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Domingo, 22 de Abril de 2018

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Por la labor del Proyecto Alcatraz

La crisis hecha oportunidad: La maravilla que hizo el rugby en la vida de ​Jesús Arrieta

La crisis hecha oportunidad: La maravilla que hizo el rugby en la vida de ​Jesús Arrieta
Jesús Arrieta junto con su esposa y Andrés Chumaceiro, director de la Hacienda Santa Teresa - Foto: Jonathan Lanza
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  • Arnaldo Fernández I @fernandzarnaldo
  • Sábado, 30 de Diciembre de 2017 a las 10:28 a.m.

Desde 2003, el Proyecto Alcatraz ha logrado la reinserción de personas con problemas de conducta a través del rugby, con la firmeza de que una segunda oportunidad es posible

Su nombre es Jesús Arrieta, un hombre que volvió a la luz al dejar atrás un pasado oscuro de delincuencia. Formaba parte de una banda que en 2003 asaltó a mano armada la Hacienda Santa Teresa. Luego de ser capturados, les brindaron una segunda oportunidad: trabajar tres meses no remunerados a cambio de no ir a prisión.

Jesús y su hermano decidieron darle un viraje a su camino e incluir a todos los miembros de la banda. De esta manera nace el Proyecto Alcatraz, como un programa de reinserción de jóvenes con problemas de conducta que busca formarlos con valores, trabajo, y mediante la práctica del rugby.

Al dejar atrás su pasado de delincuencia, drogas y alcohol, hoy en día Jesús recibe como anfitrión y con un rostro lleno de esperanza a todos los visitantes de la Hacienda Santa Teresa, además de ser un destacado jugador de Alcatraz Rugby Club.

José Arrieta, el hermano de Jesús, lidera actualmente el rugby en la Hacienda y logró convencerlo a él y a todos los integrantes de la banda de tomar esta oportunidad como un nuevo camino de reinserción, para comenzar un proyecto nuevo alejados de los vicios. De esta manera, siguen fomentando valores como humildad, respeto, disciplina, espíritu deportivo, trabajo en equipo y perdón.

El Proyecto Alcatraz ha sido pionero, de la mano de la Hacienda Santa Teresa, en demostrar que una segunda oportunidad es posible y que la reinserción en la sociedad puede convertirse en realidad de la mano del deporte y el trabajo. “Hoy en día llevamos los valores en ocho centros penitenciarios de Venezuela y promovemos el rugby y sus valores en las escuelas del municipio Revenga. Tenemos una escuela que es tricampeona nacional de rugby. Nos consideramos un equipo que trabaja por Venezuela para promover la fe, el amor, la esperanza, en búsqueda de una mejor sociedad y convirtiendo la crisis en una oportunidad”.

El trabajo de la empresa privada y la comunidad es algo que destaca Jesús Arrieta, desde su experiencia y de cómo un acto delictivo pudo dar un giro a su vida en 360 grados y de manera positiva. “Nuestro país puede triunfar sobre todas las barreras que vivimos hoy en día”, afirma con la voz entrecortada, un hecho que se repite, nos asegura, cada vez que narra esta historia como sinónimo de motivación.

Entre todos los valores inculcados en este proyecto, Jesús destaca la humildad, ya que para él es la herramienta principal con la cual puede concretarse un verdadero reencuentro entre todos los venezolanos en estos tiempos de división que se viven por diferente temas.

El rugby como la vida

Fútbol, beisbol y baloncesto son deportes tradicionales en los que se requiere un importante trabajo en equipo. Pero no solo son estos deportes de tradición los que permiten inculcar valores a sus practicantes. En la Hacienda Santa Teresa el rugby es el motor deportivo. Gracias al Proyecto Alcatraz, una disciplina que muchos no conocían dentro del municipio Revenga, hoy es parte del día a día de todos sus habitantes.

Para Jesús Arrieta, el rugby es como la vida, nos expresa: “Cuando me enseñaron el rugby, parecía un deporte violento, pero realmente no es así. Es un deporte de caballeros jugado por animales y que da mucho ejemplo”. El que conoce el rugby puede dar fe de la intensidad con la que se vive cada jugada, cada golpe y cómo evitar la manera de caer.

“Nosotros entramos en la hacienda, fue con intenciones de atacar para robar. Aquí cuando atacábamos a otras personas en el mismo partido, ellos te pedían perdón en el tercer tiempo. Por esta razón el rugby nos enseñó que la violencia podemos convertirla en una herramienta para hacer el bien, dándole la mano al caído y de jugar para ganar”.

Arrieta contó que al principio jugaba duro y hacía los tacles para golpear fuerte, luego en el proceso de aprendizaje, empezó a jugar limpio. Anteriormente cuando jugaba beisbol le lanzaba la pelota al cuerpo a alguien o cuando practicaba fútbol como portero su mánager le pedía que le hiciera una fuerte entrada al delantero y lo sacaba del partido. Ahora en el rugby es distinto para él, y la premisa es “jugar para ganar”.

Enseñanza y sacrificio

Comprender las reglas del rugby no es tarea sencilla. Arrieta comenta de un árbitro que le hacía leer el reglamento todos los días a plena luz del sol. Hoy en día ese árbitro le repite de manera jocosa: “Que hubiera sido de ti sin mí”, y de la misma manera le hace saber todo lo que Jesús le ha hecho aprender gracias a su constancia y capacidad de superación. Estos sacrificios han logrado que Arrieta ahora vea el rugby desde otro punto de vista, como un deporte de ganadores, el cual lo ha llevado a otro nivel. Hoy en día lo juega por pasión y para divertirse y porque, según nos asegura, “lo lleva en la sangre”.

A pesar de que un médico le dijo que no podía jugar rugby, ni correr, Jesús se propuso superar la barrera con mucho esfuerzo, entrenamiento y sacrificio, para así alcanzar su objetivo y llevar su historia a cada rincón de Venezuela donde sea posible y de la mano del Proyecto Alcatraz.

El éxito de este proyecto se ha basado en trabajar por el bien, nos comenta Arrieta, quien hace un llamado a todas las personas de cualquier condición social a que asistan a la Hacienda Santa Teresa a jugar rugby, en donde las puertas están siempre abiertas para que se empapen más de este deporte y lo que representa para todos los integrantes del Alcatraz Rugby Club. “No se rindan, aquí cuando quieran tendrán un apoyo, una familia dispuesta a darles la mano y a enseñarles los valores del rugby”.

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