus enfermedades sentimentales, y en ello aprovecha para cuestionar ciertos comportamientos sociales como la avaricia, la hipocresía, el individualismo, la falta de oportunidades y la imposición familiar por encima de las metas personales.

Poco de eso hay en Joy. El nombre del éxito, cinta que cuenta la historia real de Joy Mangano, ama de casa de Nueva York que devino en célebre empresaria cuando inventó a principios de los años noventa la “Miracle Mop” (coleto milagroso). Como en el caso del púgil Micky Ward, aquí se repite el punto de partida: el protagonista intenta florecer en un entorno desfavorable en todos los ámbitos, sobre todo el familiar. Pero los enfrentamientos consanguíneos aquí brillan por su ausencia.

La Joy que encarna eficazmente Jennifer Lawrence –aunque sin notables picos emocionales–, está a cargo de su familia: una hija pequeña (en realidad, la mujer que inspira el filme tiene tres), su abuela consentidora (que sirve de narradora, a cargo de Diane Ladd), una inútil madre adicta a las telenovelas (Virginia Madsen) y su exesposo, un cantante venezolano en busca de reconocimiento, que vive en el sótano. Para colmo, su inestable padre (Robert De Niro) es devuelto por su hermana a casa de Joy, quien no encuentra otra salida que “ponerlo” junto a Tony, su exesposo, interpretado con solvencia por Édgar Ramírez. Aunque ambos hombres no se soportan, la cosa no pasa a mayores, pues el interés del excesivo metraje de lo nuevo de David O. Russell se concentra en el ascenso de la protagonista a la cumbre de las ventas por televisión.

A mi juicio, es allí donde Joy pierde todo su potencial atractivo, pues una vez que, casi por carambola, la “Miracle Mop” transforma a la protagonista de sobreviviente a millonaria, comienza el aspecto más interesante de la historia de Mangano: el combate por las regalías de su invento, cedidas por su hermana de manera fraudulenta a unos comerciantes de Texas y, lo peor, con la complicidad del resto de su familia.

El guión del propio Russell, escrito a partir de la historia de Annie Mumolo, resulta así demasiado condescendiente con aquellos seres que en lugar de ser fieles aliados de Mangano, actuaron en su contra… todo por codicia. Una relación ambivalente que se queda en la superficie y que parece no dejar huella en la protagonista. El resultado es un cúmulo de lugares comunes del tipo “tú puedes alcanzar tus metas, hacer realidad tus sueños”.

Aunque David O. Russell siempre ha sido un realizador apegado al mainstream hollywoodense, Joy es su cinta más complaciente y menos cuestionadora de la naturaleza humana en comparación con sus obras anteriores. Él, que rehuía poner en escena relatos moralistas, ha hecho precisamente eso. Y, todavía peor, ha desaprovechado un reparto integrado por algunos de los mejores actores del séptimo arte: Diane Ladd, Robert De Niro, Virginia Madsen e Isabella Rossellini, a los que habría que agregar a un colaborador habitual del cineasta: Bradley Cooper, con un papel poco relevante en el filme.

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